¿Con "El Chepo" o sin "El Chepo"?

lunes, 17 de junio de 2013
17 jun
19:25
PM ET
por David Faitelson

Si romper con el proceso del entrenador te da la certeza de una mejoría, que se haga, pero nadie puede, a ciencia cierta, garantizar que así será. Durante años, el futbol mexicano resolvió sus problemas más urgentes "detonando" la continuidad y está claro que eso no ha funcionado del todo. Si hubiese funcionado, no tendríamos el agobio que tenemos hoy.

RIO DE JANEIRO, Brasil -- El "Plan A" era Víctor Vucetich... El "Plan B" fue Jose Manuel "El Chepo" de la Torre. ¿Hay acaso un "Plan C" en la selección mexicana de futbol?

Pero hay una pregunta mucho más profunda e inquietante en toda esta situación: ¿Un cambio de entrenador garantiza que México recupere la memoria y su nivel futbolístico? ¿Alguien realmente puede asegurar que esa mejoría llegará? Durante la historia moderna del futbol mexicano, el rompimiento de los procesos ha sido una práctica muy común y quizá funcionó en su momento para resolver la urgencia inmediata que significaba lograr la clasificación mundialista, pero tampoco resolvió temas a largo plazo, donde México siguió sin tener una regularidad futbolística y un nivel que le permitiera competir en los grandes eventos ante las grandes potencias del mundo futbolístico.

La cara del México futbolístico de hoy está agobiada. El entrenador no tiene la fórmula inmediata para abandonar el "infierno" en el que se ha metido y los jugadores no poseen, en la cancha, los argumentos para dejar atrás el marasmo en el que se encuentran. Y es un tema de futbol, de capacidad, de calidad. No es, de ninguna manera, un asunto de ganas, de entregar, de arrojo. La selección mexicana corre, pelea, lucha, deja el alma en la cancha. No tiene el poder futbolístico para cambiar su estado actual.

Y el problema no parece estar en la relación del entrenador con los jugadores ni tampoco en el clima que priva dentro del vestidor. Las razones parecen más de orden mental, de confianza, de una cuestión de seguridad, de autoestima que lamentablemente se ha resquebrajado de manera dramática justo en el momento menos apropiado.

Ni tan buenos -como evidentemente no lo son- ni tan malos -como han sido los resultados en la cancha-, la "enfermedad" de México tiene que ver con una situación de orden colectivo. Un jugador ha contagiado al otro y salvo uno o dos elementos -Jose de Jesús Corona, entre ellos- el resto está en el mismo nivel de desconfianza.

Si romper con el proceso del entrenador te da la certeza de una mejoría, que se haga, pero nadie puede, a ciencia cierta, garantizar que así será. Durante años, el futbol mexicano resolvió sus problemas más urgentes "detonando" la continuidad y está claro que eso no ha funcionado del todo. Si hubiese funcionado, no estaríamos en el agobio que tenemos hoy. Hay que buscar otra salida, otra posibilidad, otra manera, otra esperanza...

El miedo de abandonar el miedo

domingo, 16 de junio de 2013
16 jun
19:38
PM ET
por David Faitelson

Noventa minutos en "El Maracaná" no resolvieron nada para México. Al contrario, profundizaron más en su crisis y en sus carencias. La cancha mexicana sigue inmersa en un mar de dudas, de miedos, de contradicciones. "El Chepo" dice una cosa y los jugadores otra. En ese marasmo está el futbol mexicano.

RIO DE JANEIRO, Brasil.- La selección mexicana sigue inmersa en su propio infierno. No solo no sabe cómo salir de él, ahora empieza a creerse sus propias mentiras y a caer en contradicciones: "El Chepo" dice que jamás tuvieron una postura defensiva y Salcido acepta que tuvieron miedo de tener la pelota.

Y México se "murió de nada" mientras la noche de "Maracaná" se volvía profunda y tenebrosa: ni recuperó la confianza, tampoco el espíritu y muchos menos el nivel de juego que necesita para competir ante las grandes potencias del futbol.

Italia "jugó" a placer con los tiempos y las oportunidades. México le cedió el balón, la cancha, el ritmo del juego. México aprovechó un par de errores de la zaga italiana para, primero inquietar y después para empatar el partido. Al final, el resultado terminó siendo justo. Italia merecía la victoria y México no más de lo que obtuvo.

La memoria futbolística sigue en el limbo, perdida. Cuando México cruza la media cancha, las ideas desparecen y la genialidad no existe. Un pase, un amague, una combinación, algo que pueda desbalancear al rival no está en la agenda mexicana de juego. Aunque el técnico cambie la alineación, aunque aparezcan nombres que de pronto habían desaparecido, el resultado o el volumen de juego termina siendo diferente.

México mantuvo la misma inercia de las eliminatorias. Corrió, peleó y se entregó, pero había una gran diferencia entre el talento de un equipo y del otro.

La antigua pretensión del aficionado mexicano de acercarse a las grandes potencias, de competir, de arrancarles algo, de generar respeto y admiración volvió a quedarse en el deseo.

