El Atlético de Madrid ha llegado por segunda ocasión en los últimos tres años a la final de la Liga de Campeones de Europa. Y ahí está, con un estilo --llamémosle-- "diferente", que se basa en una solidez defensiva, en orden, en desgaste físico-emocional, propio y del rival, respirando de nueva cuenta entre los mejores clubes del mundo. Venimos de una época futbolística en la que el Barcelona conseguía la gloria a través de otro tipo de condiciones en la cancha. Las dos son válidas, finalmente, para obtener el éxito. Y lo que a cierto aficionado no le gusta, al otro sí...

LOS ÁNGELES -- Sigue sin gustarme el estilo del Atlético de Madrid. Sigue siendo muy mi problema.

El futbol es un deporte de estilos. A ciertos equipos, entrenadores y jugadores le van ciertos modos y formas para jugarlo y para buscar el triunfo. Mientras se celebre bajo los parámetros del "juego limpio" y apegados al reglamento, no debe existir ninguna objeción.

El Atlético ha cumplido de manera extraordinaria arribando por segunda ocasión en los últimos tres años a una final de la Liga de Campeones de Europa. Para un equipo que no tiene los nombres y los presupuestos de la clase más privilegiada del futbol europeo, lo que consiguió hoy en Munich es relevante. "El Cholo" y sus futbolistas, apegados a una filosofía de juego que basada en la defensa, en asfixiar al rival, en destruir, construyendo --si me valen esa expresión--, logra sus propósitos. "El Cholismo", amparado en un juego que incluye un gran desgaste físico, emocional, que involucra pulsaciones en cada rincón de la cancha, una concentración absoluta y una motivación a prueba de todo, esta, otra vez, en el cielo futbolístico del mundo. Si el lunes atestiguábamos y contábamos de una "historia de cenicienta" con el campeón ingles Leicester, hoy tenemos otro material de "fantasía": un Atlético que sin tener, insisto, los elementos del Bayern Múnich, del Real Madrid, del Barcelona, del Manchester United, de la Juventus, está ahí, compitiendo en el mismo nivel que todos esos clubes.

Los estilos son solo un medio para obtener lo más preciado del juego: el triunfo. Lo que pasa es que hemos venido desde una época donde un club como el Barcelona empujaba una idiosincrasia donde las cualidades para obtener ese triunfo eran tan importantes como el triunfo mismo. Nos acostumbramos a ello: a encender la televisión para ver cómo el futbol se bordaba en la cancha, se transformaba para, de un juego físico y técnico, convertirse en casi una "obra de arte", armonizada por algunos de los mejores futbolistas del mundo. Ese Barcelona producía placer incluso para aquellos que no eran seguidores de sus colores o del mismo futbol. El Atlético tiene otra manera de entender y de concebir la cancha. Alcanza el triunfo por la vía de su entrega, de su sacrificio y del sufrimiento.

Los estilos: todos son válidos, algunos le van bien a ciertos equipos, a algunos colores, matices, entrenadores, futbolistas y aficionados. Los estilos son una parte esencial del juego para alcanzar el triunfo. El Barcelona lo hacía por una vía que llenaba de belleza la cancha. El Atlético lo hace por un camino de sufrimiento extremo. Ambos son respetables.

A mí no me gusta el Atlético de Madrid. Probablemente seguiré afirmando eso la noche del 28 de mayo en Milán, con el trofeo de campeones de la Champions en manos del capitán Gabi Fernández.

@Faitelson_ESPN

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Leicester City
Getty Images

El modesto club de la pequeña ciudad al norte de Inglaterra ha ganado, contra todos los pronósticos, la Liga Premier. Increíble historia de un equipo que en medio de los grandes capitales que envuelven al futbol inglés, ha tenido la ocasión de ganar un campeonato. El Leicester es un ejemplo de vida a través de una cancha, donde se pone de manifiesto que el dinero no lo es todo y que hay otras formas de perseguir y alcanzar el éxito.

LOS ÁNGELES -- Cinco mil posibilidades contra una... La casa pierde...Gana el Leicester City.

Habría que confesar que muchos de nosotros ni siquiera sabíamos pronunciar el nombre de este equipo y donde está la ciudad que representan. Casi 37 fechas después, todos tenemos un acento británico en nuestra pronunciación y la certeza de donde, quien, y cuantos habitan en la metrópoli.

