Copa América
AP

No soy un aficionado argentino al futbol y quizá para ellos lo que digo o lo que intento plasmar aquí puede resultar hasta ofensivo. Pero lo que trato expresar es que para mi, como un observador, un apasionado de lo que puedo ver y describir a través del deporte y en este caso del futbol, me alcanza con la satisfacción de tenerlo en la cancha y de disfrutar lo que él hace y a veces hasta lo que sólo intenta hacer. El deporte y el futbol están inmiscuidos y mezclados directamente con el orgullo del ser humano, de ganar, de sentirse más fuerte y poderoso que el rival. El triunfo es una satisfacción plena de la naturaleza humana, pero cuando se trata de Lionel Messi, se trata de un artista y cuando uno aprecia una pintura de Van Gogh, una obra de Da Vinci o la música de Beethoven, el triunfo viene incluido como recompensa en nuestros sentidos. Para no seguir con más cuentos y rebusques, creo que a Messi hay que catalogarlo y hasta juzgarlo como un artista y no sólo como futbolista.

LOS ANGELES -- Como en la vida misma, no todas las cosas en el deporte son importantes y preciadas a partir de ganar o perder. Mucho menos cuando se trata de un personaje que conduce "su obra", su talento, su imaginación, su arte, hasta algunos de los niveles más extraordinarios que el juego reconozca en todos sus días de existencia.

Ganar o perder... ¿Qué es ganar y qué es perder?

Para mi es un artista. Como lo era Van Gogh, Da Vinci, Picasso, Miguel Ángel, Mozart, Beethoven, o Bach. Ganar o perder es un asunto trivial, insubstancial. Verlo, en este caso en la cancha, confeccionar su juego, mostrarnos sus destrezas físicas, técnicas y mentales, es ya un triunfo. A mi, sin ser argentino, me basta con eso... 

Lo siento por Lionel Messi. Su carrera no merece los amargos momentos que ha vivido vestido en los tonos albicelestes y tratando de evocar los días de gloria de la selección argentina.

Su expresión de dolor y sus lagrimas en la noche de domingo de Nueva Jersey evidenciaban la gran frustración que ha tenido otra vez. La esperanza volvía a pender desde sus botines y la presión volvía a centrarse sobre sus hombros. Argentina ha vuelto a fallar en una final y el peligro radica en que el gran futbolista del Barcelona sea recordado más por la ausencia de buenos momentos y de campeonatos en la selección que por sus fenomenales jornadas sobre el campo de futbol.

El futbol es y sigue siendo un deporte de conjunto, de asociación. Jugadores como Messi, sin embargo, se han encargado de hacernos pensar otra cosa, de entender el futbol de manera distinta, a partir de lo que ellos hagan, o dejen de hacer, de una inspiración, de una especie de magia, de supremacía, de poder hacerlo y resolverlo todo sobre la cancha de juego. La final de la Copa América nos dio una buena lección: Argentina jugó para Messi y pensando que Messi tenía que resolverlo todo --se nos olvidó la falla de Higuain al comienzo del partido o el remate del "Kun" Agüero que Claudio Bravo sacó de manera majestuosa--. Todo estaba listo, incluyendo nuestra mente, para reservar la Copa de Messi y sólo de Messi. Mientras eso sucedía o mejor dicho, no sucedía, Chile jugó como equipo. Se juntó, se fortaleció e incluso se engrandeció a partir de una expulsión antes de la media hora de juego y esperó su momento para volver a ganar la Copa América desde el punto de los penaltis. Chile ha tenido un gran éxito. Es un ejemplo para otros, porque finalmente, después de muchos años de lucha y de trabajo, ha aprovechado una generación bendita, la mejor de todas, para ponerse al nivel de sus históricos "vecinos" futbolísticos: Argentina, Uruguay y Brasil.

Para mi, nada ha cambiado a la mañana siguiente: Messi sigue siendo el mejor futbolista del mundo. Que haya muchos empeñados en comparar épocas, en ponerlo frente a frente con otros en la historia, en declararlo un futbolista carente de carácter y de personalidad --como lo hizo Maradona hace poco en una charla privada con Pelé-- me parece intrascendente. Su marca, sus números y sus actuaciones fehacientes sobre la cancha de juego sólo dejan evidencia de su grandeza. Valdría la pena analizar si algunos de estos futbolistas argentinos que han rodeado a Messi --Higuaín, Agüero, Di María, Lavezzi-- no están realmente sobrevalorados.

Sería injusto catalogar la carrera de Messi a partir de lo que no ha podido ganar con la selección argentina. Estoy seguro de que él se ha esforzado siempre en brindarnos lo mejor que tiene. Su renuncia o insinuación de renuncia a la selección argentina es una muestra de dolor y también del carácter y la personalidad que tanto se le reclama. Y sería, también, una mala noticia para el futbol y sus aficionados, porque después de todo, cuando se trata "un artista" al nivel de Messi, ganar o perder, puede remitirse tan sólo a un hecho anecdótico.

