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Scaloni completa el póker de argentinos jugadores y DT en Mundiales

Cuando Argentina haga su estreno en la Copa del Mundo de Qatar 2022, el 22 de noviembre contra Arabia Saudita, Lionel Scaloni será el cuarto argentino en dirigir a la Selección en un Mundial luego de haber participado también como jugador.

Había estado los tres partidos de primera ronda del Mundial 2006 sentado en el banco de suplentes. Bien cerca de José Pekerman, el director técnico que lo había convocado a los seleccionados juveniles y luego al equipo absoluto. No había pisado las canchas alemanas hasta que para los octavos de final, ante México, Lionel Scaloni apareció como titular.

Del sufrido triunfo argentino 2-1 en tiempo suplementario, el golazo de Maxi Rodríguez quedó en la memoria popular. En un rincón del recuerdo están las tempraneras conquistas de Rafa Márquez y de Hernán Crespo. Y mucho más perdida aún, la titularidad de Scaloni como lateral derecho.

Aquellos 120 minutos fueron los únicos que Scaloni disputó en un Mundial de mayores. La derrota por penales contra Alemania en cuartos de final la vio, otra vez, desde el banco.

En 1997, sin embargo, Lionel, a quien apodaban 'El loco' por esos tiempos, fue protagonista de una histórica victoria ante Brasil: marcó el primer gol en el 2-0 por los cuartos de final del Mundial Sub 20 de Malasia en el que Argentina se consagraría campeón.


Lionel Scaloni se quedó con el cargo de entrenador principal de la Selección Argentina sin haber dirigido en clubes y prácticamente por descarte.

Tras la decepción en el Mundial de Rusia 2018 con Jorge Sampaoli al mando en lo que fue el último volantazo de un período caótico, la habitual danza de nombres pesados volvió a suceder. Pero ningún técnico de renombre fue elegido (o nadie aceptó el cargo).

Scaloni, que era el DT del seleccionado Sub 20 y había formado parte del cuerpo técnico de Sampaoli, se quedó con el puesto en forma interina. Nadie pensaba que esa decisión sería definitiva. La Copa América de 2019, en la que Argentina terminó tercera luego de perder en semifinales ante Brasil, marcó que más allá de los resultados se había construido algo fundamental: un vínculo fuerte entre el entrenador y los jugadores. Lionel Messi, nada menos, ponderó a Scaloni y no hizo falta otro argumento para sostener al DT en su cargo.

El buen tránsito por las Eliminatorias, con un juego cada vez más sólido, aplacó los murmullos sobre la falta de condiciones de Scaloni. La consagración en la Copa América, con el triunfo ante Brasil en la final en el Maracaná, terminó de callar las voces contrarias al entrenador. Scaloni pasó del desprecio al elogio, incluso desmedido, en un suspiro.

El entrenador argentino encara el Mundial de Qatar tras haber conseguido el primer título para la Selección Mayor en 28 años y con un equipo que funciona y demuestra su poderío en el continente. Por si esto fuera poco, el equipo de Scaloni tiene una racha de 35 partidos invicto, con 24 triunfos y 11 empates, y de este manera tiene la racha historica más larga sin perder ya que superó el registro que obtuvo entre 1991 y 1993 el seleccionado argentino dirigido por Alfio Basile.

DIEGO MARADONA, DE LA GLORIA ETERNA EN MÉXICO AL GOLPE DE REALIDAD EN SUDÁFRICA

El recorrido de Maradona en los Mundiales comenzó cuatro años más tarde que lo que marcaban sus ilusiones de joven estrella: César Menotti lo cortó del plantel para 1978 en la última decisión antes de entregar la lista definitiva.

En 1982, Diego hizo su estreno. Argentina buscaba defender la conquista obtenida como local cuatro años antes con un mix entre el equipo campeón y un necesario recambio. El cartel de candidato fue descolgado al mismo tiempo que Maradona no lograba mostrar todo su potencial: los dos goles que le metió a Hungría son un recuerdo cada vez más difuso.

En 1986, ya con Carlos Bilardo al mando del equipo, llegó todo junto para Diego: capitanía, revancha, brillo, goles maravillosos y la Copa del Mundo en sus manos. En México, Maradona se adueñaba de la corona de rey del fútbol mundial: convirtió 5 goles (uno a Italia, los inolvidables a Inglaterra en cuartos de final y otros dos hermosos a Bélgica en semifinales).