La Liga Premier atestiguó uno de los grandes milagros o 'cuentos de cenicienta', como les o nos gusta al periodismo dramático llamar a esta clase de historias; cuando un modesto equipo del norte de Inglaterra, viejo como todos los equipos ingleses, logró ganar, contra todos los pronósticos, el título de la Liga Premier. El valor de la nómina del Leicester, dirigido por el veterano entrenador italiano Claudio Ranieri, es muy inferior a los grandes contendientes del futbol inglés: Chelsea, Arsenal, Manchester United, Manchester City, Liverpool y hasta el Tottenham que le venía persiguiendo en la cima. El inesperado triunfo de los 'Zorros' -- el antiguo equipo del goleador del Mundial de México 1986, Gary Lineker -- es también uno de los triunfos más inesperados en la historia del deporte profesional.

Pero podemos descubrir otro mensaje dentro de la extraordinaria campaña del nuevo campeón de la Liga Premier: que el dinero no lo es todo, ni en el deporte ni en la vida, y que un grupo de seres humanos, motivados, concentrados, preparados, avocados, unidos y solidarios, pueden provocar esta clase de realidades más que de milagros futbolísticos. El Leicester de un goleador como Jamie Vardy, quien hace cuatro años jugaba en la quinta división del futbol inglés o el Leicester de Riyad Mahrez, el primer africano reconocido como el mejor jugador de la Liga Premier. O tal vez el Leicester de un entrenador como Ranieri, que tras 28 años de carrera obtuvo su primer título de importancia. Increíble historia.

Va a ser complicado, a pesar de los premios económicos y de los reconocimientos morales que recibirá, encontrarse al Leicester en la misma situación otra vez. Al final del día, la competencia se regula de acuerdo a las poderosas inversiones que sobre todo en una Liga como la inglesa hacen grandes capitales procedentes del medio oriente, de lejano Asia o de los Estados Unidos. Acontecimientos como este se repiten cada 50 años en el deporte.

En el futbol, la brecha entre los ricos y poderosos con respecto a lo que menos tienen se hacía tan amplia como en nuestras sociedades de hoy. En la mayor parte de las Ligas de las más prestigiosas de Europa, las distancias son abismales. El Leicester es un buen recordatorio de que no hay imposibles en una cancha de futbol y de que las carencias más importantes o notorias son a veces las menos trascendentales y ciertas, y de que no existen obstáculos que no se puedan superar.

El futbol nos ha regalado, desde la cancha, un gran mensaje de vida...

@Faitelson_ESPN

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El “mundo perfecto” que los aros olímpicos proponen no existe, pero los Juegos siguen siendo uno de los pocos escenarios donde el ser humano procura ser más y mejor ser humano. Río de Janeiro está llena de conflictos, que va desde lo político, lo económico, lo social, hay temas de salud muy graves, hay poca confianza en el pueblo brasileño, pero también hay una llama de esperanza que arde y arderá a partir del 5 de agosto en el mítico Estadio de Maracaná.

LOS ÁNGELES -- Los Juegos no pertenecen a la política. Tampoco a la economía y quizá, en esencia, tampoco a la sociedad que muchas veces termina siendo un reflejo de los dos primeros rubros. Los Juegos intentan siempre sostenerse en una condición humanitaria. El hombre compitiendo, en paz, en armonía, en justicia, en libertad, en igualdad de condiciones, para tratar de ser más alto, más rápido, más fuerte y yo diría que siempre más humano. De alguna u otra forma, el mundo que proponen los aros olímpicos es el mundo perfecto que no existe.

A 100 días del encendido del pebetero en el mítico Estadio Maracaná, acto que inaugurará los trigésimo primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, Brasil podría estar convertido, justamente, en una de las manifestaciones artísticas y culturales que más le identifica: un carnaval.

Aparentemente, las dudas más poderosas alrededor de Río 2016 están apartadas de las instalaciones deportivas y lejos también de la organización y la logística de los Juegos. Las dudas más importantes se refieren a temas que son claves en la vida del brasileño y que entonces prometen afectar a la celebración deportiva y cultural que Brasil, como nación, y Río, como ciudad, ofrecen este verano.

El primer tema es un asunto de salud. Las últimas cifras no dejan de ser alarmantes. Brasil ha registrado en lo que va del año 91,387 casos de zika. Las autoridades informan de que los datos permiten concluir que la tasa de incidencia de la enfermedad en Brasil es de 44,7 casos por cada 100 mil habitantes. La cifra demuestra la rápida expansión del virus. Por estados, Río de Janeiro (sudeste) es el más afectado, con 25,930 casos.