Italia no necesita golear a México para demostrar que fue ampliamente superior. El juego se desarrolló justo en el sitio donde los italianos querían que se desarrollara y cuando "El Chepo" decidió que el 1 x 1 le satisfacía lo pretendió firmar con un cambio poco audaz: Sacó a Aquino que no hizo un gran partido y envió a la cancha al defensor Mier para al mismo tiempo ubicar a Flores en un puesto más avanzado. El mensaje no fue, definitivamente, el más adecuado para un grupo de futbolistas que han extraviado la confianza y la autoestima.

Pasó lo que tenía que pasar: un balón a profundidad para Balotelli que le ganó el enésimo cuerpo a cuerpo al "Maza" Rodriguez y se acabó, pero no hay porque confundirse: la diferencia fue mayor que la falla del capitán mexicano y mayor de lo que el marcador final establecía en "El Maracaná".

México "se murió de nada". Tuvo miedo de tener la pelota, de protagonizar, de avanzar más en la cancha, de atreverse a lastimar a un cuatro veces campeón del mundo como Italia. Al final, no avanzó en nada, no mostró nada, ni juego, ni espíritu, ni confianza. Nada. Mantuvo la inercia. Se "murió de nada".

Brasil y la necesidad de gloria

sábado, 15 de junio de 2013
15 jun
18:25
PM ET
por David Faitelson
NeymarGetty Images

Un 3-0 ante Japón origina extrañas y exageradas manifestaciones de júbilo en las calles de este país. Brasil no tuvo ni la magia ni la chispa que caracteriza a su glorioso futbol, pero sí el resultado que sus aficionados esperaban con impaciencia. Habrá que verlos cuando se midan a potencias de su mismos calibre. Ahí veremos si la nave de Neymar y de Felipao despliegan banderas rumbo al horizonte prometido. Por lo pronto, tienen el viento a su favor...

RIO DE JANEIRO, Brasil.- Algunos síntomas pueden ser demasiado confusos aquí: Un abucheo generalizado mientras la presidenta realizaba la declaratoria inaugural del evento, manifestaciones en las calles por temas que no tienen que ver con el futbol y hasta un clima festivo generalizado y excesivo tras una victoria de Brasil sobre un rival que de ninguna manera tiene el nivel para generar esa clase de reacción.

La Copa de las Confederaciones comenzó oficialmente esta tarde. Y lo hizo con Neymar marcando un bello gol, con la selección de casa dando el primer paso y con la esperanza de que veremos mejores tardes de futbol mientras el evento adquiera su tono de madurez.

Entre esos mensajes distorsionados e indeterminados parece claro que el pueblo brasileño tiene el deseo de festejar y que cuando un cinco veces campeón del mundo "despierta" con esa intención, los demás deben empezar a preocuparse.

Puede que Brasil haya mantenido la inercia de un juego que no convence a los más escépticos, que la "magia" de su juego siga ahogándose en los intentos fortuitos del mismo Neymar, o de Hulk, o de Fred. Brasil enseñó la misma cara que su futbol ha tenido en la última época: un futbol que evidentemente puede dar más, del cual se espera mucho más, pero que por ahora solo tiene eso para ofrecernos. Aquellos que no queden satisfechos tendrán que entender que atraviesa por un proceso distinto, que tiene una necesidad imperiosa de ganar, de volver y que después, si acaso hay tiempo para ello, buscarán el convencimiento y al mismo tiempo la "chispa" que ha alimentado el espíritu de su camiseta durante su gloriosa historia.

Este Brasil es práctico. Centraliza la atención en Neymar y luego aprovecha la debilidad, el parpadeo, el error del rival para ganar el partido. Contra Japón, contra México eso podría bastarle. La gran pregunta, sin embargo, llegará cuando tenga que hacerlo ante rivales que se codean en mismo "planeta futbolístico". Ahí es donde Brasil será exigido, puesto a prueba y donde finalmente deberá entregar "cuentas claras". Hay una necesidad terrible de recibir buenas noticias. La primera llegó anoche, en Brasilia, la ciudad oficialista, la capital.

MÉXICO "SALTA" AL "MARACANÁ"
Las finas gotas de la lluvia se deslizaban por la empañada ventana del tercer piso en el Sheraton de Leblon. José Manuel de la Torre tenía ante si un atardecer nublado, lluvioso y con una extraña mezcla de alegría y melancolía que parecía confundirle.

México empieza a jugarse algo más que una Copa Confederaciones este domingo en el mítico Maracaná. Empieza a jugar un evento que podría marcarle poderosamente en su futuro inmediato como equipo de futbol. "El Chepo" lo presiente, lo palpa, lo ve en el ambiente que le rodea, en los rumores que le llegan y en las miradas de sus propios jugadores.

Una noche antes había reunido a los medios de comunicación para descartar que alguno de sus auxiliares -en este caso Luis Fernando Tena- tenía aspiraciones de convertirse en su sucesor. Un anuncio, un descargo, una justificación que parece inapropiada en tiempos también poco propicios.

