Los tres equipos más populares del futbol mexicano requieren del título de Liga. América, Chivas y Cruz Azul están "armados" para ello, pero para lograrlo tendrán que superar la enorme presión que rodea a su juego. Los tres tienen también, dentro de sus obligaciones primarias, tratar de jugar bien al futbol. Y cuando se habla de "jugar bien" al futbol es tener respeto por los principios de un juego ordenado, limpio, que intente ser ofensivo, arriesgado y que alcance, por momentos, niveles de espectacularidad.

LOS ANGELES, CA.-- Necesidad. Ese es el "nombre del juego" de los tres equipos más populares del futbol mexicano.

Para el América, es una cuestión de existencia.

Para las Chivas, es un tema de insuficiencia extrema.

Y para Cruz Azul, un acto de desesperación.

Los tres están necesitados de un campeonato.

Los nombres y luego las cifras de sus planteles para la temporada que está arrancando es una muestra inequívoca del "hambre" y del "deseo" que tienen los tres, pero también hay un tema de presión que podría terminar "asfixiándoles" y beneficiando, como ocurre casi siempre en los torneos mexicanos, a equipos que con menos presupuesto y aparentemente menos "nombres ilustres" en su nómina son capaces de ganar partidos y de actuar como equipos completos.

En la medida en la que América, Chivas y Cruz Azul tengan la capacidad de controlar o derivar esa presión estarán más cerca de su meta.

Los tres tienen también, dentro de sus obligaciones primarias, tratar de jugar bien al futbol. Y cuando se habla de "jugar bien" al futbol es tener respeto por los principios de un juego ordenado, limpio, que intente ser ofensivo, arriesgado y que alcance, por momentos, niveles de espectacularidad. El aficionado de América, de Chivas o de Cruz Azul nos e conforma con "migajas" o con estilos que se alejan de los preceptos sagrados de sus colores y camiseta.

El América de Mohamed tiene un plantel vasto y completo. Tiene, además, la certeza de que este equipo fue armado bajo las ideas directas del propio entrenador. No hay pretextos válidos para una nómina que de acuerdo con algunos estudios alcanza los 90 millones de dólares. Las Chivas, por su parte, han terminado reforzándose más que nunca, haciéndolo, esta vez, bajo la certeza de que el equipo necesitaba jugadores formados, con experiencia que puede alentar el desarrollo de los futbolistas que proceden de la cantera. No se puede hacer más por el Guadalajara": o funciona o funciona. Y el Cruz Azul mantuvo la base del equipo que fue líder general. Tiene futbolistas que gozan de gran prestigio, experiencia en todas sus líneas y un entrenador ganador como Luis Fernando Tena.

América, Chivas y Cruz Azul necesitan lo mismo: un título. Los tres están urgidos, hambrientos y desesperados. Triunfará solo aquel que logre superar la presión de un "grande".

@Faitelson_ESPN

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No todas las historias son iguales a la del futbolista colombiano que firmó un contrato por 100 millones de dólares con el Real Madrid. A pesar del buen Mundial que México tuvo en Brasil, Javier "El Chicharito" Hernández y Guillermo Ochoa no saben dónde estarán mañana. Para ellos, el largo verano está lleno de incertidumbre.

LOS ANGELES, CA.- Ningún futbolista quiere que el verano prolongue demasiado sus expectativas. Javier Hernández sabe dónde está hoy, pero no dónde estará mañana y Guillermo Ochoa no puede todavía hacer algún plan a corto plazo con su familia. Para ellos, el futuro no existe. El futuro es hoy y dependerá de la necesidad del equipo, del deseo de un entrenador o de lo que finalmente dicte la ley de la oferta y la demanda. Para ellos, el futuro es hoy.

Con los rayos del sol calentando el verano, la extensa ventana de fichajes en el futbol europeo está en marcha. Y pese a que, de acuerdo con la óptica de muchos expertos y del propio aficionado, México cumplió con un equipo que en el Mundial estuvo por encima de sus verdaderos alcances de la última época, a pesar de que algunas estadísticas respaldan a ésta como la mejor actuación en la historia de una Selección Mexicana, a los futbolistas mexicanos siempre parece costarles más trabajo que el resto cuando se trata de dar pasos firmes en las mejores ligas del mundo.

No todas son historias como la de James Rodríguez, el extraordinario jugador colombiano que este martes fue presentado en el Santiago Bernabéu, con el número "10" en los dorsales de la sagrada camiseta del Real Madrid y con una transacción que supera los 100 millones de dólares.