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+ Se cumplen justamente 30 años de aquella maravillosa gesta en México. El mundial de 1986, la consagración de Maradona y la confirmación de un futbol como potencia mundial. Pero algo sucedió después. Argentina no dejo de protagonizar, de estar en los primeros sitios, de llegar a finales, pero no levantó más trofeos. Hoy, la necesidad existe, porque hay toda una generación de nuevos aficionados argentinos que jamás lo han visto campeón. Es tiempo de Argentina, de Messi y de acabar de una vez y para siempre con "los fantasmas" que aparecieron luego de que Maradona recibió la estatuilla de campeón de manos del presidente mexicano Miguel de la Madrid Hurtado.

LOS ANGELES -- Para una nación siempre orgullosa de su futbol, la sequía, el ayuno no sólo ha sido prolongado, también ha dejado una dolorosa y pesada huella en toda una generación. Hay muchos argentinos que recuerdan vagamente el gol sobre Inglaterra, "La Mano de Dios" y la consagración en el Estadio Azteca. Hay muchos argentinos que no lo vieron, que se los contaron y que a partir de ahí, han vivido un "infierno desolado" entre el futbol que cuentan sus padres y sus abuelos y aquel que no consigue el triunfo otra vez.

Copa América
Getty ImagesLionel Messi tiene la oportunidad de darle su primer título a Argentina en más de dos décadas.

El culpable perfecto para cargar con toda la época de carencias sigue siendo el hombre que porta la camiseta número "10", aun con aromas sagrados de Maradona, aun, con los vestigios de un futbol al que no le alcanza mantenerse en un estado competitivo, que no está completo solo acariciando la gloria, que necesita ganar, siempre y levantar trofeos, siempre.

Argentina vuelve a tener esa oportunidad el domingo y Argentina sabe que no puede írsele de las manos.

Lionel Messi vuelve a tener la ocasión y Messi sabe que no hay otro plazo, otro pretexto, otro acercamiento infructuoso. Es ahora o nunca.

La jornada en Nueva York promete, sin embrago, no ser un "dia de campo" para Argentina. Hay suficiente materia prima, inteligencia, creatividad y personalidad para pensar que tendremos un partido de poder a poder, con los dos mejores equipos del continente, dos de los mejores del mundo, con dos nominas impresionantes en la cancha y una sola diferencia: Messi.

Lo que resulte del Argentina-Chile para definir este domingo, en Nueva York, al histórico primer campeón de la Copa América Centenario parece depender del mejor futbolista del mundo y para muchos --yo levanto la mano-- del mejor jugador de la historia.

Argentina y Messi han "paseado" hasta ahora por la Copa América. No han tenido demasiado presión ni en la ronda de grupos --donde el entrenador Gerardo Martino supo administrar la presencia de Messi y llevarlo de menos a más ante la presión del torneo y de los aficionados por verlo en la cancha-- y tampoco en las rondas definitivas, donde el equipo mostró un amplio control de la situaciones. Venezuela no fue rival en los cuartos de final y Estados Unidos tampoco lo fue en las semifinales. Los números de Argentina son pulcros e impresionantes. Al domingo llegará como el inobjetable favorito.

El problema de este equipo y de Messi e incluso antes de Messi ha radicado en ganar partidos definitivos. Por increíble que parezca, Argentina no gana un torneo de relevancia desde la distante Copa América de 1993 y está por cumplir, justo en estos días, 30, 30 lejanos años desde que levantó la Copa de la FIFA en el Mundial de 1986. Acercamientos ha tenido y de sobra. Finales de torneos continentales y finales de Copas del Mundo (1990 y 2014). Parece que ha llegado el momento de tomar lo que les corresponde.

La mayor presión para Argentina será la propia Argentina, su incapacidad para ganar finales, para levantar trofeos, su memoria de un equipo poderoso, de un Maradona genial y de los añoradles días de la gloria. Ha llegado el momento y puede que enfrente estén Chile, Arturo Vidal, Alexis Sánchez y Claudio Bravo, pero la realidad es que el rival más difícil de superar será la propia Argentina y sus "fantasmas" de las últimas tres décadas.

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Faitelson: ¡A los jugadores les faltaron hue...!

La Conmebol ha terminado exhibiendo al futbol de la Concacaf en esta Copa América del Centenario. Argentina, Chile y la propia Colombia han dejado en claro la distancia que existe con el futbol de Estados Unidos, de México o de Costa Rica. Es un tema de calidad, de jugadores, de Messi, de Vidal, de James. Cuando suponíamos que las distancias se habían recortado, el torneo ha puesto a cada quien en su lugar.

LOS ANGELES -- "Si el norte fuera el sur", dice la canción de Arjona y la Copa América ha dejado una constancia definitiva del nivel y del papel que tiene cada hemisferio en el futbol.

La Conmebol está en su sitio, con una Argentina imparable, que parece abusar de los demás, incluyendo de Estados Unidos, al que con "el acelerador" a media intensidad, le ha pasado por encima en la ronda de las semifinales. Pero si se trata de "pasarle por encima", Chile se encargó de lo propio, ante México, en la histórica y humillante vapuleada de los cuartos de final. La Conmebol, aún sin tener en plenitud a dos de sus más destacados integrantes --Brasil y Uruguay que se fueron temprano del evento-- ha establecido condiciones imponentes.