Mientras Neymar contagiaba de confianza a toda una nación y mientras Blatter y la presidenta Rousseff acaparaban los abucheos en Brasilia, México pisaba el húmedo césped del sagrado "Maracaná" con la idea de recuperar la memoria futbolística y comportarse finalmente como "el futbol emergente" (entiéndase en vías de desarrollo) que algún día podría competir ante las grandes potencias del mundo.

La pregunta es: ¿Qué tipo de pensamiento envuelven al "Chepo" y a sus jugadores? ¿Juegan para cumplir, para mejorar, para salvarse? Hay, ciertamente, una presión, que no significa sumar puntos para clasificarse al Mundial. Hay, por otra parte, una "presión extra" que indudablemente puede convertirse en otra forma de apremio para el futbol mexicano.

Sea como sea, la Copa de las Confederaciones llegó "manchada" para México. El mal paso en la eliminatoria ha condicionado la oportunidad de lucir avances antes las grandes potencias y los rumores de un rompimiento en el proceso del entrenador podrían condicionar la cancha de otra forma.

Todo este panorama que parece irreal y vano irrumpe ante un hecho real y contundente: un cuatro veces campeón del mundo como Italia, con la calidad, la experiencia y la solidez para agravar aún más las cosas.

El duelo de este domingo en "Maracaná" es de "pronóstico reservado", de "pronóstico reservado" para México y habría que agregarle de pronóstico delicado a pronóstico grave y trágico. Pero el futbol es como la vida misma y muchas cosas pueden cambiar de un momento a otro, como lo es la vida de Rio, que aún bajo la lluvia, en un atardecer gris, combina perfectamente la melancolía con la alegría.

@Faitelson_ESPN

México: los futbolistas mandan

jueves, 13 de junio de 2013
13 jun
15:47
PM ET
por David Faitelson

Son ellos los que tiene la "manija" del juego, de su resultado y de su trascendencia. Y a partir de lo que ellos hagan o dejen de hacer, el futbol obtiene su recompensa. La selección mexicana ya trabaja en tierras brasileñas. Tal parece que lo que sigue debe depender de un "milagro", de un cambio de mentalidad y hasta de espíritu que le devuelva al equipo la capacidad de competir.

RÍO DE JANEIRO, Brasil.- La experiencia dicta que no son al final del día los resultados los que propiamente terminan removiendo a un entrenador de la selección mexicana de futbol. Son los intereses, los negocios, los dineros que afectan esos resultados los que "bajan o suben el pulgar".

Pero hay algo más, algo que está entre el poder de tomar las decisiones que tienen los dirigentes y el que significa la voz del entrenador: los futbolistas, los que fallan y meten el balón ante la portería. Los que corren, amagan, generan y definen una victoria o una derrota. Ellos, los futbolistas, tienen y tendrán la última palabra sobre una cancha de futbol.

Los problemas de México son realmente profundos e inquietantes. Hay una baja de orden colectivo y hay jugadores que teniendo un buen nivel se han metido en la inercia negativa del grupo. Ni ataca con inteligencia (tiene tres juegos consecutivos con empate a cero en el mismísimo Estadio Azteca) ni se defiende con propiedad (porque el hombre más importante de su aparato defensivo es el portero José de Jesús Corona y al mismo tiempo el mejor jugador mexicano dentro de esta amarga época). Lo único que hasta cierto punto se "salva" es la entrega. Los jugadores mexicanos no han dejado de correr, aunque tampoco queda claro si lo han hecho con el espíritu y la solidaridad necesaria.

Hay una escena recogida por la televisión el martes por la noche en el Estadio Azteca donde se observa a Jose Manuel "El Chepo" de la Torre, desencajado, molesto, agitado, recriminándoles a los jugadores de la banca que impávidos trataban de seguir el "hilo" del partido. Hasta ahora, el entrenador nacional no ha "roto" el lazo de unión con sus jugadores. "El Chepo" sigue firme en su discurso: "Estoy agradecido con mis futbolistas porque ellos se entregan a fondo. Nos falta hacer cosas en la cancha, pero agradezco lo que ellos han dejado en cada partido". Y es difícil identificar la realidad de un grupo que empieza a agobiarse en la cancha y que termina inmerso en la presión del juego y de conseguir el resultado.

¿POR UN MILAGRO?
Los milagros están cada vez más lejos de las canchas de futbol, pero este tiene que ver con una "vieja costumbre" del futbolista mexicano, de su mente, de sus miedos, de sus reproches, de sus eternas angustias.

Solo unas horas después de carecer de argumentos para vencer a rivales que son parte del mundo futbolístico subdesarrollado, México se prepara para meterse al mítico Maracaná y enfrentar a un cuatro veces campeón del mundo como Italia. A la Italia de Buffon, de Pirlo, de Ballotelli y de El Shaarawy, a la nueva Italia de Prandelli que ha dejado de practicar el "catenaccio", que sigue defendiéndose bien pero que busca equilibrio y que tiene explosividad, buen futbol y que es una de las grandes potencias de este deporte.

