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Panamá, trámite engañoso para que México encare a su Némesis: EEUU

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Ymay: "El aficionado se va convencido, contra EE.UU. se esperan más de 80 mil" (4:47)

Desde Dallas, Mauricio Ymay reporta cómo se vivió el triunfo de México ante Panamá y el pase a la Final. (4:47)

El Tri buscará impedir que Estados Unidos mantenga el yugo inclemente por tercer año, mientras sus adversarios buscarán el galardón del Tricampeonato de la Concacaf.


LOS ÁNGELES -- El Juicio Final. A México se le cumple su deseo, enfrentar a Estados Unidos el domingo por el título de la Nations League. Un trámite con sobresaltos e hipos, pero México lo resolvió con un 3-0 sobre Panamá.

Este domingo, el Tri buscará impedir que Estados Unidos mantenga el yugo inclemente por tercer año, mientras sus adversarios buscarán el galardón del Tricampeonato de la Concacaf.

Tal vez más la afición que los futbolistas mismos, mantiene las llagas de las humillaciones en eliminatorias, Nations League y Copas Oro, por parte de Estados Unidos.

Ciertamente, México necesitará mucho más que lo mostrado ante Panamá. Más intensidad, más precisión, más concentración, mayor compromiso, y mejor futbol colectivo que el evidenciado ante los canaleros, más allá de la inconsistente demostración de los estadounidenses ante Jamaica.

Esta noche de jueves, a México lo bendijo la oportunidad en los goles. Marca los dos primeros en el cierre del primer tiempo, y hace el 3-0 justo cuando la presión de Panamá le agobiaba en el segundo tiempo.

Así, el hombre que puso a sufrir a Gerardo Martino incriminándolo, resultó ser el mismo que acabó con el sufrimiento de México ante Panamá: Edson Álvarez, con el 1-0, al minuto 40, cuando los nervios azuzaban al Tri y a su multitud en la tribuna abarrotada del Coliseo siempre tricolor de Dallas.

Antes México había tragado hiel y soponcio por sus propios errores. Balones perdidos en la salida, regateos tímidos, anticipaciones incompletas, dudas con la cabeza que entorpecían los pies.

Para fortuna del Tri, de los siete remates previos al 1-0, la escopeta torcida de los panameños sólo arrimó dos momentos de histeria sobre el arco de Guillermo Ochoa.

Y no había sido un alarde de intensidad, de potencia o de autoridad táctica de Panamá, sino los tartamudeos y titubeos mentales y motrices de los jugadores mexicanos.

Sin embargo, el cabezazo de Edson Álvarez para el 1-0, a la parábola casi digitalizada desde el compás de Luis Chávez, llega en el momento oportuno, porque se acercaba el receso de medio tiempo, y porque obviamente le daría un reposo al Tri, entre las tribulaciones de Panamá para concentrarse y meterse de nuevo al partido, con el reloj desangrándose.

Pero, mientras Panamá jalaba más aire de fe que de resignación para cerrar el primer tiempo con sus cinco minutos de compensación, apareció Julián Quiñones recibiendo de Henry Martín. El colombo-mexicano, tira un par de amagues y recortes y con serenidad cobra abajo a la derecha del arquero Orlando Mosquera. 2-0. Colchoncito de gracia a los ’43.

Y el regreso manifiesta los contrastes. México decidido a manipular el partido bajo la bendición del 2-0, queriendo anestesiar al rival, mientras que Panamá debió vivir su catarsis en el medio tiempo, y su regreso no sólo muestra apertura ofensiva, sino mayor intensidad en la persecución del balón.

De inmediato exige tres veces el desdoblamiento de Guillermo Ochoa, imponente en tres ataques de Panamá, con remates que reclamaban red, pero el aspirante a su sexta Copa del Mundo, mostró las jornadas intensas e intensivas que vive en el marco del Salernitana italiano.

Con Araujo lesionado, Chiquito Sánchez desconectado, y Julián Quiñones con síntomas de fatiga, Jaime Lozano anticipa los cambios al minuto 60, con Erick Aguirre, Orbelín Pineda y Chucky Lozano, asignados al relevo.

Y precisamente el Manguito de Coyuca viste de etiqueta el tercer gol de México. César Montes a profundidad, y Orbelín Pineda controla con la parte externa, flotando el balón y remata sobre la salida del arquero en alarde de frialdad asesina. El 3-0 hará muy escueto el obituario de Panamá en la Semifinales de la Nations League.

Ya en la recta final, Lozano decide descansar a Edson Álvarez y a Johan Vásquez, para que ingresen Luis Romo y Orozco Chiquete, y cerrar el zaguán ante el aluvión de cambios de Panamá.

Ahora, México deberá confrontar a su Némesis, al rival que lo tiene aterrorizado en los últimos años. El Tri tendrá el gran desafío, el anhelado, el que tiene todos los sabores, olores y colores de revancha, en la que es también la prueba máxima hasta el momento para Jaime Lozano, desde que tomó el mando en sustitución de Diego Cocca.