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Cuatro copas y tres camisetas

publicado: viernes, 6 de noviembre de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Vito De Palma

Cuando me preguntan quien es, en mi opinión, el mejor jugador del mundo, yo no tengo dudas y largo el nombre de Clarence Seedorf, el holandés de AC Milan. La mayoría de mis interlocutores, entonces, me mira como si estuviese loco, pero cuando acabo con mis argumentos, si bien seguramente no logré convencerlos a pleno, por lo menos me queda claro que logré sembrar el germen de la duda en sus cabezas.

Comenzamos con decir que Seedorf, aún a los 33 años, es el jugador al mundo que mejor une calidad (enorme, por cierto) con cantidad. Esa fue siempre su característica más importante, desde los tiempos de su primer Champions League, ganada a los 19 años recién cumplidos con la camiseta de Ajax, en la final de Viena que el equipo holandés le ganó por 1 a 0 a Milan.

La Orejuda no es el único recuerdo lindo que le queda a Clarence de esa época inicial, en la que se desenvolvía como volante por izquierda en el esquema de Louis Van Gaal: en efecto, aún hoy sigue siendo el jugador más joven que vistió la camiseta de Ajax en la historia de ese glorioso club, puesto que debutó el 29 de noviembre de 1992, con 16 años y 242 días, para ser muy exactos.

Clarence Seedorf ganó cuatro Champions League con tres
diferentes equipos, un récord casi imposible de quebrar (AP)

También ganó la Champions, y relativa Intercontinental en Tokyo, vistiendo la camiseta de Real Madrid en 1998, en final ante Juventus (otra vez 1-0): una verdadera hazaña, si consideramos que el equipo merengue venía de una racha de 32 años, nada menos, sin levantar el máximo trofeo continental. En ese caso, también era volante por izquierda del 4-3-3 del entrenador alemán Jupp Heynckes.

Luego de tres años de desencuentros en Inter (el equipo nerazzurro, por cierto, pasaba por su peor momento), donde hasta llegaron a acusarle por la ida de Ronaldo, fue cambiado (a la par) por Francesco Coco y llegó a Milan. Nunca se supo exactamente quien fue el responsable en casa nerazzurra de esa "brillante" operación de mercado, pero estoy absolutamente seguro de que debe haberse arrepentido una y mil veces de haber aceptado semejante disparate.

Con la rossonera, Clarence ganó dos veces más la Champions, la primera en la misma función de volante por izquierda, en la recordada final ganada por penales a Juventus en Manchester en 2003, y luego en Atenas ante Liverpool, vencido por 2 a 0 con doblete de Inzaghi. En ese último caso, Seedorf ya se desempeñaba como enganche, en el caso específico como doble enganche, junto a Kaká detrás de un único delantero. En esa temporada, UEFA lo eligió como mejor volante de la competición.

Aclarado que ganar cuatro Orejudas con tres equipos diferentes es un récord absoluto que, en mi opinión, será prácticamente imposible quebrar, yo sigo sosteniendo que nadie, en este momento, se merecería el Balón de Oro a la "carrera" más que el holandés. Lamentablemente, el trofeo es anual y, puesto que no se lo dieron cuando se lo tenían que dar, Clarence deberá resignarse a terminar su carrera sin tenerlo jamás, pero se trata de una de las mayores injusticias de la historia del fútbol, por lo menos en mi opinión.

¿Cuáles son las características de Seedorf? En primer lugar, se trata de un hombre extremadamente inteligente: para más datos, habla corrientemente cinco idiomas y puede pasarse del italiano al español al alemán en la misma conversación y sin ningún tipo de problema. Como jugador, demuestra la misma inteligencia y versatilidad: dotado de una técnica exquisita, sabe hacer el trabajo sucio de contención porque parece entender antes donde se desarrollará la jugada y que porción de la cancha es preciso cubrir.

También el Milan actual, el que está levantando cabeza cuando todos lo daban por muerto, le debe casi todo a él, quien aceptó volver a retrasarse en la cancha y logra cumplir al mismo tiempo la función de enganche y la de volante de recuperación en un increíble 4-2-3-1, como si los 33 años no le pesaran en absoluto. Fijense, y es muy simple hacerlo, que Milan juega bien cuando él lo hace y pésimo si Clarence no aparece.

En suma, Clarence Seedorf es mi volante de cabecera y lo pondría en cualquier once ideal, actual y hasta "de todos los tiempos". No tuvo el reconocimiento que se mereció, pero guarda tantos trofeos en su repisa que no necesita nada más que eso. Cuando se vaya, no tengan dudas: será un enorme entrenador.

El superhéroe improbable

publicado: miércoles, 16 de septiembre de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Vito De Palma

BUENOS AIRES -- No tiene buena derecha, es cierto, pero si es por eso tampoco su zurdazo es potente o preciso. Hizo montones de goles de cabeza, verdad, pero no tiene el cabezazo imperioso de un Oliver Bierhoff o la precisión en el "segundo piso de la cancha" que sabe exhibir un Amaurí, por ejemplo. Podría decirse que es rápido y ágil, pero hay muchísimos delanteros más veloces que él, así como seguramente la potencia no es una característica que pueda distunguirlo del resto.

No tiene zurda, no tiene derecha... pero es especial (Getty Images)

En suma, no tiene nada de especial, pero logra ser especial: estamos hablando de Filippo Inzaghi, para los amigos Pippo y para los hinchas Superpippo, un goleador de aquellos, una verdadera ave de rapiña de las áreas.

Quizás su mayor calidad sea la buena suerte: como suele decir, con su típica ironía, Carlo Ancelotti, "no es que Pippo Inzaghi esté enamorado del gol, es el gol que está enamorado de él". Y la pelota, de rebote o simplemente con un roce fugaz, como fue en ocasión del primer gol en la final de Champions de 2007 en Atenas, ante Liverpool, quiere tocarlo aún que sea un poquito, antes de meterse al fondo de la red.