Y la pregunta es inmediata: ¿Cuáles son las posibilidades reales de México de competir el domingo? Por lo que se vio en la cancha en los últimos partidos, esas posibilidades, no existen, pero el futbol es un juego de momentos, de temperamentos, de circunstancias y ahí es donde la mente del futbolista "juega otro partido".

La historia no miente: Sin llegar a nada espectacular (porque seguimos buscando el famoso quinto o sexto juego de una Copa del Mundo) México suele elevar su nivel futbolístico cuando afronta a rivales de mayor categoría y competitividad. Para ejemplo, algunas de las Copas América, la misma Confederaciones y hasta ciertos parajes en los Mundiales.

Y llámelo como usted quiera, pero el futbolista mexicano se siente más cómodo, más arropado y hasta más tranquilo cuando no parece tener la obligación de proponer, cuando no tiene sobre sus hombros el sentido de la necesidad de golear, cuando nadie espera mucho o nada de él y cuando el término "sorpresa" adquiere una connotación especial. Históricamente, el futbol mexicano ha vivido de esos pequeños despertares. Veremos si el domingo tiene tiempo, espacio e imaginación para uno de ellos.

@Faitelson_ESPN

Continuidad, la única salvación de México

miércoles, 12 de junio de 2013
12 jun
08:56
AM ET
por David Faitelson

Tal parece que la Copa de las Confederaciones se ha convertido en un torneo que puede marcar para siempre a Jose Manuel "El Chepo" de la Torre. Habría que suponer que el resultado del evento en Brasil no definiera nada en cuanto a la permanencia del cuerpo técnico, pero en un futbol tan volátil como el mexicano cualquier cosa puede suceder. La realidad es que la selección mexicana no juega a nada y que los rivales que afrontará en el evento continental le pondrán en un grave riesgo deportivo.

CIUDAD DE MEXICO, México.- Lo que son las cosas: La Copa de las Confederaciones que parecía una prueba interesante para lucir los avances del futbol mexicano bien se pudo haber convertido en una prueba que pondrá en juego la continuidad de Jose Manuel "El Chepo" de la Torre como técnico de la selección mexicana.

En crisis, en profunda crisis, la selección mexicana se subió anoche a un largo vuelo hasta Rio de Janeiro donde "la misión" que sigue no se llama Costa Rica, Jamaica o Panamá sino que significa enfrentar, de inicio, a dos potencias futbolísticas como Italia y Brasil. Ahí, "El Chepo" y sus jugadores buscaran un "consuelo" y un "paliativo" que por ahora parece imposible.

México no juega a nada. Luce inofensivo, inoperante, anémico en la cancha. Desesperado, ansiosos y por momentos nervioso. Tiene el infortunio o quizá la fortuna de jugar en un área de pobreza e irregularidad futbolística que a pesar de su precario momento le permite seguir haciendo cuentas rumbo al Mundial. ¿Las cuentas le siguen saliendo? Puede que sí. Le quedan dos juegos en casa, uno ante Honduras y otro frente a Panamá, además de visitas complicadas a Estados Unidos y a Costa Rica. Y hasta la esperanza, por si las dudas, de un repechaje, a visita recíproca, ante Nueva Zelanda.

El Azteca despidió al equipo entre abucheos y el grito de "fuera Chepo", una consigna que si bien no es nueva en la historia contemporánea de la selección mexicana, es un evento que no puede pasar desapercibido. Pasó con Bora Milutinovic en su momento, con Lapuente, con Meza y más recientemente con Sven Goran Eriksson. La paciencia se termina. La clientela exige y los intereses, sobre todo los intereses, juegan un papel determinante.

"El Chepo" no puede explicar lo que no alcanza entender. Sabe que este México está "enfermo", pero aun no detecta con precisión en dónde radica el problema. Necesita tiempo y eso es algo que por ahora no le sobra.

La Copa Confederaciones es una "papa caliente". Con el nivel que ha mostrado México hasta ahora, seguro que no puede competir ante las grandes potencias. Aunque siempre queda el pensamiento de que una selección mexicana que no se siente obligada, favorita y en ventaja suele ofrecer mejores exhibiciones en la cancha. Ya lo veremos el domingo. Por lo pronto, un estrepitoso fracaso en la Confederaciones podría presionar más al "Chepo" y también a los dirigentes, a esos que cuidan el dinero y el negocio que significa la selección nacional. Cuidado con eso.

Sigo pensando que el peor camino es el rompimiento de un proceso. Que hay que soportar el vendaval o la tormenta, cerrar filas alrededor de la selección y del "Chepo" y confiar en que los tiempos mejores llegaran pronto. No hay de otra y después de todo, la Copa Confederaciones sigue siendo un reto por demás interesante.

@Faitelson_ESPN

¿Aztecazo o Maracanazo?

lunes, 10 de junio de 2013
10 jun
11:58
AM ET
por David Faitelson

México comienza la semana enfrentando a Costa Rica y la termina jugando contra Italia. La pregunta es: ¿a qué "mundo futbolístico" pertenece México? Por un lado vive y respira en la mediocridad de la Concacaf y por el otro, sueña con pelear entre los grandes del concierto futbolístico mundial.

