Conmebol investigará los incidentes

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AP
La final que no fue
Hablemos de fútbol repasó el único tiempo de la final que se disputó entre San Pablo y Tigre por la Sudamericana.Tags: hablemos de fútbol, san pablo, tigre, sudamericana

SAO PAULO -- Las autoridades brasileñas y la Conmebol anunciaron el jueves que investigarán la violencia que ocurrió durante la final de la Copa Sudamericana en Sao Paulo.

Un vocero del Departamento de Seguridad Pública de Sao Paulo dijo que interrogarán a testigos, jugadores y personal de seguridad que estuvieron en el incidente del miércoles por la noche en el estadio Morumbí.

Sao Paulo fue declarado campeón de la Copa Sudamericana cuando su oponente argentino Tigre rehusó salir a la cancha para jugar el segundo tiempo del partido de vuelta por la final. El equipo local tenía ventaja de 2-0, y el duelo de ida la semana pasada en Buenos Aires terminó 0-0.

Dirigentes y jugadores de Tigre alegan que fueron agredidos por personal de seguridad en su camerino durante el entretiempo, y que incluso los amenazaron con pistolas.

En tanto, la Conmebol confirmó que Sao paulo es el campeón "legal, irrefutable e inamovible" porque el árbitro chileno Enrique Osses cumplió con el reglamento al dar por terminado el partido cuando Tigre no se presentó para disputar el segundo tiempo.

Señaló que la pesquisa del organismo rector del fútbol sudamericano se concentrará en los incidentes que provocaron que Tigre rehusara salir del vestuario para el complemento.

"La Conmebol hará una investigación minuciosa para luego aplicar sanciones, porque en 25 años de la actual administración de Nicolás Leoz es la primera vez que ocurrieron actos graves de este tipo que manchan la buena imagen del fútbol sudamericano", dijo Néstor Benítez, vocero de la Conmebol, en entrevista telefónica con la AP.

"La Conmebol solicitó a la policía de la ciudad de Sao Paulo que remitiera un informe detallado de los incidentes ocurridos en el pasillo que lleva al camarín del equipo visitante del estadio Morumbí. También se recibirán los informes de Osses y los veedores", añadió Benítez.

El incidente manchó la imagen del país que será anfitrión de la Copa Confederaciones en unos seis meses, y que albergará el Mundial de 2014.

La FIFA, encargada de la Confederaciones y del Mundial, recordó que no tuvo nada que ver con la organización del partido del miércoles, que estuvo a cargo de la Conmebol.

Además, el organismo rector del fútbol mundial dijo que confía en los planes de seguridad del comité organizador de la Copa del Mundo.

"Para la Copa Confederaciones y la Copa del Mundo de la FIFA habrá un abarcador plan de seguridad en los estadios, desarrollado por el comité organizador local junto con las autoridades correspondientes y revisado por los expertos de seguridad de la FIFA", indicó el organismo en un comunicado.

"La Copa Confederaciones de la FIFA será la primera competencia de fútbol en Brasil que use principalmente guardias privados para los servicios de seguridad y control del público, lo cual es el procedimiento normal en muchos países", agregó. "La FIFA confía plenamente en el plan de seguridad que se ha desarrollado".

Los integrantes de Tigre denunciaron haber vivido un infierno al supuestamente ser agredidos y amenazados con pistolas por las fuerzas de seguridad privada del Sao Paulo.

El capitán de Tigre, Martín Galmarini, dijo el jueves a su llegada a Buenos Aires que "todo podía haber terminado muchísimo peor".

"Fue un episodio dramático, caótico, todo fue un infierno. Parece de película, pero fue real", destacó el centrocampista.

Galmarini dijo que "me han pegado con un palo y me lastimaron el brazo", que lucía con una herida suturada con puntos, según se vio en la televisión, que además mostró rastros de sangre en el vestuario de Tigre.

El jugador destacó que el calvario que dijo haber vivido su equipo se inició cuando el plantel se dirigía al estadio.

"Nos rompieron todos los vidrios del micro; nos tiraron piedras y botellas de cerveza y una vez en la cancha personal de seguridad nos impidió hacer el precalentamiento", señaló.

Un oficial de la policía brasileña, que se identificó como el mayor Gonzaga, le dijo a periodistas locales que la policía fue llamada para intervenir en una pelea entre futbolistas argentinos y personal de seguridad de Sao Paulo, pero alegó que no había nadie armado y que la policía no reaccionó con violencia.

Joao Paulo de Jesus Lopes, uno de los vicepresidentes de Sao Paulo, acusó a los jugadores de Tigres de tratar de "entrar al vestuario del equipo brasileño y lastimaron a algunos guardias de seguridad de Sao Paulo".

El arquero de Tigre, Damián Albil, dijo que "me dieron un culatazo en el pecho". Para que no quepan dudas de su palabra, Albil se abrió la camisa y mostró un hematoma en esa zona, supuestamente producto de ese golpe con un revólver.

"Peleamos con quince tipos entrenados para golpearnos y después nos apuntaron a todos", denunció el arquero. "No hay duda que fue una emboscada".

El técnico Néstor Gorosito recordó que el personal de seguridad supuestamente sacó "dos armas de fuego" y que "no hubo una tragedia de milagro".

Gorosito dijo que decidió no salir a jugar el segundo tiempo "porque no podía arriesgar a mis jugadores a que les ocurra algo peor. (El jugador Rubén) Botta, por ejemplo, tenía un ojo cerrado por un golpe".

Durante el primer tiempo no hubo acciones entre los jugadores que hiciesen presagiar ese desenlace, salvo roces, piernas fuertes y empujones, algo que es usual en choque decisivo.

Fue un final con escasos antecedentes parecidos en torneos del fútbol sudamericano, ya que generalmente los escándalos ocurren entre los futbolistas o bien de fanáticos atacando a jugadores.