Ramírez no es suficiente para L.A.

Actualizado el 30 de julio de 2012
Por Paul Swydan
ESPNDeportesLosAngeles.com

Hanley RamirezDilip Vishwanat/Getty ImagesLa llegada de Hanley Ramírez podría no ser suficiente para ganar la división
LOS ANGELES -- Hanley Ramírez ayudará a la ofensiva de los Dodgers de Los Angeles, pero aún deben lanzar mejor.

A principios de esta temporada, Los Angeles Dodgers tomaron por asalto al mundo del béisbol al obtener 12 victorias en sus primeros 15 juegos. Se continuó jugando bien hasta mediados de junio y pasaron 11 semanas consecutivas entre los cinco primeros de la puntuación de los ESPN Power Rankings. Sin embargo, el pasado mes y tanto no ha sido tan bueno, y los Dodgers han pasado las últimas dos semanas en el puesto 11.

El miércoles, el equipo recibió un impulso por el cambio de Hanley Ramírez. A pesar de que será una actualización para los Dodgers, es improbable que Ramírez en solitario lleve a Los Angeles a superar lo peor en el Oeste de la Liga Nacional.

No es ningún secreto que la ofensiva de los Dodgers no ha funcionado a toda máquina en el último par de meses, aunque recientemente el equipo la ha retomado al anotar 56 carreras en sus últimos 10 juegos. Ramírez debe ayudar a la causa de dos maneras. En primer lugar, es una notable mejoría respecto a los dos inquilinos previos de tercera base del equipo. De los cuatro jugadores que han comenzado 10 o más juegos en la tercera base de Los Angeles en esta temporada, sólo Jerry Hairston Jr. tiene un WRC superior a 100, que es la media.

La actualización de la tercera base titular del equipo, de Juan Uribe a Ramírez, debería ser aún más importante. Uribe, un veterano, padece la peor de sus 12 temporadas en las Grandes Ligas, al batear un mísero .196/.255/.297 (promedio de bateo / porcentaje de embase / slugging), que aporta un wRC + de 49, el peor en las Grandes Ligas de esta temporada y que clasifica en el puesto el puesto 11, (mínimo de 150 apariciones en el plato). En el pasado se consideraba que Uribe tenía un poder decente, pero en las últimas dos temporadas su poder se ha evaporado, y no sólo en el Dodger Stadium -- su ISO en la carretera es peor que su marca de casa en esta temporada. Ramírez está lejos de ser el jugador estrella que fue del 2007 al 2010, pero su línea de bateo de .251/.327/.439, que se traduce en un WRC + de 108, es una importante actualización para los muchachos de azul.

El cambio también libera a Hairston para jugar el jardín izquierdo de forma más regular. Aunque Hairston ha compartido las tareas del jardín izquierdo con Bobby Abreu, Tony Gwynn Jr. y Juan Rivera, en este momento el trabajo debe ser únicamente suyo. Gwynn no puede batear. Abreu y Rivera también han desaparecido, y ahora mismo, el rango puede describirse mejor por un cono de estacionamiento de color naranja con un guante atascado en la parte superior. Hairston es, en el peor de los casos, un defensor neutral, y aunque a nadie le va a recordar a Barry Bonds, batea mucho mejor que el resto del grupo (véase el gráfico). Por supuesto, alguien necesita avisarle de esto al manager Don Mattingly, ya que ha comenzado con los cuatro jugadores en el izquierdo en los cinco partidos desde la llegada de Ramírez.

Si Mattingly juega finalmente la mayor parte del tiempo con Hairston, de acuerdo al CMR +, los Dodgers podrían jugar con bateadores de promedio en todas las posiciones, aparte de en primera base y el campocorto. Esto los acercaría incluso a los Arizona Diamondbacks, quienes pueden sacar a relucir bateadores de promedio o mejores en siete de ocho puestos. El único de bajo rendimiento es el campocorto, algo que podría cambiar si Stephen Drew regresa de nuevo a su forma.

También pondría igualar a Los Angeles con los San Francisco Giants, quienes cada noche contarán con sólo cinco bateadores por encima del promedio (en el mejor de los casos), mientras Pablo Sandoval esté en la lista de lesionados. Si Mattingly decide darle a Gwynn, Abreu y Rivera más aperturas que las ocasionales, los Dodgers podrán acumular líneas como las alcanzadas en los últimos 30 días de .243/.298/.366.

Pero el bateo no es el único aspecto donde los Dodgers han fracasado. El pitcheo del equipo no ha funcionado tan bien últimamente. Desde que junio comenzó, Los Angeles han permitido 3.9 carreras por juego en comparación con 3,55 en los primeros dos meses de la temporada. Una gran parte del problema ha sido la actuación del equipo contra los bateadores zurdos, sobre todo del bullpen. Los Dodgers tienen una efectividad de 3,06 y 3,36 de FIP contra bateadores derechos en la temporada, ambos ocupan el lugar número 1 en las Grandes Ligas. Sin embargo, contra los zurdos, esos números saltan a 3,65 (octavo lugar) y a 3,92 (lugar 17). Tanto Arizona como San Francisco tienen un mejor FIP contra los bateadores zurdos.

El LOOGY recién adquirido, Randy Choate -- como parte del intercambio por Ramírez -- debería ayudar en este sentido, aunque su adición es amortiguado por el hecho de que reemplaza a otro LOOGY del equipo, Scott Elbert, quien pasó la lista de lesionados. También hay otras señales de alarma. Después de registrar 8,2 por ciento, 9,6 por ciento y 9.4 por ciento de porcentajes de Jonrones y Elevados (HR/FB) en los primeros tres meses de la temporada, respectivamente, Los Angeles registran un insostenible 5,9 por ciento de HR/FB en julio. Esa cifra seguramente aumentará de aquí en adelante. A los problemas potenciales se suma la llegada de Stephen Fife, un novato de 25 años de edad que, al menos por ahora, ha tomado el lugar de Nate Eovaldi en la rotación, después de Eovaldi fuera enviado a Miami como parte del canje por Ramírez.

Fife ha permitido sólo dos carreras en sus primeras dos aperturas de Grandes Ligas, pero ha caminado seis bateadores en 12 entradas. Esta es la continuación de una tendencia negativa de Fife, que ha sido incapaz de mantener su promedio de bases por bolas cada nueve entradas por debajo de 3,00 desde que se graduó de la Doble A en el 2010. Las cosas podrían irle hacia el sur a toda prisa. Los Dodgers parecen estar conscientes, ya que se rumora la compra de un lanzador abridor, pero si vienen con las manos vacías es posible que necesiten a Fife para vivir hasta que Ted Lilly está listo para regresar al equipo.

El núcleo de los Dodgers es fuerte, y la adición de Ramírez lo fortaleció más aun. Ramírez debe empujar a Los Angeles ofensivamente más cerca de los D-backs y los Gigantes. Pero él sólo no va a empujar a los Dodgers hacia la cumbre. Los Dodgers necesitan empezar a lanzar como lo hicieron en los primeros dos meses de la temporada, y Mattingly tiene que identificar quiénes son sus mejores jugadores y ponerlos en el terreno de forma consistente.

La búsqueda de mejores soluciones en la primera base y la parte trasera de la rotación también ayudaría inmensamente. Ramírez debe ser una gran adición para Los Angeles, pero a menos que hagan futuras actualizaciones, los Dodgers aún pueden no tener lo suficiente para ganar la División Oeste de la Liga Nacional.