LOS ANGELES, CA.- La historia del futbol mexicano suele presumir ese tipo de parajes: empiezas la semana jugando ante Costa Rica y la terminas en pleno Maracaná, afrontando a un cuatro veces campeón del mundo como Italia. ¿A qué "mundo futbolístico" perteneces?

Y mientras eso sucede, las contradicciones están a flor de piel: La FIFA, desde su página oficial, enaltece la rivalidad futbolística de los últimos tiempos entre México y Brasil. La única, pequeña e insignificante diferencia podrían ser los 5 títulos mundiales. Por lo demás, la batalla y la afirmación de que "el alumno superó al maestro" es linda.

El escenario hoy, para México, parece ser y significar todo lo contrario. Una selección que no encuentra sus niveles futbolísticos, que deambula por la cancha, que esparce un perfil carente de ideas y de ambiciones. Una selección que a pesar de ese estado mantiene intactas sus aspiraciones de clasificarse al Mundial, una selección que, amparada en el nivel del área, disfraza una imagen sana y solvente que indudablemente no tiene.

Y el problema sigue siendo el mismo de siempre: el parámetro de competitividad que tiene el futbol mexicano. A partir de ahí, nacen, crecen y se desarrollan la mayor parte de sus complicaciones y de las "grandes mentiras" que rodean a su cancha de futbol.

México vive en dos mundos futbolísticos al mismo tiempo: uno que le envuelve en títulos en selecciones con límite de edad, una Copa Confederaciones sobre Brasil, una medalla de oro en Juegos Olímpicos y un futbol emergente que sueña con codearse algún día entre las grandes potencias mundiales y la otra, la realidad, cruda y tajante, la de un área precaria en lo futbolístico, donde a pesar de un nivel pobre y un estilo dubitativo, México sigue teniendo un sitio garantizado en el Mundial o incluso en la Copa Confederaciones que comienza esta semana. ¿A qué "mundo" pertenece el futbol mexicano?

"Contra Italia encontraremos nuestro verdadero potencial", dice Carlos Salcido, uno de los jugadores más veteranos de la selección mexicana.

Y habrá que creerle. Habrá que confiar en que ocurra un milagro o que los futbolistas y el técnico cambien de pronto el "chip" que les permitirá crecer y cambiar en tan solo algunas horas.

Por lo pronto, el "Aztecazo" costarricense de la Concacaf podría estar más cerca que el "Maracanazo" mexicano del domingo en la Copa Confederaciones.

@Faitelson_ESPN

México: ¿Qué tanto miedo tienes de ganar?

viernes, 7 de junio de 2013
07 jun
12:51
PM ET
por David Faitelson

El "Tri" debe salir esta tarde al Estadio Rommel Fernández de Panamá con una clara intención: mostrar porque es el líder futbolístico histórico del área de la Concacaf. Y dentro de ese "nombramiento" hay una responsabilidad grande, implícita, obligatoria en la cancha: tomar el protagonismo, jugar con carácter y personalidad y no temerle a nada. Si México adopta esa postura, saldrá ganando esta noche. Si juega con cierta desconfianza, terminará sufriendo.

LOS ANGELES, CA.- La diferencia la marca la postura, el carácter, el "miedo".

¿Qué tanto miedo tienes de perder? O quizá lo que es un más impactante: ¿Qué tanto miedo tienes de ganar?

La selección mexicana saldrá esta noche al estadio Rommel Fernández de Panamá a la búsqueda de tres puntos que le permitan seguir sumando en la eliminatoria para el campeonato Mundial de Brasil 2014. En situaciones normales e incluso en situaciones anormales como la de hoy, donde México no encuentra aún sus mejores condiciones futbolistas, donde México no juega bien, deberá ser marcado como amplio favorito para salir con la victoria.

Y más allá de reconocer la bocanada de aire fresco que el futbol panameño le ha inyectado al área futbolística en los últimos meses, todo, me parece a mí, parte de la postura con la cual el equipo mexicano afronte el partido.

El martes por la noche, en Kingston, México presentó una faceta pobre y aun así, amparado en el bajo, muy bajo nivel futbolístico del área, sacó los tres puntos. La actitud de México en la cancha fue hasta cierto punto conservadora, inteligente, dirían los porristas de esta selección, con el portero José de Jesús Corona siendo la gran figura, México lo dejó todo a la suerte de que un gol jamaiquino no terminara por arruinar sus sueños y al final, sufriendo, terminó ganando tres valiosos puntos.

México debe admitir en la cancha su protagonismo y su influencia en el área. Debe tomar el control del juego, el balón, tener las mejores oportunidades y lucir como un equipo que no viene a defenderse o a especular. Se espera que Giovanni Dos Santos aparezca en la alineación inicial de México, que su mayor capacidad para generar futbol marque la diferencia y que José Manuel "El Chepo" de la Torre abra las líneas y ubique al equipo en el sitio de la cancha donde deben estar.