Javier "El Chicharito" Hernandez, el único futbolista mexicano que se sostiene en el nivel de excelencia de las llamadas "Grandes Ligas" europeas -aunque juegue poco- llegó este martes por la noche a Los Angeles para incorporarse a la pretemporada del Manchester United. El nuevo entrenador, el holandés Louis Van Gaal, no se ha manifestado abiertamente sobre las posibilidades del jugador mexicano. Se cree que entra en los planes del equipo, pero también existe la opción de que sea utilizado, como moneda de cambio, en cualquier momento. Para medirlo en posibilidades, cuantificables a porcentajes, "El Chicharito" tiene un 60 por ciento de seguir vistiendo la camiseta del afamado equipo inglés.

El tema de Guillermo Ochoa es distinto. Técnicamente, no tiene equipo. Es prácticamente, un "agente libre". Tiene en sus manos "el poder" para negociar con cualquier equipo. Tiene una imagen muy positiva en el futbol francés y un Mundial donde alcanzó niveles extraordinarios. Veremos, en las próximas horas, para qué le alcanzan esos antecedentes frescos. ¿Un equipo de media tabla hacia arriba en el futbol de Francia sería una buena recompensa para los "riesgos" y los éxitos que Ochoa ha tomado y coleccionado en su carrera?

Será un verano largo todavía para "Chicharito" y para Ochoa. Ellos saben dónde están hoy, pero no dónde estarán mañana.

@Faitelson_ESPN

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Miguel Herrera habló de más y a José de Jesús Corona no le gustó. Es tan simple como eso: los derechos de uno terminan donde empiezan los del otro. Para el entrenador nacional era algo normal comunicar un incidente que ocurrió en la intimidad de la selección. Para el portero del Cruz Azul, era algo que debía quedar entre las paredes del Club Santos.

LOS ANGELES, CA.- Los mensajes entre Miguel Herrera y José de Jesús Corona prometen no dejarnos nada positivo...

Está claro que existió una situación incómoda, por llamarle así, cuando el entrenador definió quien sería su portero titular en el Mundial y que ello provocó una reacción en Corona, algo por demás normal en cualquier ser humano al que se le comunica que no será tomado en cuenta como titular para un puesto por el que había luchado tanto. Y que quede claro que aquí no se trata de juzgar la decisión que tomó Herrera. El técnico se decidió por Guillermo Ochoa y al final, haya tenido el resultado positivo que cosechó o no, fue su decisión y punto.

El problema surge después... Y sigo pensando que el entrenador nacional habló de más.

Miguel Herrera tiene una política abierta para las entrevistas. Levanta el teléfono, declara y contesta preguntas a quien se lo pida... Y no está mal. Esa forma de conducirse ha sido uno de sus grandes secretos en la relación con los medios desde sus días con el América y luego con la Selección Mexicana.

Pero está claro que cuando se dice tantas cosas también se puede cometer errores... Y Herrera ventiló, al final, una reacción que supongo Corona no quería que saliera a la luz pública. Es decir, algo que para Herrera no era trascendental terminó siéndolo para Corona... Y ahí, supongo, sobreviene el problema o la diferencia entre ambos.

Es totalmente normal que Corona haya sentido una molestia -grave o moderada, eso depende del carácter y la personalidad de cada persona- cuando se enteró que no estaba contemplado para ser el titular en el Mundial.

Herrera no respetó una parte íntima de su relación con el futbolista y con los futbolistas...

Yo no lo veo tan grave, pero entiendo que para Corona sí que lo puede ser y creo que los derechos de una persona terminan justo cuando empiezan los del otro.

En el futbol como en la vida, algunas cosas del vestidor, deben quedarse en el vestidor.

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Ricardo Peláez y Miguel HerreraGettyHerrera ha sido ratificado y muchos dueños quisieran a Peláez trabajando en la Selección.
LOS ANGELES, CA -- Jorge Vergara sugiere, a distancia, sin fuerza, muy lejos, que Ricardo Peláez se incorpore permanentemente al trabajo con Miguel Herrera, pero está claro que esa decisión y casi todas las que competen a las selecciones mexicanas no se toman en la Asamblea de Dueños o en la consulta con los 18 clubes que conforman al futbol mexicano. Las decisiones de selección en el futbol mexicano sigue siendo competencia de un solo "grupo" o de un solo "poder". Miguel Herrera fue ratificado en pleno Mundial como entrenador mexicano hasta el 2018 y no hizo falta, nunca, la opinión de algún dueño de equipo, dela dichosa asamblea o de una mayoría de los clubes. La falsa democracia por la que siempre ha transitado nuestro "pobre" futbol...