Jugador por jugador, equipo por equipo, el futbol que se juega en el sur del continente es mucho más competitivo. Y eso es algo que sabíamos y parecíamos entender desde un inicio. Lo que no sabíamos o no queríamos saber del todo, es la verdadera distancia que había entre uno y otro. De eso, no quedan dudas. Futbolistas como Messi, Higuaín, Vidal, Alexis, James, Cuadrado marcan una diferencia considerable. Juegan y desarrollan su talento en algunos de los clubes más importantes del mundo, en la elite de este deporte. Sobre una cancha, hay que tener otro tipo de elementos para poder competir con ellos.

Habíamos creído, en un momento dado, que la Concacaf a través de Estados Unidos, de México, de Costa Rica y de lo que habían logrado en algunas competencias internacionales en los últimos tiempos --Mundiales, Olímpicos, Copas Confederaciones, Mundiales con límite de edad y hasta Copas América-- que tenían otro tipo de argumentos. Puede que los tengan, pero todavía no para hablarse de tú a tú ante las grandes potencias sudamericanas.

La Copa América del Centenario ha puesto a cada quien en su lugar. Tendremos una final sudamericana., tendremos en ella al mejor futbolista del mundo y quizá de la historia, tendremos talento natural, directamente provisto de los clubes de elite de las ligas europeas, tendremos a equipos que saben competir entre las potencias, que tienen personalidad, experiencia y que difícilmente pierden el orden, el control, y los estribos.

Si el norte fuera el sur, pero no es así. Cada hemisferio tiene su nivel, su historia, su protagonismo, sus alcances, sus virtudes y sus carencias. Conmebol está en su sitio, la Concacaf en el suyo...

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El entrenador nacional está en la “mirilla” de todos los “francotiradores” que rodean al futbol mexicano. Ex jugadores, ex entrenadores, entrenadores, futbolistas, comentaristas y periodistas, pero... y yo pregunto: ¿Los futbolistas de México? ¿Dónde está la llamada mejor generación en la historia del futbol mexicano? ¿Dónde están esos jugadores que han desaprovechado otra maravillosa oportunidad para dar un paso al frente, para crecer, para darle a México el futbol que merecen sus aficionados? Escondidos, tapados, con poca vergüenza profesional, ocultos en las cenizas de un campo que tiene pocos culpables y muchas excusas.

LOS ANGELES -- Hace más de 40 años, un gran periodista mexicano calificó la mentalidad del futbolista en México con una frase que resultó épica y también dolorosa: “Los Ratones Verdes”. Con el paso del tiempo, el poderoso enunciado de Manuel Seyde parece seguir vigente.

Y algo que también sigue vigente es nuestra necesidad de buscar culpables y de esconder a los verdaderos responsables. Una cosa tapa otra, un nombre en el patíbulo salva al resto de sus cómplices. Entreguemos una “cabeza” para salvar a "los otros".

Juan Carlos Osorio
Mexsport
Aún peor que el “7-0” es volver a cuestionar la continuidad del entrenador de la Selección Mexicana de futbol.

Juan Carlos Osorio es hoy “el villano perfecto”. Hecho a la medida de nuestras necesidades. El hombre que se equivocó, que planteó mal el partido y que le abrió los espacios y le dio los balones a Chile para propiciar la masacre futbolística. Pero, yo no vi a Osorio en el campo de juego. No lo vi perdiendo balones, no lo vi dando rebotes, no lo vi fallando en las coberturas, no lo vi concediendo ventajas amplias, no lo vi fallando física, técnica y mentalmente en las situaciones más comprometidas del juego. No lo vi a Osorio. Vi a otros...

Hoy, él tiene la culpa de todo. Y es obvio que como entrenador adopte, desde el final de la noche en San Francisco, un “mea culpa” y una responsabilidad para seguir protegiendo a quienes tiene que proteger. Osorio está para cuidar a sus futbolistas. Y nosotros, la crítica, no estamos para cuidar a nadie.

La llamada “mejor generación en la historia del futbol mexicano” ++ni una letra menos ni una de más++ ha tenido un terrible fracaso justo en un momento decisivo, cuando hemos vuelto a soñar con ese juego competitivo, con el famoso y ya épico quinto partido del Mundial, con la noche consagratoria, la que nos acerca al nivel de competencia de las grandes potencias. Esos futbolistas, la mayor parte de ellos, procedentes de equipos europeos serios, de ligas también muy formales, han fallado rotundamente y nadie es capaz de decirlo.

¿Cómo explicar que 10 días antes una selección ++si usted quiere distinta en algunos nombres++ le ganó a esa misma selección chilena en un partido de carácter amistoso? He ahí la respuesta: “amistoso”, cuando no se juega nada, cuando no vale, cuando la presión afecta de manera distinta al futbolista en México., el resultado es diferente. Típico y recurrente de nuestra pobre historia en las canchas de juego.

Se critica una y otra vez a Osorio por el tema de las rotaciones en la alineación. Y sí, puede que lo haya hecho, pero si usted se fija en la formación inicial del juego ante Chile del sábado, ahí estaban los que todos consideran y consideramos los mejores futbolistas mexicanos en cada posición: El portero Ochoa, los laterales Layún y Paul Aguilar. El central Héctor Moreno. Los volantes Herrera y Guardado. Y los delanteros “Tecatito” Corona y Javier Hernández. ¿Quién faltaba? Dicen que Rafael Márquez, que se había perdido dos días de entrenamiento por ir a Guadalajara al nacimiento de su hijo y que de acuerdo con algunas fuentes, el propio Márquez le dijo al entrenador que no estaba en condiciones para afrontar el juego. ¿Rotaciones? Sí, pero en la cancha, el día en que Chile le paso por encima a México estaban los mejores jugadores disponibles de la llamada “mejor generación de futbolistas en la historia del futbol mexicano”.

