Del Potro no pudo con Djokovic

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LONDRES -- El serbio Novak Djokovic se impuso por 4-6, 6-3 y 6-2 al argentino Juan Martín del Potro, en dos horas y doce minutos, y se clasificó para la final de la Copa Masters de Londres, que ya supo conquistar en 2008. El N°1 del mundo sumó su séptimo triunfo sobre el argentino, acumula ya 1000 puntos para todo el ranking de 2013 y ahora va por su sexto título del año.

La semifinal arrancó con el propio Djokovic "vestido" de N°1, dominando los intercambios, haciendo golpear incómodo a Del Potro y forzando al argentino a "entrar en partido" rápidamente, obligándolo a levantar, incluso, dos break points en su primer juego de saque.

Pero con los games de inicio ya archivados, el nivel del tandilense creció de manera exponencial y el ritmo del encuentro tomó radicalmente un curso equilibrado. Así, ambos encontraron solidez y refugio en el servicio y no pasaron demasiados sobresaltos hasta el noveno juego.

Juan Martín Del PotroAP

Cuando el marcador exhibía cuatro games por lado, entonces, el campeón del US Open 2009 mostró su mejor versión y desplegó en cancha todo su repertorio tenístico: derechas implacables, passing shots a la carrera, saques ganadores y una eficaz definición en la red. Todo llevaba su firma y con él se iban siete puntos en fila: el argentino lograba el primer quiebre del partido y luego lo confirmaba en cero para cerrar el set inicial.

Djokovic, es cierto, colaboraba en ese tramo del partido para que el tanteador lo viera en desventaja: su servicio dependía casi exclusivamente del primer golpe, su intensidad desde la base había disminuido y sus subidas a la red eran erráticas y dubitativas.

Era el momento de Del Potro y así lo entendía el N°7 del mundo, que en el comienzo de la segunda manga ya forzaba tres chances de quiebre, en un game que se extendería por más de ocho minutos. No podría, allí, concretar el break el argentino, pero sí lo haría en el siguiente juego de saque de Djokovic, con la potencia de su derecha y la justeza de su revés paralelo como banderas.

Set abajo, break abajo...cuesta arriba. El momento le exigía a Djokovic una reacción; una más. Y el serbio no decepcionó. Como esperando estar contra las cuerdas para despertar, el N°1 se agrandó en la adversidad y tomó el total dominio de la escena: quiebre inmediato para recuperar la paridad, nuevo break en el octavo game y renovada firmeza en el servicio para sacar para set y llevar la historia a un decisivo tercer parcial.

Del Potro era ahora el que concedía ciertas licencias que a este nivel se pagan caro y su cuota de errores no forzados se abultaba cada vez más. Visiblemente cansado, el tandilense no podía detener los ataques del serbio y la parábola llevaba a ese pasaje final los instantes iniciales del encuentro.

Dos quiebres, uno de arranque (en el tercer game) y otro en el cierre (en el séptimo) para volver a sacar para set (y esta vez, para partido), le serían más que suficiente al tenista nacido en Belgrado, que transitó el último set sin break points en contra y con una confianza -ya inquebrantable- que imponía con oficio y que traducía la supremacía en cancha.

En cero cerró el partido y en cero llega su registro de derrotas a la final. Cuatro victorias, 1000 puntos en el bolsillo y la posibilidad de sumar 500 más. Del otro lado, lucharán por detenerlo el suizo Roger Federer o el escocés Andy Murray. ¿Podrán con el N°1?