A 100 días de Río 2016
ESPN Digital
El segundo asunto en relevancia se refiere a la economía brasileña, a partir de la cual, se desprenden varios temas. Los expertos pronostican que la economía del “gigante sudamericano” caerá este año un 3,88%, una contracción más grave que la sufrida en 2015, De confirmarse, Brasil encadenaría dos años en rojo por primera vez desde 1930. Con la economía en recesión, el aumento del desempleo y las tasas de interés en su mayor nivel en nueve años, Brasil se encuentra también en medio de una muy seria crisis política que podría terminar removiendo a la presidenta Dilma Rousseff. Justamente, ese parece ser otro tema a considerar. La presidenta está emplazada a un juicio político y su futuro parece hoy en manos del senado brasileño. En caso de que la votación siga los cursos esperados, y se llegue al juicio, Rouseff tendrá que pedir licencia, lo cual nos conducirá a un gobierno emergente justo en medio de la justa deportiva.

Que lejos todo ello de aquel eufórico y lloroso Lula da Silva, del 2 de octubre de 2009, cuando Río ganó la votación del COI en Copenhague: "¡Vamos a demostrarle al mundo que podemos ser un gran país. No somos Estados Unidos, pero estamos llegando!".

Los Juegos Olímpicos vuelven a Latinoamérica después de 48 años. La última vez se refieren a los ya lejanos Juegos de México 1968. Y nadie dijo que sería sencillo, mientras eso sucede, los mejores deportistas del mundo se están preparando y concentrando para ofrecer sus las marcas y las condiciones que la gran competencia espera. Y habrá, desde la pista, pasando por la piscina, las duelas, los campos, el asfalto, el suficiente talento para brindarnos un verano inolvidable.

Brasil puede parecernos por ahora “un carnaval”. Esperemos que los sea, cargado de pasión, de records, de medallas, de historias, de leyenda, de triunfos y derrotas, de risas, de llanto, de esperanza en el “mundo perfecto” que los aros olímpicos proponen y que sabemos no existe.

@Faitelson_ESPN

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El América parece tener una noche perfecta para comenzar levantando un trofeo en el festejo de su Centenario. Tiene todo a su favor ++el estadio, el marcador, el ánimo++ pero también tiene una personalidad confusa. También tiene el América, a ese América que cuando se ve al espejo se deprime de su propio futbol y de cómo ha hecho estragos de su gran acervo futbolístico. A ese América que no está a gusto con su propia personalidad, pero que lo sobrelleva en aras de mantener una imagen sana y alegre de sus condiciones de grandeza. El América tiene todo para ser bicampeón de la Concacaf. También, tiene, a “su otro yo” metido en el closet, a la espera de salir en cualquier momento.

LOS ÁNGELES -- El América vuelve a una de sus noches predilectas. Está en casa, tiene ventaja de dos goles, un rival lleno de dudas por delante y un trofeo que perseguir. Parece la “noche perfecta” para volver a apoderarse del máximo estandarte de la Concacaf y cifrar esperanzas de una mejor competición en el Mundial de Clubes. El América parece tener todos los escenarios a favor, menos uno, el del propio América, el de “su otro yo...”.

Y se explica de manera muy sencilla: la personalidad de este equipo es confusa. Un día puede andar a tope, dentro de un estilo y unas condiciones de juego que para algunos no corresponden a su legado histórico, pero que sin duda tiene concentración, contundencia y carácter. Y sin embargo, al día siguiente, puede ser un América desconocido, incapaz de controlar sus impulsos ++la indisciplina++ y carente de generar futbol cuando tiene la obligación de hacerlo.

La única ventana que le queda a Tigres es la personalidad confusa de este América.

Si Tigres sale a especular ++que no lo puede hacer por el marcador y el tiempo, ambos en su contra++ provocará que el América tenga una noche sencilla y triunfal, pero si Tigres sale a presionar y encuentra, colectiva o individualmente, el factor para marcar el gol, entonces pondrá nervioso al dueño de casa. Y ahí, veremos de qué está hecho verdaderamente este América.

El América ha encontrado una manera de sobrevivir y de mostrar números sanos. Se defiende con propiedad y contragolpea con mucha intensidad. Tiene los nombres y los futbolistas precisos para hacerlo, pero sucede algo extraño cuando el América tiene otro tipo de obligaciones en el juego. Cuando tiene la presión encima de su público, de su camiseta y del rival. Ahí es cuando salen a relucir sus más temidas carencias.

Hay otra cosa a tomar en cuenta: el América conoce sus defectos. Sabe de su “enfermedad”. Entiende que ese estilo no corresponde a su riqueza histórica. Lo esconde o lo justifica porque no tiene otro remedio. Nos engaña y se engaña asimismo para cubrir sus defectos.

Parece la noche perfecta del América y del americanismo. A recoger otro trofeo, a mostrarlo y a gritarlo a los “cuatro vientos”, pero cuidado, mucho cuidado. El peor enemigo de este América es el propio América el peor rival es “su otro yo...”.

