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Severino se reivindica y Girardi aprende de sus errores

Habemus quinto juego.

Luis Severino se reivindicó después de su corta salida en el juego de comodines y Joe Girardi no cometió esta vez errores de principiante.

Los Yankees de Nueva York vencieron 7-3 a los Indios de Cleveland y forzaron un quinto y decisivo juego el miércoles, en el Progressive Field.

Severino, con apenas un tercio de actuación ante Mellizos de Minnesota en el partido entre wildcards, se creció esta vez en el choque en que la suerte de su equipo dependía totalmente de él y tiró siete sólidas entradas, a ritmo de nueve ponches y un solo boleto.

Con un bullpen sobrecargado de trabajo, esta vez Girardi confió al máximo en su abridor, quien realizó 113 lanzamientos, varios de ellos sobre 100 millas por hora en el último inning que trabajó, a diferencia del viernes, cuando le quitó demasiado temprano la pelota a CC Sabathia. Primer error subsanado.

En el octavo mandó a la loma al también dominicano Dellin Betances, de gran faena hasta ahora en los playoffs, pero derrotado el viernes al exigirle más trabajo del que puede hacer.

Esta vez Betances se presentó descontrolado y tras caminar a los dos primeros bateadores que enfrentó, Girardi le aplicó temprano la alzadora. Segundo error subsanado.

Tommy Kanhle realizó un relevo sensacional, al ponchar a cinco de los seis bateadores que enfrentó y cortar de golpe la amenazade los Indios.

Importante la labor de Kahnle, más allá de sus dos innings en blanco, pues permitió a Girardi no tener que apelar a David Robertson y al cerrador cubano Aroldis Chapman, quienes han trabajado de manera combinada diez episodios en lo que va de postemporada.

Y aunque subsanó sus errores, Girardi sabe que esta serie debió haberse acabado ya, sorpresivamente a favor de sus muchachos.

Uno que debe estar preocupado es Terry Francona, el manager de Cleveland, pues ahora toda la presión la tiene el equipo que salió como amplio favorito y que de pronto dejó crecer a un grupo de muchachos inspirados que pueden terminar enterrando a la Tribu.

La mejor prueba de esa peligrosa inspiración fue la capacidad de los Yankees de aprovechar los errores del contrario.

Una pifia del antesalista colombiano Giovanny Urshela fue el detonante de un racimo de cuatro que hizo saltar del montículo a Trevor Bauer, el verdugo de Nueva York en el choque inicial de la serie.

Es cierto que las cuatro carreras se anotan como sucias, pero tras el que debió ser el tercer out, los Yankees castigaron duro a Bauer para redondear la cosecha con un doblete de Aaron Judge, el Juez que aplicó la ley beisbolera de que ''después del error, viene el palo''.

Fueron en total cuatro las marfiladas de la defensa de Cleveland y casi todas costaron carreras. De hecho, seis de las siete anotaciones de los Mulos fueron inmerecidas.

Para el miércoles ya se anunciaron los abridores, Sabathia por los visitantes y Corey Kluber por los anfitriones.

La lógica indica que la balanza debería inclinarse para los Indios, pues no todos los días Kluber recibe la paliza que le dieron los Yankees el viernes pasado.

Pero no siempre el béisbol entiende de lógica y nadie puede quitarle hoy a los fanáticos de los Yankees el derecho a soñar en grande.