Cuatro años más tarde, en Italia '90, Argentina, otra vez con Diego como capitán, levantó la bandera de la resistencia. Con un juego con más sombras que luces, avanzó como uno de los mejores terceros en su grupo, venció a Brasil en octavos con esa genialidad del Diez que a pesar de tener el tobillo a la miseria desarmó la defensa brasileña para habilitar a Caniggia para el gol. Los penales ante Yugoslavia (Ivkovic se lo atajó a Maradona) y frente a Italia (esta vez sí Diego convirtió su ejecución) lo llevaron a una nueva final contra Alemania, aunque no logró retener la Copa con un equipo que llegó averiado a la definición.

En Estados Unidos 1994, Maradona pasó de conseguir su último grito sagrado en la goleada del debut ante Grecia a salir del terreno del Foxboro de Boston tras el triunfo contra Nigeria (asistencia a Caniggia incluida) de la mano de la enfermera Sue Ellen Carpenter en lo que sería su último partido con la Selección Argentina.

En definitiva, Maradona fue campeón y subcampeón del mundo, jugó 21 partidos en 4 Mundiales y convirtió 8 goles. Fríos números para el paso del mejor jugador de la historia por el torneo más importante del planeta.


El desembarco de Maradona como director técnico de la Selección Argentina fue para reemplazar al que había sido su último entrenador en el conjunto nacional: Alfio Basile. Superada la angustiante clasificación, el equipo comandado por el Diez se instaló en Sudáfrica 2010 con una dupla insuperable: Maradona en el banco y Messi en la cancha.

Las miradas, las cámaras y las luces iban de un 10 al otro. Show adentro y show afuera. La primera ronda no tuvo grandes sobresaltos: victoria ajustada ante Nigeria gracias al cabezazo de Gabriel Heinze, goleada ante Corea del Sur con el hat-trick de Gonzalo Higuaín y, con la clasificación asegurada, triunfo ante Grecia con un gol de Martín Palermo, que había sido el héroe contra Perú en el Monumental.

México volvía a ser el rival de octavos de final, como en 2006. Esta vez el trámite y el resultado fueron más holgados y el equipo de Diego continuó su andar inmaculado por la Copa del Mundo.

Hasta que llegó Alemania. También el mismo adversario que en cuartos de final de 2006. Y nuevamente fue el verdugo. Pero, en esta oportunidad, fue demoledor: 4-0 ante un conjunto argentino que no logró reaccionar al gol tempranero de Thomas Muller y mucho menos a la ráfaga letal de Klose y compañía en el segundo tiempo.

Quedará para el recuerdo el desconsuelo de Maradona y el abrazo con sus jugadores.

DANIEL PASSARELLA, EL GRAN CAPITÁN DE 1978 QUE SUFRIÓ ANTE HOLANDA 20 AÑOS DESPUÉS

A Daniel Passarella su periplo por los Mundiales lo condujo por todas las emociones posibles: de alzar la copa como capitán en 1978 a ser campeón en 1986 sin disputar ni un minuto producto de una enfermedad rodeada de suspicacias por el vínculo con sus compañeros y con Bilardo. En el medio, un desilusionante España '82 en el que fue uno de los tres jugadores argentinos que convirtió dos goles en el torneo (Daniel Bertoni y Maradona, los otros).

La conquista del título como local en 1978 fue el punto más alto de la carrera mundialista de Passarella. Esa gesta, enmarcada en la más atroz de las dictaduras militares de Argentina, que a pocas cuadras del Monumental tenía en la ESMA uno de sus más emblemáticos centros de tortura, tuvo al marcador central como capitán del equipo de Menotti.

Tras el triunfo inicial ante Hungría, Passarella convirtió de penal el primer gol frente a Francia, en otra victoria de Argentina. La derrota contra Italia en el tercer partido mandó al seleccionado argentino a jugar la segunda fase a Rosario.

Tras el triunfo contra Polonia y el empate ante Brasil, Argentina necesitaba golear a Perú para acceder a la final. El histórico y eternamente sospechado 6-0 depositó al equipo de Menotti en el encuentro cumbre.

El éxito por 3-1 contra Holanda en tiempo suplementario, con un Mario Kempes descomunal, le dio a Passarella la posibilidad de levantar la copa y quedar en la historia como el primer argentino en tener ese honor.