LOS ANGELES, CA.- La voz del dueño de las Chivas, Jorge Vergara, luce cansada y lejana: "En septiembre, durante la Asamblea de Dueños, pediremos que Ricardo Peláez deje al América y se incorpore permanentemente al trabajo de Miguel Herrera en la selección mexicana".

La pregunta es: ¿Les harán caso? La pregunta es: ¿Cuenta la dichosa "asamblea" cuando se trata de temas de selecciones nacionales? La pregunta es: ¿Las decisiones se siguen tomado en un solo sitio en el futbol mexicano? La respuesta la dictan lo hechos, no las promesas ni los deseos.

La sonrisa de Justino Compean, las aseveraciones de Jorge Vergara y hasta las insinuaciones del presidente de México. La decisión fue tomada y punto.

Miguel Herrera no parece necesitar de ninguna sustentación legal o administrativa para "justificar" su permanencia como entrenador de la selección mexicana, pero el problema es que ha sido ratificado por todos los que aparentemente no tendrían que ver nada en esa decisión.

La realidad es que mientras transcurría el Mundial y mientras el funcionamiento y los resultados soplaban en la misma dirección que los de la selección mexicana, hubo alguien, el verdadero y único dueño de la selección, el que "levanto el pulgar" y autorizo --más que apoyo-- la ratificación de Miguel Herrera hasta el Mundial de Rusia 2018.

¿Y la dichosa "asamblea de dueños"? ¿Dónde están o donde deben aparecer los famosos clubes que son, en apariencia, quienes tienen la última palabra en las decisiones que competen a la selección mexicana? La "asamblea de dueños" pasó por el "arco del triunfo" y volvió a servir de nada o de muy poco.

En un proceso apegado a orden y a democracia, en un futbol que se jacte de ser "civilizado", primero se tendría que recibir el reporte escrito y verbal del entrenador nacional sobre lo que fue su gestión. Después, habría que sentarse para analizar los pros y los contras de un proceso que ciertamente resulto afectado y que por poco, muy poco, le cuesta al futbol mexicano su participación en el Mundial. Después de tomar en cuenta todos esos temas, se supone que habría que consultarlo, entre los 18 dueños --que no son 18-- si el presidente de la Federación, si los encargados técnicos de la selección mexicana y si el entrenador nacional deben recibir una propuesta para continuar en sus puestos.

El futbol en México vive, como siempre, en una falsa democracia. Y aunque es verdad que se han ganado adeptos en algunas cuestiones, que hoy gozamos de una mayor apertura que hace algunos años, la realidad es que en temas específicos, y cuando se trata del control deportivo y económico de una selección nacional, son los mismos los que toman las decisiones y punto.

Miguel Herrera debe ser ratificado o mejor dicho: Miguel Herrera ya fue ratificado como entrenador de México por el siguiente ciclo mundialista. Lo que habría que hacer es ofrecerle garantías a su alrededor para que finalmente no se vuelva a incurrir en el penoso trance por el que pasó el futbol mexicano en el proceso eliminatorio. Como siempre, hay mala memoria en el futbol o simplemente hay intenciones de levantar el tapete, echar ahí la basura y esconder las carencias en aras de mantener el negocio a flote.

@Faitelson_ESPN

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AlemaniaGettyImagesAlemania logró su cuarto Mundial, al vencer a Argentina en la final de Brasil
Para algunos, como la selección alemana, fue un "viaje soñado". Para otros, una travesía inconclusa. El Mundial del 2014 terminó con una ligera sonrisa en la cara del pueblo brasileño. Hicieron, después de todo, un buen Mundial y el gol de Gotze en los agónicos tiempos extras del Maracaná evitaron que el bochorno fuese peor para su selección. Nos vamos de Brasil contentos. Más allá de las canchas, de los goles y de las emociones, prevalece la calidez humana y la sencillez del brasileño. Un pueblo con carencias y limitaciones, pero con un enorme corazón. Gracias, "Obrigado", ya volveremos.

RÍO DE JANEIRO, Brasil.- No fue su fina arena...

No fue su esplendorosa naturaleza...

No fueron sus estadios...

No fueron sus emociones...

No fueron sus goles...

Tampoco sus grandes jugadores...

Fueron sus miradas...

Fueron sus latidos...

Fueron sus sentimientos...

Fueron sus lagrimas...

Veníamos al país de la samba, de los ritmos, de los colores, de los olores, de los sabores...