@Faitelson_ESPN

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El futbol mexicano no puede permitirse escenarios de violencia como los que se vivieron el sábado en Torreón. Los clubes necesitan trabajar en un plan de concientización y educación para prevenir lo que ciertos sectores de las porras de Tigres y de Santos provocaron en el Territorio Santos-Modelo. Es urgente hacerlo y sentar un precedente con castigos severos para ambos equipos. El Mundial del 2026 suena interesante para el futbol mexicano, pero el 2016 no puede permitirse escenarios de guerra en las tribunas...

LOS ÁNGELES -- Pensando en el 2026, la Federación Mexicana de Futbol podrían detenerse 10 años antes, en el presente: un escenario de 'guerra' en plena tribuna del nuevo y moderno estadio del Santos.

El futbol mexicano no debe ni puede mudar la responsabilidad que tiene por escenarios de violencia como el que se vivió el fin de semana en Torreón...

Una escena patética, dramática, aterradora y hasta dantesca en las propias tribunas de uno de los estadios más modernos de México. Miembros de la porra de ambos equipos tirándose lo que encontraban a su paso y agréguele golpes, empujones e insultos, todo ellos en medio de aficionados, familias y gente inocente que solo iba a tratar de disfrutar de una noche de futbol.

El futbol mexicano no puede escudarse en la débil idea de que se trata de un comportamiento aislado o de que este es solo el reflejo de la violencia que vive y afronta México como sociedad. Este es problema del futbol y el futbol tiene la obligación de confrontarlo.

El ingeniero Rodríguez no puede objetar que fueron provocados y agredidos, y Alejandro Irarragorri tiene que dar la cara por el Santos; y la FMF tiene que tomar medias fuertes: dos juegos de veto al estadio y una sanción económica a Tigres.

Algo hay que hacer para sentar un precedente. Los clubes necesitan trabajar con sus grupos más radicales de aficionados. Hacer un trabajo de prevención, de educación y adelantarse a hechos como los del sábado. Ya lo hizo Chivas en su momento prohibiendo la entrada a su estadio a las porras de sólo iban a provocar desmanes. Necesitamos trabajar para que los estadios de futbol sigan siendo escenarios familiares, de distracción, entretenimiento, catarsis, que sean un sitio seguro.

Es bueno, señor Decio de Maria, pensar en el Mundial del 2026. También es bueno preocuparse por 'escenarios de guerra' en plena tribuna de los estadios que piensan convertir en Mundialistas...

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Los intereses comerciales del futbol mexicano están por encima de cualquier hazaña o valor deportivo. Quedó evidenciado, nuevamente, en la decisión de que Javier 'El Chicharito' Hernández juegue la Copa América del Centenario y no los Juegos Olímpicos. La elección de los tres refuerzos de la selección olímpica va a ser extremadamente complicada. Los reflectores del futbol mexicano apuntan hacia donde está el dinero, el negocio y no hacia donde existe un mayor reto de competencia deportiva.

LOS ÁNGELES -- La lucha de México por competir y refrendar la hazaña que logró hace cuatro años comenzó, aún lejos de los campos brasileños y del fuego olímpico del Maracaná. Comenzó en la cancha de los intereses, que siempre son más poderosos cuando se miden a la parte futbolística.

No hay oro que valga cuando se trata de negocios en el futbol mexicano.

Javier 'El Chicharito' Hernandez dice que la decisión fue consensuada entre el Bayern Leverkusen y la Federación Mexicana de Futbol. A mí me hubiera gustado escucharlo a él, elegir, definir, si quería jugar la Copa América del Centenario o los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro.

Pero los intereses comerciales siempre juegan de manera poderosa cuando se trata de la selección mexicana. Y 'Chicharito' es --además de un buen futbolista, un goleador histórico-- un referente cuando se trata del marketing que rodea a la selección mexicana. Los patrocinadores del combinado están concentrados en la Copa América y no en los Juegos Olímpicos.

Me parece muy superficial decir que la Copa América es más importante para el futbol mexicano que los Juegos Olímpicos. Yo creo que si se trata de relevancia deportiva, los olímpicos significan el tratar de refrendar el triunfo más relevante en la historia del futbol mexicano. México tiene una responsabilidad este verano en tierras brasileñas: se presenta, ni más ni menos, como el campeón olímpico del futbol. La dimensión de lo que ello significa no parecen entenderlo muchos, ni los dirigentes de la FMF que están más atentos a lo que significa el mercado de la llamada selección mayor en los Estados Unidos que al cualquier otro clase de indicio de carácter competitivo.

Es una lástima. Me hubiera gustado ver al 'Chicharito' en unos Juegos Olímpicos, mostrando las grandes condiciones que la han dado un sitio en el futbol de Europa y otro sitio muy especial en la propia selección mexicana. Me parece que como ocurrió hace cuatro años, cuando fue Sir Alex Ferguson el que dio la cara anunciando que desistía de reforzar a México en los Juegos de Londres, esta vez también le faltó algo de personalidad a Hernández.