El futbol mexicano ha vuelto a fallar a la hora clave, justo en el momento menos propicio y lo ha hecho con un grupo de futbolistas que se vanagloria de tener otro tipo de mentalidad y de entereza, mentalidad y entereza que no les alcanzo para nada, ni para jugar al futbol ni para meter una patada por ahí de orgullo y de coraje.

Todas las “mirillas” de los francotiradores apuntan hacia Osorio. ¿Y cómo no? Hay que proteger a los “santísimos” futbolistas que tenemos, a unos “sin vergüenzas” que se empequeñecieron otra vez, como lo han hecho históricamente, en Mundiales, en Copas América o hasta en el último proceso eliminatorio para Brasil 2014.

Mentalidad. El futbolista mexicano puede competir ante Vidal, Alexis o Medel, pero es pobre en mentalidad. Cuando se le exige que adopte la responsabilidad sobre los hombros y que dé el paso hacia el siguiente nivel, se vuelve pequeño, se transforma en un “ratón verde” como solía llamarle el desparecido periodista Manuel Seyde.

Osorio es el blanco perfecto para defender y ocultar a los cobardes.

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¡Humillante!

FECHA
18/06
2016
por David Faitelson

No hay otra forma de describirlo. La Selección Mexicana se descarriló y se estrelló de frente con una penosa realidad. Y puede que el resultado haya sido parte de un accidente futbolístico, pero lo que es inobjetable es que Chile le pasó por encima, arrasó con un equipo que no mostró ni condiciones, ni aptitudes, ni vergüenza profesional. Lo más grave de todo fue el retroceso de un horizonte donde la Selección Mexicana se sentía en la capacidad de ganar y, si usted quiere, de perder y sin embargo, competir, siempre competir ante selecciones que aparentemente tiene una mayor condición futbolística. Lo del sábado por la noche en Santa Clara fue vergonzoso y humillante.

LOS ANGELES -- Lo veo y lo creo. Hay "formas" y "formas" de perder. La de hoy no tiene nombre.

México vs. Chile
MexsportMéxico vivió una de las noches más amargas de su historia frente a Chile.

Una de las noches más humillantes y tristes en la historia del futbol se consumó a las afueras de San Francisco.

La Selección Mexicana fue exhibida, superada, violada y ultrajada en la cancha de futbol por una Selección Chilena que no tuvo piedad.

Antes de buscar y de enumerar las carencias mexicanas --si tenemos tiempo y espacio porque son muchas-- habrá que apuntar al resultado como un terrible retroceso en una selección que apuntaba hacia un horizonte distinto y que parecía, basada en los resultados, en sus futbolistas de categoría "europea" haber encontrado una fórmula para afianzar el futuro.

Mexico no tuvo nada positivo en el estadio de Santa Clara. El portero empezó con las fallas, la defensa, desubicada, se mostró endeble e insegura cuantas veces fue exigida, el mediocampo dio "risa" con o sin la pelota y los delanteros y jugadores de desequilibrio salieron a aprovechar el sol del vano en el Valle del Silicón. Un desastre, porque este equipo ni siquiera mostró vergüenza y entrega ante la falta de recursos.

Juan Carlos Osorio no pudo explicar el penoso pasaje y los expertos atribuyeron la jornada a la falta de continuidad y coherencia en las alineaciones del entrenador, que "rotó" y "rotó" futbolistas en cada uno de los cuatro juegos que tuvo en esta Copa.

Mientras las redes sociales se llenaban de críticas, de ira y de tristeza, y pedían la cabeza del entrenador, estaba claro que la noche podría marcar para siempre a esta generación de futbolistas y al propio seleccionador nacional. Yo no sé si la solución es cambiar al entrenador. Lo que me queda claro es que el humillante accionar mexicano no puede quedarse tapado o escondido "bajo la alfombra". Alguien debe pagar por la peor humillación en la historia del futbol mexicano.

Es tiempo se sentarse, con calma, y revisar hacía dónde va el futbol mexicano. Si es con Osorio, adelante. Si es con otro, también, pero deben evitarse parajes como estos que descomponen los procesos, que dañan profundamente al futbolista y que envuelven de pena al aficionado. México no está para darse esta clase de concesiones. Se supone que pasó ya por esa clase de pasajes tenebrosos y que su historia competitiva se escribe hoy en otro nivel.

Lo peor es el desánimo que se dibuja en las facciones del fiel, entregado y pasional aficionado mexicano. México sigue sin tener el futbol que se merece. Hay una deuda histórica con el aficionado. Si el futbol dictará nuestra felicidad, seríamos un país muy triste.

La noche más amarga en la historia del futbol mexicano. Se buscan a los culpables, al culpable, porque no hay tiempo ni espacio para sensatez o para cordura. Lo de Santa Clara fue una "Santa Madrina".