No entremos, otra vez, al viciado juego de que ganar los tres puntos es lo más importante de la noche panameña. No, no, lo más importante es realmente aceptar el papel de líder en el área, de un equipo que puede jugar bien al futbol y que puede trascender en otros niveles. La postura, insisto, es primordial. Si vas con miedo, te van a ganar. Si te muestras valiente, si sales a tratar de hacer tu futbol, con tus virtudes y tus carencias, pero tu futbol, tiene más oportunidades de salir con el triunfo.

@Faitelson_ESPN

América "tiembla"; Chivas da "señales de vida"

jueves, 6 de junio de 2013
06 jun
20:08
PM ET
por David Faitelson

Las condiciones del campeón cambian radicalmente en el hecho de contar o no con el delantero ecuatoriano Christian Benítez para la próxima temporada. El "bi" podría estar lejos muy lejos sin "El Chucho" en el panorama. Y Chivas respira. Sacó la chequera y pagó cerca de 5 millones de dólares por Aldo de Nigris. ¿Le garantiza el delantero la producción ofensiva que tanto necesita el equipo? Tal parece que el título del América ha provocado una "reacción" en el Guadalajara. Después de todo, el "Rebaño sagrado" descubre que finalmente fue alcanzado en títulos por su acérrimo rival.

LOS ANGELES, CA.- El América no fue a buscar "sol" a Cancún. Se quedó en el cuarto del hotel, frente a la ventana de un día lluvioso, tormentoso mientras sacudía las posibilidades de retener o no a la gran estrella de las últimas temporadas.

Una hoja estadística estaba sobre el escritorio del presidente Ricardo Peláez. En ella se recalcaba lo que todos sabemos: No hay forma de suplir a Christian Benítez.

Los goles, los hechos contundentes, las tardes de gloria alrededor de la camiseta número "11" están frente a la visión del americanismo por la apuesta de un bicampeonato y de un equipo que pueda marcar una hegemonía.

Por ahora, se sabe poco. O quizá se sabe mucho pero es un tema que nadie en Coapa quiere marcar como definitivo. El futbolista se quiere ir. "Chucho" hizo maletas, volverá el fin de semana a México para terminar de vender las ultimas propiedades, pero en el club hay una leve esperanza de que la negociación europea se caiga, de que el jugador de marcha atrás y que decida quedarse en México. El America lo necesita.

"No venimos aquí por 'bombas'. Las 'bombas' las trajimos el año pasado", dijo el entrenador Miguel Herrera en pleno "draft de futbolistas" en Cancún.

Pero aun así, el América movió las piezas en el tablero. Otro "viejo conocido" de Miguel Herrera: el colombiano Luis Gabriel Rey llega al equipo con el pretexto de que "debemos jugar dos torneos", pero con la certeza de que si Benítez se va, habrá que poner todo lo que esté a disposición para tratar de aminorar la perdida. Con Rey, más Raul Jiménez y el ecuatoriano Narciso Mina, el América espera, en la medida de lo posible, no perder la contundencia y el impacto que en la cancha significa o significaba Benítez. Encontrar a alguien con todas sus cualidades es una misión poco más que imposible.

¿Qué tan favorito es el América sin Benitez? Está claro que los momios y las condiciones son diferentes. "Chucho" marca diferencia, la marca en la cancha y la marca también en las pretensiones reales de un campeón.

SEÑALES DE VIDA EN "VERDE VALLE"
Al final del día, Jorge Vergara firmo el cheque (o quizá fue la señora Angélica): 4,5 millones de dólares por Aldo De Nigris.

"Todos quedamos contentos", explica Luis Miguel Salvador, presidente del Monterrey. "Las Chivas, nosotros y el jugador".

Pero más allá de la "felicidad" que rodea a todos en la operación, la pregunta es si De Nigris será capaz de cambiar el rostro competitivo de uno de los equipos más emblemáticos del futbol mexicano, sumido hoy, en la peor crisis deportiva de su rica historia.

Las críticas versan sobre que De Nigris no tendrá el acompañamiento ni la colaboración que tenía en el Monterrey. Puede que eso sea verdad, pero Chivas espera que De Nigris tome el liderazgo de la producción ofensiva y que se signifique como la extensión del puente generacional que necesitan tanto Erick "El Cubo" Torres como Carlos Fierro. De Nigris tiene los goles, la personalidad y el historial necesario para cargar con el peso ofensivo del Guadalajara sin que sea la "solución total o definitiva" de los problemas del equipo.

El Guadalajara agregó una operación como la de Omar Bravo que ha pasado por cierta polémica entre el Cruz Azul, dueño del contrato del futbolista y el Atlas que lo tenía -o lo tiene- a préstamo con un contrato vigente. Previamente, el equipo rojiblanco había adquirido a Néstor Vidrio que puede ayudar en las tareas defensivas así como el regreso del Edgar "Tepa" Solís que debe ser un jugador más maduro y experimentado que termine colaborando también en labores defensivas.