Raúl 'El Potro' Gutiérrez tendrá que seguir presionando. Necesita de esos tres refuerzos para apuntalar un equipo que pueda realizar una justa competitiva en Rio. Requiere de un portero, de un jugador que vaya por el centro del campo y de un delantero. Alfredo Talavera sigue siendo una posibilidad. Él puede jugar los dos torneos. Andrés Guardado es o era otra opción, y Raúl Jiménez aparece ahora como una seria alternativa ante el alejamiento de Javier.

Los intereses juegan siempre un partido aparte en la selección mexicana. Los patrocinadores pesan, opinan, piden, exigen. Está claro que el primer escollo de la selección olímpica no estará en Brasil, sino en la propia Federación, en la que el negocio vale más, incluso, que el oro...

@Faitelson_ESPN

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¿Este es...? ¿En serio? Jugando así, con ese estilo, con esas condiciones, con ese temor... Algunas hipótesis de la temporada se han ratificado: cuando el América actúa sin la responsabilidad del juego, cuando se agazapa y apuesta por el contragolpe, encuentra su mejor forma. Pero es un equipo alejado de sus principios básicos del buen juego, del futbol espectacular y avasallador.

LOS ÁNGELES -- ¿Es este el gran América del Centenario que propone Ricardo Peláez?

A la mañana siguiente, el América parece más cerca de Japón. Pero mucho más lejos de un estilo que identifique y dignifique su historia y sus colores.

Un equipo que salió el miércoles al Universitario de San Nicolás de los Garza para afrontar una final de la Concacaf completamente replegado, más preocupado por defenderse que por atacar. Un América que sin apostar por ello, sin buscarlo, y aprovechando la fragilidad del rival (lo de Tigres es una historia aparte) se llevó un resultado convincente y casi definitivo. ¿Este es el América que hoy presumen sus aficionados?

Algunas hipótesis de la temporada se han ratificado: cuando el América actúa sin la responsabilidad del juego, cuando se agazapa y apuesta por el contragolpe, encuentra su mejor forma.

America
Mexsport
El pretexto perfecto, de acuerdo con algunos analistas --y otros porristas, por no llamarle 'jilgueros' que siempre le sobran al América-- afirman que afrontó el juego con ocho ausencias titulares. A mí me parece una exageración decir que le faltaron tantos futbolistas y entendería que la alineación titular del juego de ida de la Final de Concacaf estaba conformada, mayormente, por jugadores que actúan con regularidad en la Liga y en la Copa.

Pero en el desarrollo mismo del partido, hay algunas pruebas contundentes de que lo que Ambriz y el América hicieron: con 20 minutos por jugarse y con el marcador aún 1-0, Ambriz saca del campo al número '9', Darío Benedetto, y mete al '4', Erik Pimentel. El América fue a Monterrey a defenderse. Se escondió, disimuló, especuló y al final, se llevó un triunfo contundente que si no fuese por un error arbitral hubiese sido definitivo.

¿Inteligencia? ¿Astucia? ¿Entrega? ¿Sacrificio? El América de otras épocas tenía eso y además contaba con clase, con personalidad, con valentía y con un futbol profundo. Este América nos miente.

Y estoy de acuerdo que a algunos equipos parecen quedarles a la medida este futbol. Hoy mismo, vivimos impresionados por la intensidad con la que el Atlético de Madrid, en España y en Europa, le imprime al juego, hecho que le permite competir sin tener los presupuestos, las nóminas y los nombres de los 'grandes', pero cada equipo tiene su propia historia, su propio estilo, su filosofía y necesidades. El América jamás ha sido un equipo que apueste por una imagen defensiva para ganar. El ganar como sea no está o no estaba incluido en el diccionario americanista.

A mí me parece el camino equivocado. Los clubes tienen prohibido pisotear su pasado, su ideología, su pensamiento. Hacerlo es como engañarse y engañar a los aficionados. El América siempre ha sido un equipo de futbol que propone un juego abierto, claro, espectacular. A veces lo logra, en otras se queda en el intento, pero siempre apuesta por ello. Hace no mucho tiempo, Ricardo Peláez se 'dio el lujo' de echar a un entrenador, aun con la champagne fría por el título obtenido, supuestamente porque no reunía las características que el club demandaba. Hoy, la necesidad de ganar está por encima de los ideales.

El América se engaña y nos engaña.