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+ Eso puede significarle a México "la batalla" de este sábado en San Francisco. Este tipo de horizontes, de retos fueron precisamente lo que buscaban aquellos intrépidos y luego maltratados dirigentes mexicanos cuando buscaron y lograron ser aceptados para jugar la Copa América. Duelos que pueden relucir los peores defectos o hasta las mejores fortalezas de una selección mexicana. Partidos que te dicen dónde estás, para qué estas y hasta donde puedes llegar. Hay que aprovecharlo y si se puede, ganarlo. Si no, aprender de él.

LOS ANGELES -- Algunos tienen mala memoria. Otros, se hacen. Pero escenarios como los que tendrá la selección mexicana este sábado fueron el "motor principal" en donde se sentaron las intenciones de aquellos dirigentes --Emilio Maurer y Francisco Ibarra-- que más tarde, por cierto, fueron denominados como "non gratos" para el futbol mexicano, para explorar y lograr que el futbol de México participará en las Copas América.

México vs. Chile
PhotosportMéxico debe sacar provecho de su partido contra Chile en los Cuartos de Final.

Porque es un hecho: El futbol mexicano siempre ha soñado con la amalgama de posibilidades que puede presentarle una noche como la que podría afrontar mañana a las afueras de San Francisco.

El duelo por los cuartos de final de la Copa América Centenario significa abandonar la "zona de confort" en la que casi históricamente ha vivido y sobrevivido la selección mexicana en su historial futbolístico del área de CONCACAF. Hoy, como lo ha sido desde que decidió, empujó y logró abrirse el camino para competir ante las selecciones sudamericanas, tiene un reto para seguir aprendiendo y reconociendo rumbo al nivel que tanto anhelan los aficionados al futbol en México y en los Estados Unidos. El partido ante Chile promete ser una batalla de gran complicación, que necesitará de la máxima concentración y de las mejores características de los futbolistas y del entrenador de México. No es un juego ante una selección caribeña de una calidad ambigua y tampoco un choque de más pasión que futbol como los que México suele protagonizar ante rivales centroamericanos o estadounidenses. Es un partido de alto calibre que puede darnos como resultado los defectos más temibles y escondidos de esta selección o llevarle al siguiente nivel de atributo futbolístico.

El juego ante Chile es un beneficio total para el futbol mexicano. Le puede decir a México dónde está, para qué esta, en dónde debe corregir y en dónde debe afianzar. Partidos como estos valen, por ganarlos o hasta por perderlos. Juegos como estos te hacen crecer, darte cuenta de qué tan lejos estas de un gran nivel competitivo y hasta donde puede y quieres llegar.

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La selección mexicana no es favorita para el choque de este sábado en los cuartos de final de la Copa América del Centenario, pero tampoco se puede descartar, por completo, que logre superar y eliminar al vigente campeón del certamen. Chile es un equipo serio, con grandes nombres propios y que ha ido de menos a más en el evento. La jornada en San Francisco promete y puede ser memorable. Dos equipos que intentan primero, jugar bien al futbol y segundo, ganar para alcanzar las semifinales.

Raúl Jiménez
Mexsport

LOS ANGELES, CA -- El pizarrón lo muestra muy claro y también muy frívolo: La fórmula para ganar la Copa América incluye vencer, en una semana, a Chile, a Colombia y a la Argentina. ¿Sencillo, no?

¿Favorito? Si no lo era antes del comenzar el torneo, tampoco lo puede ser ahora. México sigue siendo una apuesta interesante para protagonizar en la Copa América, pero no tendrá, a partir de ahora, un carácter de favorito.

He buscado por todas partes: en la cancha, obviamente, fuera de ella, en el momento que parece vivir cada equipo y hasta en algún antecedente histórico. No hay forma de poner a México como favorito sobre Chile en el partido de los Cuartos de Final que se juega este sábado a las afueras de San Francisco. No la hay y no se trata de envolverse en la bandera nacional o de cantar el "mas si osare...". Se trata de futbol y el rival tiene más argumentos que México.

El primer lugar de grupo, el rimbombante triunfo ante Uruguay, una larga racha de 22 partidos sin derrota y como siempre el fervor que tiene y que aumenta México partido a partido cuando juega un torneo en su segunda casa --los Estados Unidos-- parecen ayudar para generar un clima de confianza. Pero hay que advertirle al aficionado que enfrente estará un equipo serio, un futbol que presume a la mejor generación de su historia futbolística, que ya gano algo (Copa América 2015), y que tiene jugadores regados por las mejores ligas y clubes del futbol del mundo: el portero es el titular del Barcelona. El defensa juega en el Inter. El medio es del Bayern Munich y uno de los delanteros figura en el Arsenal. Ganarle a Chile no será sencillo.

Lo que también está muy claro es que los planes no se han transformado. México fue primer lugar de su grupo y Chile fue el segundo. Desde un inicio, ambos tenían esta cita reservada en los Cuartos de Final del evento. La pregunta es: ¿quién podría llegar mejor? La respuesta la sabremos al finalizar los 90 minutos o los penaltis que establece el reglamento para un desempate en esta ronda de la Copa América.