Veníamos a los campos de Garrincha y de Pelé, al sitio donde nació "El Fenómeno"...

Veníamos a la nación del primer mundo que Lula prometió que veríamos...

Veníamos por los mismos caminos y sueños que aquellos exploradores portugueses...

Veníamos rio arriba, por el cauce del Amazonas, por el interminable litoral del atlántico, veníamos al invierno mas caluroso del mundo...
Y al final, llegamos a una tierra de latidos, donde las carencias existen, donde nada es como lo pintan sus artistas, donde la fe persiste, donde la esperanza matiza el futuro, donde creer basta.

Al final, llegamos a la tierra, a la tierra prometida, a la tierra de las favelas, del amor y de los sueños...

Algunos disturbios en las calles...

Obras inconclusas...

Accidentes lamentables...

Las comunicaciones tuvieron sus problemas y el país mostro algunas de las carencias de una economía que no creció como algunos habían pronosticado...

Y la profunda preocupación de que una recesión acompañará a la mañana siguiente del silbatazo final...

Pero los estadios estuvieron a tiempo y en condiciones...

Las canchas, impecables...

Y las historia se escribía con pasajes memorables de futbol, de goles, de héroes, de cuentos de cenicientas, de drama.

Y nos vamos...

32 días después,

64 juegos...

Casi seis mil minutos de juegos...

Y un millón de emociones...

Hemos visto y sentido al brasileño...

Hemos gozado de su pasión por el futbol...

Hemos entendido su mensaje por la vida...

Hemos percibido su calor...

Hemos probado su comida, hemos estrechado su cálida mano, hemos aprendido de su pensamiento, hemos gozado de su carácter, hemos bridando con una "caipirinha" y hemos caído en la tentación de su "fejoada"...

"Obrigado", Brasil..."Obrigado..."

Seca tus lagrimas...

Endulza tu amargura...

Y deja que los vientos te lleven de regreso a tu gloria eterna...

@Faitelson_ESPN

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Messi y MullerGetty ImagesMessi y Muller podrían ser los proganistas en el Maracaná
El domingo debe definir al mejor jugador de este Mundial, pero hay una diferencia entre los hombres que compiten por esa distinción. Si el "Balón de Oro" está en los pies de Messi, de Di María, de Kroos o de Muller, seguro que el espectáculo estará completo. Si el premio ronda los músculos de Mascherano o de Hummels, entonces el futbol podría estar en problemas. Se busca a un futbolista, se busca a un campeón del mundo, se busca que los "buenos" se impongan a los "malos"...

RÍO DE JANEIRO, Brasil.- No hay "oro" en los balones. Hay creación, espíritu, magia, imaginación y muchas ilusiones.

Y mientras el "Balón de Oro" permanezca en los pies de nombres como Messi, Di María, Muller, Kroos, Robben, Neymar o James Rodríguez no habrá ninguna clase de problemas. Las dudas, alrededor del Mundial, podrían surgir si es otro el dueño de esa distinción.

Tres jugadores de un alto valor defensivo como el argentino Mascherano y los alemanes Lahm y Hummels aparecen en el cuadro final de candidatos para llevarse la distinción del mejor futbolista de esta agonizante Copa del Mundo. Si todo sale como se espera, el ganador surgirá el domingo del Maracaná, pero aún así, corremos "el riesgo" de que ese personaje tenga características más de "destrucción" que de "creación" del juego. Si eso ocurre, la señal indicará que el futbol de orden, de disciplina táctica, el futbol de músculo, de fuerza ha vuelto a su reinado sobre las canchas del mundo.

Dejemos de lados a los candidatos que no serán parte ya de la final de este Mundial. Agradezcamos al holandés Robben, al colombiano James Rodríguez y al brasileño Neymar por lo que aportaron al certamen y pensemos que el "Balón de Oro" sigue rodando sobre el césped del Maracaná. Y en ese panorama, las figuras de Lionel Messi, de Di María, de Muller y de Kroos parecen adquirir un valor esencial.

Es obvio que si el futbol argentino pasa por los pies de Messi y de Di María y un poco menos por el ímpetu de Mascherano, las condiciones del juego pueden mejorar. Es también elemental que si Kroos y Muller terminando siendo figuras, Alemania continuará por ese camino implacable de su llamado "futbol total".