@Faitelson_ESPN

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Irónicamente, el mismo Cruz Azul que anhelaba tanto el estilo, la personalidad y las condiciones futbolísticas de Tomás Boy, hoy, no sabe qué hacer con él. A tres fechas del final, el equipo corre el riesgo de alejarse de una liguilla por cuarta ocasión consecutiva. Ha perdido el gol y por si fuera poco, el entrenador se ha mezclado en una controversia con el delantero Vicente Matías Vuoso que casi llega al escándalo... Este es el cuadro de Cruz Azul, nada tampoco que le sea extraño en su época moderna. Un equipo que lo ha probado todo, todo y al que, evidentemente, no le ha funcionado nada...

LOS ÁNGELES -- Cruz Azul soñaba, anhelaba, ansiaba tener el estilo de Tomás Boy. Hoy, lo tiene, lo malo y lo bueno de ese estilo y parece no saber qué hacer con él.

Tomás Boy
Imago7Boy tuvo un retorno triunfal.
A tres fechas del final, el equipo tiene la personalidad entera de Boy: un día juega como el mejor, sin exagerar, con idea, profundidad, sentido, distancia, emoción, espectacularidad y al día siguiente desaparece. Está inmerso en una racha que incluye más de 300 minutos consecutivos sin gol y está cerca de quedar eliminado de una liguilla por cuarta ocasión consecutiva en los torneos del futbol mexicano. A ello, agregue otro cuadro, digamos, a las formas de Boy: un escándalo con el delantero argentino-mexicano Vicente Matías Vuoso que se ha ventilado más en la prensa que en el vestidor.

En este Cruz Azul, un día se baila al ritmo del entrenador, al otro se festeja un triunfo, más tarde se atiende una controversia de vestidor y finalmente, una grave crisis de orden futbolístico. Cruz Azul está convertido en un equipo bipolar.

Había muchas dudas en la gente de la Cooperativa cuando decidieron contratar a Boy a mediados de la temporada anterior, pero era el clamor popular. El “Vox Populi” termino siendo “Vox Dei”: al pueblo lo que pedía. Un entrenador que pudiese levantar la voz, imprimirle “sangre caliente” el equipo y un talento futbolístico que sin duda han insinuado, al menos, algunos de sus equipos. Por momentos, los resultados fueron buenos. Hubo “picos” en la temporada que así lo demuestran, pero el cierre está provocando una nueva hecatombe hacia el interior del club. Aquellos que no veían con:”buenos ojos” su llegada sonríen y los que le impulsaron están inquietos y preocupados. Cruz Azul ha probado con diferentes fórmulas desde que ganó su último título de Liga ya en el siglo anterior. Nada ha funcionado.

La contratación de Boy llegó desde la parte más “liberal y moderna” del club. Fue Robín Álvarez, el hijo del presidente Billy Álvarez, quien impulso la idea y convención de que era el paso adecuado para tratar de encontrar la “Tierra Prometida” que tanto anhela el club, los cooperativistas y sus seguidores. Hasta ahora, los resultados se perfilan hacia una nueva debacle, en medio de los rumores que indican que si Cruz Azul no se clasifica a la liguilla, Boy tendrá que hacerse a un lado. Es más, ya hay quienes colocan en “el radar” de Cruz Azul al uruguayo Gustavo Matosas, ex entrenador del Querétaro, del León, América y Atlas.

Es irónico: Cruz Azul quería tanto a Tomas Boy, a su estilo, a sus condiciones que hoy, que lo tiene, no sabe qué hacer con él.

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En San Nicolás de los Garza, aún está fresco lo que sucedió en aquella final del Apertura 2014. Y en Coapa, saben quien es el campeón actual del futbol mexicano y están conscientes de que lo que hicieron o dejaron de hacer durante el invierno pasado en Yokohama. Dos de las nóminas más poderosas del futbol mexicano y del continente chocan por una Copa de Concacaf que hace algunos años era minimizada y prácticamente olvidada por los clubes y el futbol mexicano. Hoy, es una Copa que ambos quieren, porque en sus genes futbolísticos esta acumulada la suficiente memoria para valorar lo que se juegan...

LOS ÁNGELES -- Quiérase o no, la memoria futbolística existe y puede terminar afectando y atando a un pasado reciente a los dos protagonistas de una final. Tigres y América tienen memoria. Y la memoria promete jugar su propio partido a partir de este miércoles en San Nicolás de los Garza.

America vs Seattle Sounders
Imago7
Hay dos maneras para “medir” la final de clubes de la Concacaf. La primera, se refiere a otro escenario de una final, la del futbol doméstico, la del Apertura 2014, donde el América termino borrando de la cancha a los Tigres. La otra, corresponde al gran bochorno de Yokohama el invierno pasado, donde en el Mundial de Clubes, el América termino siendo eliminado por un equipo chino, cuando parecía tener legítimas aspiraciones de alcanzar el partido ante el famoso y gran Barcelona de aquellos no muy lejanos días.