Mientras México se debate entre el controversial sistema de rotaciones y ciertos momentos de buen futbol colectivo y de atrevimientos individuales, Chile ha ido de menos a más en el certamen. Perdió ante Argentina, en su presentación, lo cual es normal, pero cerró con triunfos ante Bolivia y Panamá. Sus futbolistas principales: Arturo Vidal (Bayern Munich), Alexis Sánchez (Arsenal), Gary Medel (Inter de Milán), Eduardo Vargas (Hoffenheim) han tomado la batuta del equipo. La parte más vulnerable, por llamar de esa forma, ha sido la portería, donde el usualmente seguro portero del Barcelona, Claudio Bravo, ha tenido sus peores momentos como guardameta de la selección chilena.

No veo a México como el favorito, pero esa, lejos de ser una debilidad, podría ser otra fortaleza: este equipo, cuyos números son positivos, puede jugar aún mejor de lo que lo ha hecho. Y esa esperanza alcanza, por ahora...

El Chile-México es un juego de pronostico reservado. Cualquier cosa puede pasar y ello, sin duda, lo hace doblemente atractivo.

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Al final del día, la nueva política de la Selección Mexicana de futbol, nos guste o no, está en marcha y esa práctica podría ser el inicio de algo muy interesante y complejo para el futbol mexicano. Las rotaciones deben tener su ventajas, es más, las tienen: Osorio ha logrado que México tenga un mayor poderío físico, una gran competencia interna por los puestos y hasta ha despistado a los rivales con los constantes cambios de nombres en las alineaciones. Osorio ha tomado un riesgo que si termina funcionándole en esta Copa América podría ser “la llave” rumbo al proceso para Rusia 2018.

LOS ANGELES, CA -- Siempre he creído en la frase y reflexión de mi padre: en lo malo, hay que tener siempre espacio para sacar lo bueno. El problema aquí es que ni yo ni muchos otros que en su momentos fuimos escépticos y repulsivos hacia esa costumbre, estemos tan seguros de que es una mala práctica.

Nos puede gustar o no, lo podemos entender o no, podemos creer en ello o no, pero la Selección Mexicana ha entrado, formalmente, a través de un torneo oficial, a la época de “las rotaciones”.

Oribe Peralta
Imago7
La polémica sobre si Juan Carlos Osorio ha hecho o bien mal aplicando esta política en cuanto a no repetir alineaciones y rotar futbolistas y hasta posiciones en el campo, está siendo respaldada por los resultados: México ha ligado 22 partidos sin derrota (una racha que obviamente se remonta hasta antes de los días del colombiano como entrenador), es primer dé lugar de su grupo, evitó a la Argentina en los cuartos de final y tiene una valiosa ocasión de jugar ante la selección chilena por el pase a las semifinales de la Copa América del Centenario.

Tratemos de encontrar lo bueno de “las rotaciones”. Y yo veo, sí algunas ventajas. La primera que se me ocurre tiene que ver con factor físico esencial para triunfar no sólo en el futbol sino en el deporte competitivo de nuestros días. La rotación le ha permitido a Osorio y a México tener jugadores frescos, rápidos en momentos decisivos y casi siempre por encima del rival en los minutos apremiantes del juego. Lo vi mejor a México físicamente ante Uruguay, ante Jamaica y ante Venezuela. Lo vi por encima del rival en ese aspecto corriendo por los bandas y no acusando el cansancio en las piernas que la mayor parte de los futbolistas de esta Copa han mostrado.

Segunda ventaja: el clima de competencia interna que Osorio ha creado en esta selección. Empezando por la portería y siguiendo el aparato defensivo y puntos claves en el ataque. Manteniendo un mismo sistema, un mismo esquema, Osorio ha cambiado los nombres, los perfiles, las pulsaciones, los caracteres y ha provocado que nadie en esta selección se sienta en la banca a mirar su realidad y decir: :”yo soy un suplente y no tengo nada que hacer”. El señor Osorio, inteligentemente, ha provocado que la primera competencia sea en el entrenamiento de Phoenix, de Houston o de San Francisco. Y que a partir de ahí, el jugador crezca en confianza, en amor propio, en autoestima.

La tercera ventaja tiene que ver con el rival, un rival que puede en un momento terminar desorientado por los cambios que hace México de un partido a otro. Aunque es verdad que intenta jugar de la misma forma, cada futbolista tiene una personalidad diferente, una manera de reaccionar, de correr, de controlar el balón y de patearlo.

Damas y caballeros, bienvenidos al nuevo mundo de la Selección Mexicana, “un mundo de rotaciones”, donde el entrenador cree que tiene 23 jugadores ++más o menos del mismo nivel++ que pueden jugar y competir por los puestos. Es una apuesta complicada que tendría que tener una mayor aceptación en clubes, donde el futbolista esta de tiempo completo con el entrenador y con sus compañeros. En una selección, los problemas podrían llegar a partir de esa falta de tiempo para adaptarse y conocerse, pero si Osorio logra pasar con éxito esta primera gran prueba, la de la Copa América, sentará la bases de un grupo solido que será el mismo ++más o menos++ que compita de aquí y hasta el Mundial de Rusia 2018 y que podría encontrar resultados favorables.