Passarella disputó los 7 partidos del Mundial 1978 y los 5 en 1982, con un registro de 3 goles. Al margen de no haber jugado en 1986, es el único que formó parte de los dos planteles argentinos campeones mundiales.


Como entrenador que había demostrado su capacidad en River Plate, Passarella, quien ya era muchas más veces llamado Kaiser que Gran Capitán, condujo a la Selección Argentina al Mundial de Francia 1998 sin demasiados sobresaltos en la primera versión de las Eliminatorias todos contra todos.

En la cita mundialista pasó sin inconvenientes la primera ronda con tres triunfos: 1-0 a Japón en el debut, 5.0 a Jamaica y 1-0 a Croacia, ya clasificado y con un equipo alternativo.

En los octavos de final, el duelo contra Inglaterra tuvo de todo: ganaba Argentina, los ingleses lo dieron vuelta, Javier Zanetti lo empató con un gol del laboratorio de Passarella, David Beckham fue expulsado por agredir al Cholo Simeone, tiempos suplementarios y penales en los que Carlos Roa se hizo gigante para llevar al seleccionado albiceleste a los cuartos de final.

El duelo ante Holanda en Marsella le puso punto final al camino argentino en Francia. Por los goles de Patrick Kluivert y Claudio 'Piojo' López el encuentro se dirigía hacia un nuevo tiempo extra para Argentina, pero el agónico gol de Dennis Bergkamp sentenció la historia.

La eliminación en cuartos de final entregó sabor a poco para el seleccionado de Passarella, que terminó así su ciclo de cuatro años al frente del equipo.

GUILLERMO STÁBILE, DE GOLEADOR IMPLACABLE Y SUBCAMPEÓN EN 1930 AL FRACASO EN SUECIA 1958

Guillermo Stábile era un delantero implacabale. "El Filtrador" de Huracán, sin embargo, era suplente en la Selección Argentina que disputó el Mundial de 1930, ya que el titular era Roberto Cherro, centrodelantero de Boca.

Stábile no participó en el triunfo del estreno 1-0 contra Francia. Para el siguiente encuentro, Cherro sufrió una crisis nerviosa y no pudo jugar. Entonces, apareció Stábile en el equipo. Y no salió más porque su vendaval de goles lo certificó como el máximo artillero del torneo: hat-trick a México en la victoria 6-3, doblete a Chile en el éxito 3-1, otros dos contra Estados Unidos en el contundente 6-1 y uno más en la derrota 4-2 en la final ante Uruguay.

En definitiva, Stábile convirtió 8 goles en 4 partidos en el Mundial 1930. Y esos fueron los únicos encuentros que jugó para la Selección, ya que luego fue transferido a Genoa y nunca más volvió para vestirse de celeste y blanco.


Luego de ausentarse en tres Mundiales (1938, 1950 y 1954), Argentina disputó su tercera Copa del Mundo en Suecia 1958 con Guillermo Stábile como director técnico.

Los antecdentes de la albiceleste con la conducción de Stábile eran auspiciosos: consiguió seis títulos Sudamericanos entre 1941 y 1957. En la última conquista, habían brillado "Los Carasucias" en Lima. Pero ese equipo se desarmó con la partida rumbo a Italia de sus grandes figuras: Maschio, Angelillo y Sívori.

Sin ese triángulo de la estética y del gol, Argentina, de todos modos, tenía expectativas para el Mundial. Pero la realidad fue muy diferente a los sueños: el desconocimiento de los rivales y la falta de roce ante seleccionados europeos, además de una convivencia poco feliz en el plantel, consumaron lo que se conoció como "el desastre de Suecia". Alemania Federal le dio el primer golpe al vencerla 3-1 en el debut. La recuperación llegó con un triunfo 3-1 sobre Irlanda del Norte. Pero en el tercer partido se desmoronó todo: goleada 6-1 de Checoslavaquia y rápida despedida en primera ronda.

Stábile, una gloria como jugador y de una gran trayectoria como técnico, se despidió del mundial por la puerta de atrás y señalado como el responsable principal de un rotundo fracaso.


Scaloni es, de los cuatro que conforman este póker, el de menor trascendencia como futbolista de la Selección. Tampoco tenía, hasta este ciclo, una importante experiencia como director técnico. Sin embargo, ahí está, de cara a un desafío histórico que lo marcará a fuego. Lionel buscará que Argentina pueda imponer su sello en Qatar.