¿Cuál de las dos memorias pesa más?

Ricardo “El Tuca” Ferretti quiere desaparecer lo que el pensamiento más fresco de un enfrentamiento ante el América le significó: “Aquí no hay revanchas”, dice el veterano entrenador de Tigres. “Eso lo inventan ustedes...”. Y la filosofía del América, en cambio, sí que incluye y destaca las revanchas: no hablan mucho del vergonzoso papel que tuvieron en el Mundial de Clubes, pero se “mueren” de ganas por otra oportunidad en ese evento justo cuando el club estará cumpliendo 100 años de vida.

El Tigres-América está más caliente que nunca. Dos nominas poderosas, el campeón vigente del futbol mexicano, un futbolista de los tamaños del francés Gignac que por momentos parece fuera de Liga y que sabe aparecer en las situaciones más propicias de los partidos, una dupla de ataque conformada por Carlos Darwin Quintero (suspendido para el juego de ida) y Oribe Peralta que han encontrado la manera, como lo hacían en sus días con la camiseta santista, de producir futbol y goles, un entrenador que necesita de credibilidad ante la siempre pasional afición americanista, otro entrenador que históricamente sabe cómo hacerle daño al América y que públicamente se ha declarado “antiamericanista” y dos grandes escenarios de pasión como el Universitario y el Estadio Azteca. Por increíble que parezca, una final de Concacaf, históricamente despreciada y minimizada por los clubes y el futbol mexicano, tomará hoy un relieve que promete marcar las temporadas de ambos clubes.

Tigres quiere el boleto para el Mundial de Clubes. Sabe que tras conquistar la Liga, llegar a una final de la Libertadores, tiene que seguir dando pasos de crecimiento y atreverse donde ningún otro club mexicano lo ha hecho, incluyendo a su acérrimo rival de la ciudad, el Rayados de Monterrey, hoy líder general indiscutible de la competencia doméstica. Y el América, el América está planeado y concebido para ganar todos los trofeos que se interpongan en su camino. Es la primera gran prueba que tendrán Ignacio Ambriz y este equipo para sostenerse o renovarse en el verano que se aproxima. El América tiene que ganar finales. Es una de sus condiciones más sagradas.

Tigres y América juegan por la final de la Concacaf. Los dos añoran la Copa. Los dos tienen memoria, de lo que pasó y lo que no pasó y de lo que puede y debe suceder.

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Yo entiendo así el final de la película de la Champions que dio como resultado la eliminación del campeón y gran favorito. El Barcelona se quedo al margen de la defensa de su título y lo hizo alejado de las grandes condiciones historicas que le han caracterizado. ¿Qué le sucedio al mágico Barcelona? ¿Por qué desapareció? ¿A dónde se fue Messi, Suárez y Neymar? Sea como sea, un equipo que se defiende a ultranza y que mantiene el orden como bandera, esta hoy entre los cuatro mejores equipos de Europa y del mundo...

LOS ÁNGELES -- No me gusta el estilo futbolístico del Atlético de Madrid, pero ese es, definitivamente, mi problema...

La verdad es que hay que otorgarle el crédito que merece el equipo del "Cholo" Simeone que juega bajo ciertas condiciones del juego donde defenderse es una tarea que ellos llevan al nivel más desarrollado. Y no salen de ahí: corren, pelean, despejan, contragolpean y así puede sostener un ritmo competitivo en la liga más poderosa del mundo. Nadie le regalo nada al Atlético de Madrid. Son, con y a pesar de ese estilo futbolístico, un digno semifinalista de la Champions.

Fútbol europeo
Getty Images

Lo que sigue intrigándome es lo que le sucedió al Barcelona en esta delicada etapa de la temporada. Dejó de hacer lo que tenía por costumbre hacer: jugar al futbol, con idea, con profundidad, con capacidad para inventar en los últimos metros. Ni Messi, ni Suárez ni Neymar aparecieron en ese sentido. Un equipo acostumbrado a la creación terminó careciendo de ella cuando más la necesitaba.

Una pena, porque hace no muchas semanas, relatábamos historias de un equipo que se divertía y divertía a los demás a través de la cancha, un equipo sublime, de un tridente fantástico capaz de regalarnos escenas sobradas en calidad, destreza física y mental. Hablábamos y subrayábamos a un Barcelona mágico, que se aproxima a escenas de malabrismo, ficcion, arte... ese Barça terminó siendo desmantelado en parte por el Atlético de Madrid y en parte por algunas cuestiones que son difíciles de explicar: las distracciones, las bajas del juego, los errores en momentos decisivos.