Algunas pistas indican que el juego del domingo será una batalla cerrada en medio campo, con mucha fricción, con pocas oportunidades de gol, un encuentro puramente táctico con una alta cuota de tensión y dramatismo por lo que está en juego, pero que de ninguna manera rozará los términos de un encuentro espectacular. Argentina ha jugado de esa forma antes de arribar a la final (cero goles permitidos en los juegos de octavos y de cuartos de final) y Alemania ha sido una "maquina" destructora que incluyó el histórico 7-1 sobre Brasil el martes en Bello Horizonte.

Ello no quiere decir, forzosamente, que los papeles estén distribuidos exclusivamente de esa manera: Alemania, el ofensivo y Argentina, el destructivo. El futbol pasa por los hombres y por los momentos que estos hombres logran inspirar, crear, generar sobre la cancha de futbol. El domingo estará abierto para todos: si Messi, si Di María, si Kroos o si Muller terminan sonriendo, el futbol también estará sonriente. Si es Mascherano o Hummels, el futbol tendrá sus dudas.

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La jornada en el Maracaná no solo puede presenciar la coronación de un nuevo campeón del mundo, también, de paso, atestiguará la elevación de Messi al olimpo de los "semidioses" del futbol. Si con todo lo que ha ganado, con todo lo que ha acumulado en su carrera alcanza para generar ciertas dudas, lo que ocurra o deje de ocurrir el domingo podría ser la culminación que debe colocar su nombre y su imagen como futbolista en el mismo sitio de referentes legendarios como Pelé y Maradona.

RIO DE JANEIRO, Brasil.-Hay quienes han esperado el domingo 13 de julio con mucha impaciencia. Lionel Messi es uno de ellos.

El Cristo redentor del Corcovado amaneció este jueves cubierto de nubes y bajo una torrencial lluvia, pero la tormenta ideal, la "tormenta perfecta" debe ocurrir el domingo cuando la cancha y el futbol reclamen a un legítimo campeón del mundo.

Y todos los elementos parecen estar en su sitio: Alemania y sus grandes condiciones como equipo, Argentina y su espíritu inquebrantable y, por sobre todas las cosas, Messi, Lionel Messi, el mejor futbolista del mundo que debe aparecer finalmente en el escenario que todos quieren verlo.

La jornada en el Maracaná no solo puede presenciar la coronación de un nuevo campeón del mundo, también, de paso, atestiguará la elevación de Messi al olimpo de los "semidioses" del futbol. Si con todo lo que ha ganado, con todo lo que ha acumulado en su carrera aun alcanza para generar ciertas dudas, lo que ocurra o deje de ocurrir el domingo podría ser la culminación que debe colocar su nombre y su imagen como futbolista en el mismo sitio de referentes legendarios como Pelé y Maradona.

El balón está en sus pies... Messi puede marcar la diferencia pero quizá, no solo en el hecho de quien sea, finalmente, el campeón del mundo. Messi puede marcar la diferencia incluso en la manera en la cual juegue y se recuerde al campeón mundial. Argentina ha mostrado una faceta que se apega más a una condición de fuerza, de musculo y de espíritu. El miércoles, en Sao Paulo, durante la semifinal, apareció la Argentina de Mascherano y no la Argentina de Messi. ¿Cuál aparecerá el domingo?

Messi no está en el mejor de los niveles que alguna vez mostró su carrera. Ni física ni futbolísticamente se encuentra en esos sitios, pero prevalece la idea de que puede resurgir en cualquier momento y tomar el sitio que le corresponde. Messi es y será el principal de los 22 futbolistas que salte a la cancha y el único con la capacidad y las dimensiones para transformar el "script" que coloca a Alemania como favorito o a Argentina para ganar basado condiciones estrictamente defensivas.

El "factor Messi" jugará su propio partido el domingo. Antes, durante y después del juego, Messi tendrá el balón en los pies y la gran ocasión de colocar su nombre en el único sitio donde no ha figurado.

Maracaná espera su cita con la historia. Maracaná espera a Alemania, Argentina, y a Messi.

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Bastian SchweinsteigerGetty Images

Como ha sido su propia historia, la Alemania futbolística comenzó un proceso de reconstrucción a partir del fracaso de la Euro del 2004. Y cambiaron algunos nombres, moldes, esquemas, pero se mantuvo la misma mentalidad y la misma capacidad de planear a largo plazo. Se recuperaron del "fracaso" (entre comillas) del Mundial en casa del 2006 y volvieron con todas sus fuerzas. Aquí están: con un equipo que sabe lo que quiere en la cancha, que juega con un estilo moderno apegado a cierta filosofía Guardiolista pero que busca conservar los aromas y la esencias mas sagradas del futbol teutón. Un equipo ganador, que el domingo será gran favorito para levantar su cuarta Copa Mundial.

