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América y Chivas terminan 'rotos'

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Paunovic: "Tenemos que reagruparnos, no nos desviamos de los objetivos" (0:42)

El entrenador de Chivas habló luego de la goleada de Tigres. (0:42)

Mientras las Chivas fueron humilladas en el Jalisco por Tigres en un supuesto “accidente”, según su técnico, el América goleó a Rayados a un alto costo tras sufrir lesiones de piezas clave.


LOS ÁNGELES -- Hechos trizas. Así, Chivas en su casa humillado por Tigres (0-4). Así, América, humillando a Rayados (0-3), pero con el hospital sobrepoblado: Henry Martín, Igor Lichnovsky y Brian Rodríguez, quien, en muletas, proclama y reclama que ya Jesús Gallardo lo había intimidado: “Te voy a romper”.

Mientras Veljko Paunovic busca otro subterfugio para eludir su responsabilidad (“fue un accidente”), el #GignacFC, sin Gignac, le hizo cuatro, pero pudieron ser más. Claro, Chivas sigue jugando con diez: el #Vocho Guzmán llega a la treintena de partidos sin pesar en la cancha, pero con pesar por el millonario despilfarro que fue comprarlo.

Más grave, en el caso de Chivas, es la propensión al autoflagelo y la auto humillación: el exiliado ‘Chicote’ Calderón, reiterada referencia de indisciplina y cinismo, regresó a la cancha. La tribuna tuvo el buen juicio que el técnico y directiva no: lo vituperó, lo abucheó. Y claro, Calderón hizo lo de siempre: nada, y seguir al amparo de aquellos ya marchitos chicotazos a Memo Ochoa.

Tigres, es decir #GignacFC (aún sin Gignac), confirma que sí supo evolucionar: juega a lo mismo que con Tuca Ferretti, pero modernizado, sin el anquilosado estilo ratonero del brasileño, y Nico Ibáñez se da un festín, mientras Diego Lainez y Marcelo Flores dan referencias de lo que pueden, si quieren, con dos golazos.

El parche, el remiendo falaz de Chivas por golear a un Atlas ya en proceso de decadencia, fue arrancado de golpe por Tigres, en una ofensa cínica a la afición, que abarrotó el Estadio Jalisco, sólo para llevarse un sopapo de desencanto y realismo. “Fue un accidente”, repitió Paunovic. ¿A qué ardid distractor recurrirá ahora el promotor de Veljko como lo hizo hace semanas con el Almería? ¿Será ahora el Shkendija o el Rabotnicki de la Liga de Macedonia? Y Amaury Vergara y Fernando Hierro morderán el anzuelo… otra vez.

¿Y en el Gigante de Acero? Pues su liliputiense habitante fue arrollado por el América. Le hizo tres, pero pudo haber terminado como el Rosario de Amozoc. Monterrey nunca tuvo respuesta, ni con Maxi Meza en la cancha, y menos sin él, tras ser expulsado apenas al minuto 18, pero, ya para entonces, América era el único gigante en la cancha, cierto ante un Rayados herido de ausencias, pero que tuvo, de cualquier manera, a once jugadores que son o han sido en algún momento, seleccionados nacionales de diferentes países. Es decir, debilitado, sí, pero con un plantel envidiable.

La malaria, la maldición, la salación, termina siendo contagiosa. América sale con tres bajas, una de ellas especialmente dolorosa, la de Henry Martín, tras una exhibición generosa, y que tiene enfrente la eliminatoria ante Honduras con el Tri. Menos grave parece lo de Lihcnovsky.

Aparte, la lesión de Brian Rodríguez. Sale en muletas, pero con una daga afilada en la lengua. Acusa a Jesús Gallardo de amenazarlo. “Te voy a romper”, asegura el uruguayo que le advirtió el defensa regio. En la jugada de la lastimadura, hay forcejeo, rudeza, y un desafortunado jaloneo de Gallardo. El desenlace: la rodilla de Brian termina, entre su caída, y cómo se restriega en el suelo, con aparatosas contorsiones.

¿Procederá un castigo especial a Gallardo? Es la palabra de uno contra el otro. Y si el árbitro sólo decide tarjeta amarilla, en la complicidad miope del VAR, será difícil. Jonathan dos Santos respalda a Brian Rodríguez, asegurando que él escuchó las amenazas.

Ya en versiones más encendidas, se atribuyen al vestidor americanista las aseveraciones de que el mismo cuerpo técnico de Fernando Ortiz, daba indicaciones a los jugadores de Rayados, para rallar y lesionar a sus adversarios. ¿No los habrá escuchado el cuarto árbitro? Claro, entre los silbantes mexicanos, queda demostrado, históricamente, que son capaces de hacerse los ciegos y los sordos.

Así, Chivas termina hecho pedazos en todos sentidos, y tan grave es el competitivo con el 0-4, como en el de su dignidad auto deteriorada, indultando a Calderón, enviando un deplorable mensaje a sus juveniles: prefiere perder con viciosos que atreverse con esperanzas.

Y América, de cara al morbosísimo partido con San Luis, recurrirá a especialistas, santeros, hueseros, sobadores, chiqueadores, y demás fauna de sanación para tratar de recuperar a sus lesionados.