@Faitelson_ESPN

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En apariencia, nos presenta una selección donde lo que hace falta con urgencia es estabilidad y coherencia. A algunos ++me incluyo++ nos desespera el hecho de las continuas rotaciones en la alineación, pero en el fondo, puede que el estratega colombiano haya descubierto lo que buscaba: un equipo que combine carácter y personalidad y que en ciertos momentos del juego muestre talento e imaginación. ¿Titulares? Los hay. Están claros: esta selección depende de nombres como el de Guardado, Layún, Herrera y “Chicharito”, pero no puede abstraerse de la genialidad que sólo le pueden dar personajes como “El Tecatito”, Lozano y Aquino.

LOS ANGELES, CA -- Juan Carlos Osorio ha entrado en términos psicológicos: “Resiliencia”. Nosotros seguimos en temas futbolísticos, donde está claro que a este México le falta estabilidad y coherencia.

La Selección Mexicana está cruzando casi por tercera vez el territorio de los Estados Unidos para aterrizar este martes en Santa Clara, a las afueras de San Francisco; Se ha marchado a los cuartos de final de la Copa América con una gran pregunta: ¿Se acabaron ya los experimentos del señor Osorio?

Mexsport
Pero vamos por partes, porque al final del día, vale la pena aclarar que esta selección no está en crisis: ha ganado con justicia su grupo, ha evitado un partido de un alto “peligro” competitivo ante Argentina, ha ligado su juego número 22 sin derrota y yo agregaría que por algunos momentos de la competición, México tiene un futbol solvente y agradable. Dentro de estas bondades, resaltaría dos condiciones: la primera, la más importante, personalidad y carácter y supongo que a eso se refiere el entrenador cuando habla de “resiliencia”, que de acuerdo con aquellos que estudian la mente y el comportamiento humano es la capacidad de los individuos para sobreponerse a situaciones adversas. En eso, México está bien, muy bien, con tres futbolistas por encima de los demás. En el orden que usted: Andrés Guardado, Miguel Layún, Héctor Herrera y Javier Hernández. México no puede ni debe sacarlos de la cancha. Ellos son el aparato nervioso central de este equipo de futbol.

Pero un equipo de futbol no puede sólo sobrevivir de temperamento. Necesita, de pronto, alguien que salga de lo cotidiano, que “rompa” esquemas, paradigmas, que se atreva a crear, a inventar, a soñar. Y en se rubro, aparecen tres jugadores con esas condiciones: uno es Javier Aquino, el otro se llama Hirving Lozano y el tercero lo tenemos muy claro en Jesús “El Tecatito” Corona. Ellos son los futbolistas que pueden darle esa cuota necesaria de talento en el campo de juego.

El problema principal, de acuerdo con los aficionados y algunos observadores, se refiere a la falta de continuidad en las alineaciones. Osorio se defiende afirmando que él cree en el proceso de las rotaciones y que esas rotaciones van a continuar. Ha utilizado a tres porteros diferentes en tres partidos ++los tres, la verdad de un mismo nivel++. Ha rotado piezas alrededor del aparato defensivo ++lo cual tiene de cabeza a algunos especialistas de cancha++ y también ha sumado y ha variado m ++en los tres juegos y en toda su gestión++ algunos nombres en la delantera, pero, realmente, la base, la estructura, creo que ya la encontró. Y emerge a partir de tres, cuatro futbolistas que le dan una solidez mental al equipo y funciona con otros tres que tienen las condiciones para aportarle algo más que sensatez y musculo al juego.

No hay crisis en México, hay ciertas dudas de un sector ++donde me incluyo++ que parecemos desesperados por una once regular y por nombres propios en los que podamos confiar, pero detrás de ello, me parece que Osorio ha descubierto lo que buscaba: un equipo de carácter y de personalidad, con una cuota de ingenio y creatividad.

@Faitelson_ESPN

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Seleccion de Brasil
Getty

Sin Brasil y sin Uruguay. Nadie hubiese jamás imaginado este escenario para cuando esta semana dé inicio la fase de eliminación directa del evento. Aunque es verdad que el aporte brasileño y uruguayo no había mostrado un significado especial en el desarrollo futbolístico de la Copa, esas dos selecciones solían alimentar con historia y prestigio al evento. ¿Qué pasará ahora? ¿La Copa tendrá una credibilidad deportiva? ¿Está en manos de Argentina? ¿Puede o debe México aprovechar? ¿Es el turno otra vez de Chile o quizá de Colombia?

LOS ANGELES, CA -- La Copa América del Centenario amaneció esta semana sin su corazón y sin su alma: Brasil quedó fuera en medio de una gran polémica por un aparente gol con la mano en el triunfo de Perú y Uruguay, la nación que históricamente ha ganado más versiones del torneo sudamericano, mostró un pobre nivel de juego que le llevó a perder ante México y Venezuela. Ambos están hoy de vacaciones.

En medio de la que supone ser ya una prolongada y agobiante crisis brasileña y ante, también, el alejamiento uruguayo de un nivel protagónico, las dudas, casi existenciales, sobre el verdadero nivel de la Copa América prevalecen: ¿Tiene una medida deportiva coherente con lo que significa para la historia del juego? ¿Lo han tomado los sudamericanos con toda la seriedad? ¿Le daremos la certeza que merece el evento? ¿El torneo se parece cada vez más a la Concacaf que a la Conmebol?