RIO DE JANEIRO, Brasil.- Alemania no ha hecho nada que no esté apegado a su comportamiento histórico como país y como futbol: reconstruirse, renovarse, renacer. Hoy, 24 años después del último trofeo que levantó, tiene las mismas intenciones de siempre: ganar.

Fue Argentina como pudo ser Holanda, pero la pregunta de aquí al domingo es: ¿Puede realmente alguien hacer frente al portentoso, exacto, calculador y casi perfecto futbol alemán?

Holanda y Argentina lucharon hasta las últimas consecuencias en la Arena del Corinthians, pero ninguno de ellos, incluyendo al ganador, mostró las condiciones apropiadas para hacer frente a lo que el futbol alemán ha ido estableciendo en este Mundial.

Como lo dicta su historia en las canchas y fuera de ellas, Alemania aprovechó los últimos años para reconstruirse. A partir de aquella aciaga noche en Lisboa en junio del 2004, cuando fueron eliminados en la primera ronda de la Euro tras caer 2 goles 1 ante la República Checa, el futbol alemán decidió que era el momento adecuado para transformar su estructura, trabajar mejor en la formación del futbolista y cambiar su liga para hacerla más competitiva con respecto al resto de las competiciones europeas. Jurguen Klinsmann, el hoy entrenador de Estados Unidos y gran figura del futbol alemán, fue el primer eslabón y atrás de él, Joachim Low, su auxiliar, ex jugador de Freiburgo, un hombre de su confianza con el que se podría trabajar a futuro. Soportaron el "fracaso", entre comillas, del Mundial del 2006 (tercer lugar en casa y aquella eliminación en los tiempos extras de Dortmund ante Italia) y continuaron con su trabajo en camino a los éxitos que debían venir.

Y aquí, están, con la misma mentalidad de siempre, los jugadores, el equipo y el entrenador en el sitio adecuado. Una "máquina" que empieza con un portero seguro que es casi un libero (Manuel Neuer) y que continúa con jugadores poderosos y habilidosos (en ese orden, como lo marca la escuela alemana) como Hummels, Lahm, Schweinsteiger, Ozil, Khedira, Kroos, Muller y Klose. Alemania hace lo más práctico y necesario en el futbol: apoderarse del medio campo, donde mata y atormenta al rival, toma el balón, busca pases precisos, rápidos y verticales y finalmente establece la condición ganadora. Puede ser tan armónico en su futbol como lo intentó el Bayern de Guardiola durante la ultima temporada europea o tan pragmático y esquematizado como indica la idiosincrasia del alemán.

Este poderoso equipo de futbol buscará este domingo en el Estadio Maracaná su cuarto título del Mundo. Y una Argentina, sacrificada a jugar tiempos extra y penaltis, no parece tener las condiciones para evitar que el futbol alemán, 24 años después de aquel Italia 90, regrese por el campeonato mundial.

Alemania funciona como una sinfonía de Beethoven. ¿La cuarta sinfonía está a la vista?

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MarceloAPMartes 8 de julio del 2014: el día en que los niños brasileños lloraron y se estremeció la historia.

Ni siquiera hubo que llegar al mítico estadio de Río de Janeiro. Ocurrió esta noche en Minas Gerais: Una Brasil desarmada, desarticulada y hasta desalmada terminó pasando por una de las peores vergüenzas en su rica historia futbolística. Alemania no sólo le ganó a Brasil provocando lágrimas y sollozos en su pueblo, también lo humilló. Degradó la camiseta "verdeamarella" que con tanto orgullo y riqueza portaron Pelé, Garrincha, Ronaldo, Zico, Sócrates y Romario. Una verdadera pena para un partido semifinal mundialista.

RIO DE JANEIRO -- David Luiz se llevó la mano derecha a la cara. Parecía que estaba limpiándose el sudor, pero en realidad trataba de cubrirse, de taparse de la pena mientras levantaba la mirada para observar el frío, contundente y aplastante marcador en el Minerao: ¡7-1! Lo veía... Y no lo creía.

La tarde del martes 8 de julio del año 2014 quedará inscrita para siempre en los anales del futbol brasileño.

Fue una tarde vacía, amarga, llena de lágrimas y pesares. Fue una tarde humillante.

Sesenta y cuatro años después del "Maracanazo", ocurrió algo peor: Brasil no solo perdió, también fue humillado, en su propia cancha y ante su propia gente, con un equipo inexpresivo, incapaz de correr, de meter la pierna y de defenderse con propiedad. Los alemanes caminaron --prácticamente "gravitaron"-- por el Mineirao mientras ensuciaban y rasgaban el sagrado escudo del pentacampeón mundial.