Digamos que Chivas por fin sacó la chequera e invirtió en algunos elementos que podrían darle un rumbo distinto a su estado actual, aunque como siempre, dependerá de su propia base, seguirá dependiendo del futbol que salga de Luis Michel, Héctor Reinoso, Marco Fabián de la Mora, Rafael Márquez Lugo o Jorge "El Chatón" Enríquez.

Sea como sea, y al menos en el "draft", en el receso, Chivas dio señales de vida. Y eso es bueno.

... Y México sigue sin jugar a nada

miércoles, 5 de junio de 2013
05 jun
13:03
PM ET
por David Faitelson

El resultado en Jamaica no puede ni debe maquillar ni esconder nada. Los tres puntos y la cuestión anímica son, hasta cierto punto, válidos, pero de ninguna manera deben dejar satisfecho al aficionado mexicano al futbol. La selección sigue ofreciendo una cara pobre de rendimiento, que contra rivales como el de anoche, o el del viernes no significará mucho, pero que le pondrá otro tipo de situaciones cuando se mida ante las grandes potencias mundiales.

LOS ANGELES, CA.- Un 1-0 en Jamaica puede, en cierto modo servir para sumar y hasta para una cuestión anímica, pero no esconde, no tapa, ni disfraza ni maquilla las carencias.

Demasiado precavido, titubante, por momentos temeroso, más preocupado por el significado del resultado que por el funcionamiento colectivo, México sigue, en plena eliminatoria y con la Copa de las Confederaciones a la vuelta de la esquina, buscando el futbol que no encuentra.

Algo es seguro: con lo que mostró el viernes pasado en Houston y con lo que hizo el martes en Jamaica, no le alcanza para competir en un nivel de mayor desarrollo futbolístico. Por ahora, es la historia de siempre: al Mundial, sí, seguro que estará ahí, pero competir más allá, no, no existen muchas garantías.

En un partido donde el portero, Jose de Jesús Corona, termina siendo, otra vez, la gran figura. En un partido donde el inoperante e inexpresivo rival -Jamaica- te cedió terreno, oportunidades y condiciones en la cancha. En un partido en Kingston donde la tribuna y el clima pasional no eran factores adversos. En un partido con la oportunidad de lucir tu juego, tu personalidad, tus tamaños, México volvió a las andadas.

No podemos quedarnos con el simple hecho de preferenciar el resultado. Entiendo que los tres puntos eran necesarios para "abandonar" el sótano del "tan complicado" escenario de la Concacaf, que también era fundamental recuperar la confianza de los jugadores, pero por favor, por Dios, se trata de una competencia y de un competidor limitado. Todavía no me explico cómo esta misma selección de Jamaica consiguió sacar un cero x cero de la cancha del Estadio Azteca.

Durante la magra historia contemporánea del futbol mexicano, han existido ciertos momentos donde la selección alcanzó un nivel interesante de juego y a veces de resultados: el equipo de Miguel Mejía Barón en el inicio de la década de los noventa. El de Lapuente en la primera fase del Mundial de 1998 y hasta lo que proponía la selección de Ricardo La Volpe en la Copa de las Confederaciones de Alemania 2005. Periodos, climas, situaciones, donde México insinuaba que jugaba mejor, que podría finalmente dar el paso que tanto anhelan los aficionados mexicanos, que se podía seguir soñando con algún día pisar las huellas de una potencia mundial futbolística. Una de las grandes diferencias de aquellos tiempos con la selección de hoy puede ser de personalidad, de mentalidad, de convencimiento. Veo la cancha de México y parece una cancha carente de líderes, de jugadores que con base a su temple e ingenio puedan cambiar el horizonte en cualquier momento.

El panorama no es nada alentador, pero queda, como siempre, el tabú, el cuento, la leyenda urbana o la esperanza de que el futbol mexicano suele sublimarse, suele jugar mejor ante rivales de mayor jerarquía futbolística. Eso lo veremos muy pronto, la semana que viene, cuanto no sea Jamaica, Panamá o Costa Rica los rivales y aparezcan Brasil e Italia en el escenario.

@Faitelson_ESPN

El "Complot" contra Chivas

martes, 4 de junio de 2013
04 jun
21:08
PM ET
por David Faitelson

Le venden poco y le venden caro. El Guadalajara atraviesa por su peor época deportiva de la historia y busca en Cancún la plataforma de una salvación. Chivas paga por un mercado hasta cierto punto injusto y por sus propios errores del pasado reciente.

LOS ANGELES -- Los intentos de Chivas están por todas partes. Las respuestas hostiles están, también, a la orden del día.

Tigres dice que si quieren a Alan Pulido deben pagar la cláusula de recisión del contrato de 5 millones de dólares ¿Cinco millones de dólares por Alan Pulido? Una locura Y Monterrey responde que si desean a Darvin Chávez ellos quieren a cambio a Marco Fabián de la Mora. Los condiciones del mercado para el Guadalajara han vuelto a cerrarse de manera angustiosa.