¿Quién sabe qué le paso al Barcelona? ¿Habrá que realizar un examen post-morten y buscar explicaciones en las células de Messi, en los niveles de sangre de Neymar y en la toxinas de Suárez? Algo hay que nosotros no alcanzamos a ver.

Una pena para los que gustan del futbol ofensivo y espectacular que pregona el Barcelona... una satisfacción para aquellos que prefieren el orden, la dureza y la calidad defensiva del Atlético de Madrid... para mí, ganaron "los malos" de la película, pero seguro que usted puede entender la película de otra forma.

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En tan sólo algunos días, hemos despedido a dos de los más grandes atletas de nuestra generación. Y no será fácil despedirnos de ellos. Tampoco será fácil encontrar quien llene "sus botas". Un boxeador y un basquetbolista que fueron más allá de su propio deporte. Fue Manny y fue Kobe, dos legados de inspiración, dos hombres que forjaron noches maravillosas alrededor de su deporte, que nos dieron material para soñar, para creer, para matizar y que si alguna vez nos decepcionaron más allá del ring o de la duela, tuvimos la paciencia y yo diría que hasta el ofuscamiento para perdonarles. Adiós, Manny; adiós Kobe. Será imposible no extrañarles.

LOS ANGELES -- Nada duele más que tener que despedirse de algo que llegamos a amar, a atesorar y a casi hacerlo parte de nuestra vida. El sábado fue Manny. El miércoles es Kobe.

Los atletas no dejan de ser una visualización de los anhelos más sagrados del ser humano. A través de ellos, nos permitimos soñar, creer, aspirar y al tiempo en que admiramos su juego, sus destrezas físicas y mentales, al mismo tiempo en que perdonamos lo que son y lo que creemos o queremos que sean más allá del escenario deportivo, terminamos forjándonos la imagen de un ídolo.

Kobe, Manny PacquiaoAP

"Todavía puede. Tiene con qué seguir. Debe quedarse por lo menos un par de peleas más", lo decía casi, implorando, Julio César Chávez, el sábado por la noche, en la sala de conferencias del MGM Grand de Las Vegas, justo unos minutos de haber sido testigos del episodio que parece ser el final de la carrera de uno de los más grandes boxeadores del que nuestra generación haya sido testigo.

En Chávez, una leyenda del boxeo mexicano, leemos y percibimos la necesidad del ser humano de alargar el efecto que el boxeo de Manny Pacquiao, la imagen y esencia de Manny Pacquiao provocaba en todos nosotros. Por momentos, no lo queríamos dejar ir, nos aferrábamos a las grandes y espectaculares noches que nos brindó desde el cuadrilátero, a la forma en la que condujo su talento en ocho divisiones diferentes, las combinaciones de poder y de velocidad que le hacían distinto al resto. Al Manny de la guardia lateral, al que solo faltaba una cinta en la cabeza para ser el "Karate Kid" de nuestra imaginación. Ese Manny se fue y por fortuna, se ha ido en un escenario ganador, apto de todas sus facultades, con una economía que le permitirá subsistir a él y a sus generaciones venideras y con un carrera política que promete mantenerlo entretenido.

Otra noche difícil la que nos espera hoy: despedir a uno de los más grandes jugadores de básquetbol de todos los tiempos. Un ganador genuino, que jugó 20 temporadas para un equipo de la dimensión de los Lakers y que les condujo a ganar cinco títulos del basquetbol profesional. Un jugador espectacular, atlético, que por momentos, más allá de los números, confundió su esencia con la de Michael Jordan y con la de los mejores jugadores de este deporte. Kobe Bryant fue una inspiración y una alegría para el basquetbol, fue nuestro "superhéroe" vestido en la camiseta de los Lakers. Lamentablemente, se va en la peor temporada en la historia del famoso equipo de Los Angeles. Se va, también, arrastrando dolor en sus músculos y quizá hasta una fatiga mental que no le permite ser el jugador avasallador que alguna vez se le ocurrió hacer 81 puntos en una misma noche, o ganar dos veces el trofeo al Más Valioso de las Finales de la NBA y presentarse en 18 selecciones al Juegos de las Estrellas. Impresionante.

No es fácil decirles adiós. Aunque no parezca, una parte de nosotros se van con ellos, una parte de la alegría de nuestro corazón, desaparece. Una parte de lo que fuimos, soñamos, creímos, aspiramos, se va cuando se van ellos.

Damas y caballeros, de Manny a Kobe. Gracias a Dios, al destino y a ellos, claro, que nos permitió vivir en la misma puesta en escena de su grandiosa obra. Los vamos a extrañar, sin duda.

@Faitelson_ESPN

Etiquetas:

NBA, Boxeo, Bryant, Kobe

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