Una pena. Una verdadera pena porque uno no espera que exista un desequilibrio como el que vimos hoy en el marco de una semifinal mundialista y con dos equipos que tienen una rica, muy rica historia y una gran responsabilidad y credibilidad en el futbol de todos los tiempos.

Y aunque es verdad que Brasil había perdido --días antes-- a su máxima figura y al hombre que significaba su conexión en el futbol espectáculo, alegre, abierto y al mismo tiempo avasallador de otras épocas, aunque es verdad que también dejó en el camino a su capitán y un jugador esencial --como pudo verse y comprobarse-- en el aparato defensivo, Brasil, este Brasil, salió a jugar sin lo más importante que debía tener para una jornada de estas características: el espíritu.

Suponíamos que ante la ausencia del "Jogo bonito", que ante la irregularidad y poca confianza que generó su futbol durante toda la Copa, emergería entonces la capacidad de sacrificarse, de correr, de pelear, de presionar y asfixiar a los alemanes. No lo hicieron. ¿Lo intentaron? Parece que no. Alemania hizo lo que quiso con o sin el balón en los pies y en algún momento de ese terrible y trágico primer tiempo brasileño, el juego semifinal de un Mundial estaba convertido en una "cascarita", donde los Klose, los Müller, los Schweinsteiger, los Özil se divertían en la cancha y hacían lo que querían con los "verdeamarellas".

Una paliza. Una verdadera paliza por donde se le vea.

Me parece que, incluso, sobre el final del juego, los mismo alemanes bajaron "sus revoluciones" entendiendo que el futbol es un deporte donde se busca ganar y mostrar supremacía, pero donde la degradación no tiene cabida.

El martes 8 de julio del año 2014: el día en que los niños brasileños lloraron, el día en que se estremeció la historia de Pelé, de Garrincha, de Zico, de Sócrates, de Ronaldo y de Romario, el día en que Brasil fue aplastado en casa, el día en que el "Maracanazo" volvió a ocurrir, esta vez en moderno Technicolor, en alta definición, en Internet, en Twitter y en Facebook, el día que Brasil fue humillado.

@Faitelson_ESPN

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BrasilMexsport

Cuando suponíamos que lo habíamos visto todo en este Mundial la semifinal podría presentar algo inaudito: Una selección brasileña completamente alejada de su futbol alegre, abierto y espectácular jugando con un estilo ordenado y disciplinado como lo marcan las legendarias normas del futbol alemán. ¿La Brasil más alemana de la historia...? ¿Es eso posible?

RIO DE JANEIRO, Brasil.- No tienen ninguna coincidencia en la genética futbolística. Uno parece basarlo todo en el orden, la disciplina y la mentalidad y el otro tiene que ver con pasajes de improvisación, creación y hasta algun tipo de "magia". Son tan disímbolos como lo son sus colores, su lengua y su estilo de vida, pero este martes, en Bello Horizonte, Brasil podría recurrir a ciertas facciones alemanas para tratar de resolver sus urgencias sobre la cancha.

Un Brasil-Alemania no necesita de muchas presentaciones.

No necesita ni siquiera de una Alemania que por momentos ha sido mezquina y algo egoísta o de un Brasil que de golpe y porrazo perdió a su figura mediática mas importante y a su capitán de vestidor y de campo. Un Brasil-Alemania de semifinales en una Copa del Mundo es una invitación a la leyenda más cautivante del juego, a hurgar en la historia misma del balón, de sus destellos, caprichos, imaginación e historia. Un Brasil-Alemania no tiene límite ni dimensión en el espacio futbolístico.

Entendiendo ello, comprenderemos también que especular de un partido de este calibre es casi como perder el tiempo, pero hagámoslo, intentémoslo aún sabiendo qué tipo de resultados obtendremos.

Brasil no llega en el mejor de sus momentos futbolísticos, prácticamente no ha gozado de ello en todo el torneo y ha perdido en una dura fase de cuartos de final a un futbolista que significa su conexión con el pasado glorioso de su camiseta y de su magia. Sin Neymar, Brasil parecería perdido en el espacio, pero aún con Neymar en la cancha, ese Brasil tampoco encontró sus mejores fundamentos de competencia y de vistosidad en el juego.