La parte económica podría estar cubierta. No sólo por las entradas a los estadios, también por la boyante economía que genera a su alrededor. El 'matrimonio' futbol y televisión siguen marcando la diferencia historia, incluso hoy, cuando las condiciones de las comunicaciones han cambiado y cuando la apertura parece ser mayor e infinita. Cuando se hagan las cuentas al final estoy casi seguro de que a todos, incluyendo a los sudamericanos más conservadores y escépticos, los resultados de esas cuentas les harán gracia y le darán satisfacción.

Pero, por fortuna, no todo podría ser dinero en la vida y en el futbol...

La cancha ¿Desde dónde sostenerse cuando referentes históricos como Brasil y Uruguay han 'renunciado' a los primeros 'golpes' de la competencia y cuando al bloque de la Concacaf no le alcanza por si sólo para mantener el torneo a flote en la parte deportiva. La Copa América está, para mí, en la inspiración ilimitada y en los maravillosos pies de Lionel Messi. Lo que diga, haga y termine ejecutando el mejor futbolista del mundo acabará estableciendo los parámetros del evento, su aprobación, sus condiciones a futuro y su lugar en la historia. Messi puede darle a la Copa la credibilidad que tanto busca en la parte deportiva.

Nos acercamos ya a la ronda de la eliminación directa. Argentina es el equipo a seguir y a vencer, por Messi, por su plantel y por su historia. Detrás de ellos, se han colocado tres aspirantes serios: Colombia, Chile y México. El primero es un futbol lleno de talento. El segundo es el campeón defensor de la Copa América. Y el tercero, México, está jugando como 'en casa' y ha logrado cierta coherencia a partir del campo de juego. Luego, no podemos descartar tampoco a Estados Unidos que ha crecido y que es, teóricamente, el local y a otros como Perú, Ecuador o la misma Venezuela.

Por lo pronto, la intempestiva salida de brasileños y uruguayos ha dejado 'cojo' al torneo. Solo Messi lo puede llevar a la meta.

@Faitelson_ESPN

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México desaceleró en su paso por la Copa América del Centenario. Le ganó 2-0 a Jamaica, pero no tuvo, en la cancha, el funcionamiento deseado. No tuvo, tampoco, parte de la congruencia futbolística que había mostrado en su presentación dentro del torneo ante Uruguay. Hoy, esta en la siguiente ronda. Está a salvo, esperando un juego ante Venezuela para tomar el primer lugar de grupo y evitar a Argentina en octavos de final. Hoy, con esto le alcanza. Mañana... ¿quién sabe?

LOS ANGELES, CA -- Con lo de anoche, está claro, alcanza para Jamaica. Con lo de anoche, falta, faltaría para Argentina, para Colombia, para Brasil o para Chile. He ahí el dilema. La Selección Mexicana ha caído en un paraje donde imperan y confunden algunas contradicciones.

México
Imago7
Los resultados están ahí, a la prueba de todos. Desde que llegó el entrenador Juan Carlos Osorio e incluso antes de él, los números son casi impecables y reflejan algo todavía más impactante: un equipo de equilibrio, que se defiende con propiedad y atacada con grandes condiciones. ¿Dónde está, entonces, el problema?

El funcionamiento y en medio de ello, un entrenador al que históricamente le gusta variar alineaciones, probar futbolistas en diferentes posiciones y zonas del campo. Un entrenador que creen en fórmulas más que en nombres. Y eso, hasta cierto punto, podría funcionarle como lo ha hecho en algunos clubes donde ha trabajado con éxito ++Atlético Nacional de Medellín en Colombia o el Sao Paulo brasileño++ pero en una selección donde tiene poco tiempo para trabajar y conocer a sus futbolistas, las cosas podrían ser distintas.

Osorio salió el jueves por la niche al Rose Bowl con un portero diferente, una zaga ordenada de otra manera y dos puntas como “Chicharito” y Raúl Jiménez, cuando los aficionados y los expertos parecían, de algunas manera, encantados por el resultado inicial de esta Copa América, el rotundo 3 x 1 sobre la selección de Uruguay. La regla o la máxima indica” “No cambies jamás a una alineación ganadora”. Y hay quienes creen, también, que lo primero que necesita México, más allá de esa “rotación de jugadores”, es un estilo, dominar un estilo, tener un estilo y a partir de ahí generar los cambios que tenga que generar.

La realidad es que los números ayudan. No hay una crisis de resultados y por tanto, una aparente crisis de funcionamiento se pierde en la exuberancia de las estadísticas, incluso históricas, que arroja esta selección.

Por ahora, la selección esta “a salvo”. Mañana, cuando vengan pruebas más difíciles, equipos de una mayor complejidad y talento, los problemas podrían llegar. Porque finalmente, ni Osorio ni esta bendecida generación de futbolistas están ahí para establecer un record de triunfos, la marca individual de más goles en la historia de la selección o parta vencer a Jamaica en un partido de la ronda de grupos de la Copa América. Están ahí, se los recuerdo por si alguien lo olvido, para dar el paso, el salto de calidad que tanto añora el aficionado mexicano al futbol.

@Faitelson_ESPN

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