Conversando con el campeón

Nuestro columnista y ex campeón del mundo, realizó un programa llamado "Conversaciones de Boxeo con 'Cheguí' Torres, en el cual expresó sus impresiones de este deporte

El miércoles pasado visité el teatro de Pregones en el Bronx para participar en un programa titulado "Conversaciones de Boxeo con Chegüí Torres." Por primera vez vi el teatrito con cabida para unas trescientas personas, no muy lejos del muy conocido -entre los hispanos- "Hostos College."

El boricua Jaime Ruiz Escobar, prominente comentarista deportivo y narrador en espanol de boxeo para latinoamerica en general y Puerto Rico en particular, vino de la Isla para acompañarnos. Ibamos a ser parte de una discusión de boxeo en un sitio que sólo se encargaba de presentar poemas, música popular, situaciones de valores intelectuales y buenos espectáculos de baile.

Yo acostumbro aprovechar estas oportunidades para aclarar los muchos mitos y más fábulas que existen en el boxeo. Y aunque yo sabía que el conocimiento intelectual de Jaime -quien me recordó que yo lo había ayudado a conseguir su primer trabajo en Nueva York cuando vivió aquí hacían décadas- era vasto y reconfirmado en la expresión de temas deportivos, me atreví discutir con él sobre boxeo. El había transmitido docenas de mis combates en español, desde los 1960s, y yo sospecho pertenecemos a la misma generación.

Jaime expresó filosoficamente que el boxeador común se sube al cuadrilátero con la idea de noquear, destruir su rival y que por consiguiente no puede existir ni compasión, ni caridad de su parte.

Yo entendí que posiblemente quien se inicia en la dura profesión del toma-y-dame podría entenderlo así. Después de todo sus puños enguantados son la munición, la bala, el cuchillo, la bomba que hace contacto con cualquier parte del físico del oponente.

Sin embargo, según van aprediendo se van dando cuenta de que el control emocional, el relajamiento de su cuerpo y la concentración mental en lo que están haciendo, son los elementos más necesitados para obtener triunfos. Una vez pasan ese proceso, se dan cuenta que coraje, furia, ira, enojo, son elementos negativos en la conducta del buen boxeador. Toda persona en cualquier tipo de confrontación no puede dejarse vencer por las emociones, sino por su pensamiento. Cuando uno se altera en un cuadrilátero, le da un padecimiento de ceguera extraordinario. No ve todas las oportunidades para esquivarse propiamente, y mucho menos cuando trata de emplear su artillería.

Es decir, que existe la posibilidad de que hayan jovenzuelos que se alteren lo suficiente dentro de un ring como para transmitirle al fanático la noción de que están sumamente alterados. Sin duda alguna esto sucede cuando el pugilista está en sus comienzos. Ningún contendor o campeón produce semejantes comunicaciones. Aunque el fanático las puede mal entender.

La calma que nos ilustran los contendores de primera clase y los campeones no es ni por pura casualidad ni tampoco por puro accidente, sino clara señales de que poseen el material fundamental para llegar a la cúspide de su profesión.

Alguien mencionó casi en un grito: "¿Y Mike Tyson?

Yo conocí a Mike Tyson a los 12 años de edad. Lo ayudé a principios de su carrera. Escribí un libro sobre él -"FUEGO Y MIEDO, LA HISTORIA DE MIKE TYSON" en el 1988. Y tuve años en su compañía.

Al que gritó en el teatro, le contesté: "Tyson es uno de los pugilistas más inteligentes que he conocido." Le expliqué que Cus D'Amato, el manejador más brillante que el boxeo ha tenido, y quien fue mi apoderado durante toda mi vida profesional dictaminó -cuando Tyson tenía 14 años de edad- que Mike sería campeón mundial, predicción que auguró después de hablar con él por una semana, antes de comenzar a enseñarle sobre guantazos, esquives, la mente y conducta del buen boxeador. En conversaciones simples con él, Cus pudo diseminar el futuro boxístico de Mike Tyson con una seguridad espeluznante.

"Es brillante," me dijo Cus. "Si mantiene la postura mental que posee hoy en día, no puede fallar."

Consecuéntemente, a los 17 años de edad, su conducta sin cambiar, Mike se proclamó el campeón mundial peso completo mas joven en la historia del pugilismo. Cus no pudo disfrutar de ese día... había muerto un año antes de ver lograda su creación.

Ni un sólo periodista que se ha visto con Mike, o conoce de boxeo lo ha acusado de ser estúpido, idiota o imbecil.

Lo que sí se puede decir de él es que ha estado enfermo y bajo tratamiento médico por estar padeciendo de un mal depresivo que lo ha sacado de quicio varias veces, forzándolo a tomar medicinas por años. Pero eso no es estupidez, sino enfermedad.

Yo no sé si el boxeo profesional es el deporte que más atrae al atleta sin preparación académica. Pero de seguro cada campeón y cada contendor posee una inteligencia innata, no necesariamente indispensable en otros deportes, u otros negocios. Pues no es lo mismo estar en competencia o en peligro cuando uno está acompañado por compañeros como en las competencias de equipos, que cuando uno está absolutamente sólo con las mismas armas que su rival.

JOSÉ 'CHEGÜÍ' TORRES fue ganador de la medalla de plata del peso mediano-ligero por los EE.UU. en los Juegos Olímpicos de 1956, posteriormente fue campeón mundial de los pesos semi completos. A su retiro, se convirtió en autor y periodista del boxeo con una gran experencia.

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viernes, 09 de mayo