Jugar mejor sin Neymar parece imposible, pero en la medida de sus características de hoy y de sus limitaciones, Brasil podría encontrar una condición de equipo que le permita mantenerse en una faceta competitiva en la cancha. Felipao sabe que en ello se basan sus posibilidades de este martes en Bello Horizonte: competir como equipo, no jugar para Neymar y por Neymar y tratar, alejado del tradicional estilo brasileño, de hacerle daño a los alemanes.

Un equipo de orden, disciplina, trabajo, con muchos futbolistas de medio campo que buscarán recuperar la pelota y mantenerla en sus pies el máximo tiempo posible antes de lanzar el latigazo para tratar de hacer daño en la portería teutona. Luis Gustavo y Fernandinho encabezarán las labores defensivas mientras que Oscar y Willian mantendran una doble función de sacrificio y generación. Brasil espera más de Fred y de Hulk.

Irónicamente, la Brasil más alemana de la historia tratar de superar todas sus carencia, dudas y miedos para alcanzar la final del Mundial.

La realidad es que cualquier cosa puede suceder.

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Hace 4 años, nos fuimos del Soccer City de Johannesburgo con la consciencia tranquila de que el campeón del mundo actuaba y jugaba como un verdadero campeón del mundo. Ni Alemania, ni Brasil, ni Holanda ni Argentina han jugado con este Mundial con los requisitos absolutos de un campeón del mundo. No han regalado, por algunos parajes, esencias de lo que pueden llegar a ser, pero nada más. ¿Serán capaces de tenerlo en la semana final del Mundial? ¿Tendremos un campeón del mundo que actué como campeón del mundo el domingo en Maracaná?

RIO DE JANEIRO, Brasil.- No bastará con levantar la Copa del Mundo el próximo domingo en Maracaná. Aquel que lo haga tiene que jugar como un verdadero campeón del mundo.

Hace 4 años, abandonamos la fría noche del "Soccer City" de Johannesburgo con la creencia de que habíamos presenciado una jornada completa de futbol. Iker Casillas levantó el trofeo y la sensación en todos era de una tranquilidad absoluta: El máximo estandarte del futbol estaba en buenas manos, estaba en los pies y estaba en la inspiración de un equipo que procuraba ganar por las vías adecuadas. El futbol había recuperado gran parte de lo que perdió en los mundiales del 2002 y del 2006. Un legítimo campeón del mundo. España lo era: en la cancha y fuera de ella.

Y eso nos lleva a una pregunta muy directa muy profunda: ¿Cuál de los cuatros semifinalistas de Brasil 2014 ha jugado como campeón del mundo? Cualquiera de ellos parece tener los fundamentos históricos y la calidad de futbolistas para lograr el título, pero les alcanza en realidad con lo que han mostrado hasta este momento.

Alemania lo ha tenido por momentos, pero ha sido un equipo frio, calculador y que siempre parece quedar en deuda de acuerdo con el potencial que tiene. Alemania ha jugado una Copa mezquina, celosa, que si bien esa parte de su personalidad, nos ha dejado con un sabor de insatisfacción.

Brasil no ha jugado bien al futbol. Ni con Neymar en la cancha, no era lo que prometía ser en casa. Hoy, sin su máxima estrella, sin el único referente que le quedaba de su "Jogo bonito", de su alegría en la cancha y de su profundidad ofensiva, parece sentenciado a su destino.

Argentina queda a deber en cuanto a espectáculo y a explosividad. Es un equipo con nombres y con una estrella que tiene más que lo demás. Lionel Messi ha estado en un nivel importante --sin ser el mejor de su carrera-- y Argentina ha hecho lo necesario para llegar hasta los cuatro mejores del torneo. En ese camino ha perdido dos jugadores que pueden ayudarle tanto a Messi como al equipo: Agüero y Di María son dos bajas muy sensibles. Con personalidad, con su acostumbrado espíritu y con autoestima, pero Argentina debe y puede jugar mejor al futbol.

Y Holanda ha tenido, en algunos momentos, una buena calidad de futbol. Arjen Robben esta convertido en uno de los mejores futbolistas de la Copa, pero, Holanda, como equipo, no tiene regularidad en su juego, le falta definición y ello puede ser clave cuando se trata de un partido de alta tensión como el que afrontara este miércoles en Sao Paulo.

Alemania, Brasil, Argentina y Holanda. Gran parte de la historia moderna del futbol está inscrita en esas camisetas, pero no basta con eso. Hoy, no basta con ser campeón del mundo, hay que jugar como campeón del mundo. ¿Levantará la mano alguno de ellos en la semana final de Brasil 2014?

@Faitelson_ESPN

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