En medio de esa incertidumbre, Chivas alcanzó a anunciar esta mañana que recuperaba a Omar Bravo comprando el contrato del jugador que pertenecía al Cruz Azul. Pero Atlas no piensa soltar al delantero, así que el Rebaño podría contar con él hasta enero.

Pero los problemas de siempre rodean a Chivas cuando tiene que buscar refuerzos y más hoy cuando atraviesa la crisis deportiva más impactante de su historia.

Lo de Omar Bravo es, por otra parte, una muestra más de los errores de planeación que la administración Vergara ha cometido durante más de 10 años al frente de la institución. Chivas tiene que apostar siempre por futbolistas de su creación. ¿Por qué, desde un principio, cuando se planteó el regreso de Bravo al futbol mexicano luego del infructuoso experimento europeo nos se luchó para que volviera al equipo? ¿Por qué no se hizo lo mismo con Carlos Salcido o con Francisco Javier "El Maza" Rodriguez? ¿Por qué en lugar de gastar el dinero en refuerzos que al final no resolvieron ni reforzaron nada, Chivas no peleó por futbolistas que habían sido exportados por el equipo hacía el futbol europeo? Error, un error terrible, que le costó al Guadalajara dinero y posición en el campo. ¿Se imagina ustedes a un Chivas hoy con Omar Bravo, "El Maza" y Salcido? La historia de la cancha podría ser distinta.

Sigo pensando que el futbol mexicano comete una injusticia hacia Chivas, un equipo que de acuerdo, por convicción y decisión propia juega únicamente con futbolistas nativos, pero un equipo que colabora de manera profunda con el negocio que hacen los demás equipos. Todos se benefician de Chivas. Nadie colabora para que pueda salir de una crisis como la actual. ¿A quién le sirve un Chivas débil y arrumbado en los últimos puestos de la tabla?

Chivas lo paga: lo paga en parte por sus errores del pasado reciente y paga por un mercado que no es totalemente justo con ellos.

Más en la cabeza que en los pies

lunes, 3 de junio de 2013
03 jun
13:03
PM ET
por David Faitelson

México se mete a Kingston, un territorio donde en situaciones futbolísticas normales, debe sacar la victoria. Pero el inicio del hexagonal final de la Concacaf ha estado marcado por la inconsistencia mental del equipo mexicano. Y es ahí donde "El Chepo" insiste en que México debe depositar su confianza. "El Tri" necesita puntos y no solo para clasificar al Mundial, también para llegar concentrado y realmente ocupado en la Copa de las Confederaciones de la segunda quincena de este mes de junio.

LOS ANGELES -- En situaciones normales, México tendría que salir con los tres puntos este martes por la noche de Kingston.

En el comportamiento que México ha mostrado en el inicio de este hexagonal, la noche en el Estadio de la estatua de Bob Marley podría ser agónica y amarga.

Y todo tendría que depender, en apariencia del futbol, pero se interpone otro factor: el mental. Y en ese estado anímico en el que constantemente cae y recae el futbol mexicano, cualquier cosa es posible.

México es mejor que Jamaica en todos los aspectos futbolísticos. Tiene más experiencia, más capacidad, más ingenio y también más inteligencia para jugar. El problema no está en los pies del "Chicharito", en la capacidad para salir jugando de Salcido o en el regate que proponga Andrés Guardado. El problema está en otra parte.

La selección mexicana y el futbol mexicano "despegan" esta noche desde Jamaica en un viaje que tendrá su punto medular cuando haya que afrontar la Copa de las Confederaciones en Brasil, el sitio perfecto, ideal, el paraíso mismo. El que espera siempre un futbol emergente como el mexicano para mostrar sus avances. Veremos si en la urgencia de jugar, de obtener los puntos, de sacar resultados, México se acuerda también de jugar bien, de darle prioridad al funcionamiento , al sistema por encima del resultado.

Casi a la mitad del año, la selección mexicana no solo no conoce la victoria, sino que acumula, tanto en eliminatoria como en partidos amistosos, empates a cero que muestran su poca consistencia para armar juego y para anotar goles. Apenas el viernes en Houston, en un partido ante Nigeria el campeón africano, marcado por la circunstancia de una expulsión, México mostro una cara futbolística distinta, basada en gran parte por una actitud diferente. La pregunta es: ¿Qué más necesita México a partir de esta noche? ¿Marcar goles, ganar o empezar a mostrar condiciones futbolísticas que realmente le acrediten como el futbol que está desarrollándose hacia otro tipo de niveles? La respuesta no es muy precisa. A ese respecto, me gusto el mensaje de José Manuel "El Chepo" de la Torre: preponderar el buen juego y encontrar a través de él las formas del triunfo.

México ante Jamaica. Si fuese una carrera ante Usain Bolt o Jerome Blake, sí que habría problemas. Pero es futbol y en futbol México es mejor que Jamaica. Hay que demostrarlo en la cancha, con los pies, con el corazón y sobre todo con la cabeza.

@Faitelson_ESPN

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