Pero la suerte, en muchos casos, también puede llamarse destino. Inzaghi descubrió cuál iba a ser el suyo bastante pronto: anotó el primer gol de su carrera oficial a los 19 años, jugando con la camiseta del Leffe en Serie C1. Tres años después llegó, vistiendo los colores de Parma, su primer gol en la máxima categoría y, luego de dos temporadas más, llegó la gran satisfacción de ser el máximo anotador del torneo de Serie A, 24 tantos al centro de la delantera de Atalanta.

Así se ganó el acceso al fútbol más importante: antes Juventus, con un Scudetto, una final de Champions perdida ante Real Madrid y también un segundo puesto en la Eurocopa 2000 con la Selección Azzurra. Luego llegó Milan, con el que Pippo se sacó los gustos que le faltaban: dos Champions League, dos Supercopas europeas, un título de campéon del Mundo por club y otro con la Azzura, en Alemania 2006.

Para cerrar este rápido panorama, un poco de números: con los dos goles anotados en el primer partido de Champions de la temporada, en Marsella, Inzaghi suma 68 tantos en competiciones europeas, a una sóla unidad del récord de otro inolvidable, el alemán Gerdi Müller.

En la Champions, en la pelea por el título de máximo anotador está detrás de otros tres que siguen en actividad, es decir Raúl, Shevchenko y Van Nistelrooy, pero nadie entre ellos puede exhibir la marca increíble de Superpippo, quien anotó en todas las competiciones internacionales por clubes y por selección y, además, anotó goles en las finales ganadas de Champions League, Supercopa Europea e Intercontinental, a nivel de clubes, y en las fases finales de Mundial (campeón) y Eurocopa (subcampeón) con la selección, único al mundo en hacerlo.

Pocos saben como nace eso del apodo Superpippo. Bueno, hay un personaje de Walt Disney, Gufy, el perro amigo de Mickey, que en castellano es llamado Tribilín y en italiano es Pippo: en alguna historietas, cuando este curioso personaje se come un maní especial que esconde en el sombrerito, se transforma en un superhéroe llamado Superpippo.

Un superhéroe improbable, claro, torpe y sin las calidades de los demás "colegas": por eso el sobrenombre de Inzaghi, que las hinchadas le endosaron justamente en honor de ese personaje tan querido de su infancia, me parece particularmente logrado y, más allá de cualquier otro tipo de consideración, perfecto para un personaje que, sin poseer ninguna de las calidades de un gran delantero, pero teniendo una enorme voluntad de sobresalir y una simpatía que lo vuelve agradable hasta a los apasionados de equipos rivales, se volvió el icono del goleador moderno.

Los hinchas rossoneri lo aman, claro: ¿cómo no quererlo? ¿Milan viene en crisis, cacheteado por Inter y hasta en problemas en casa de Livorno? Bueno, él aparece en Marsella, anota el primer gol de la nueva edición de la Champions y, puesto que eso no alcanza para garantizar el triunfo de su equipo, se manda un doblete que prenota la clasificación a octavos de finales para el club rossonero y, a no dudarlo, también tendrá un valor enorme desde el costado anímico del equipo.

Un rápido cálculo nos recuerda, puesto que nació el 9 de agosto de 1973, que hace poco cumplió los 36 años. ¿Hásta cuando seguirá luciendo esta increíble gana de jugar y asombrar? Superpippo responde con una sonrisa: "Hasta que siga divirtiéndome". Es decir, hasta que pueda seguir coqueteando con su enamorada, el gol. Preparense: me parece que tenemos Inzaghi para rato.



Cuestión de piel

publicado: viernes, 4 de septiembre de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Vito De Palma

¡Qué rara sensación estuve viviendo anoche! Estaba con Mario Kempes, Jorge Barril, Andrés Marocco y Tito Puccetti, comartiendo la mesa del programa "Hablamos de fútbol internacional" y la discusión giraba alrededor de los dos partidos de eliminatoria sudamericana más importantes de la fecha, el clásico entre Argentina y Brasil y Colombia, que se juega las últimas chances de llegar a Sudáfrica recibiendo a Ecuador.

Confieso que envidiaba su pasión y su ardor. Por el contrario, en un momento ellos me preguntaron por Italia y no me animé a confesarles que, en este momento, en la prensa de la península se habla de todo menos que de la Azzurra. En efecto, me costó horrores encontrar, en los medios on line y hasta en las páginas de ese par de diarios italianos que se consiguen en Argentina, alguna referencia del partido que Italia jugará en Georgia el sábado.

Cassano es el hombre del momento en el Calcio, pero... (AP)

Bueno, en realidad alguna referencia había, pero tan sólo respecto a la no convocatoria de Antonio Cassano: las encuestas de opinión realizadas "on line" por los medios italianos mostraban porcentajes tremendos, hasta más que el 90%, de desconformidad con la decisión del entrenador. Para ponerle más nafta al fuego, hoy jueves Cassano, en un partido amistoso de entrenamiento de su Sampdoria, se mandó un golazo desde la mitad de la cancha y los medios en la web no hablaban de otra cosa.

Bueno, mis amigos lectores saben muy bien lo que yo pienso al respecto, y sino vayan a buscarse en el archivo ese viejo blog titulado "Mett'a Cassanu", del 2 de febrero de 2008, para tener bien clara mi opinión, que obviamente no ha variado en estos meses transcurridos desde entonces: muy por el contrario, se ha reforzado ulteriormente y para mí, hoy por hoy, Antonio es le mejor jugador italiano en actividad, por lejos.

Pero el punto es otro: ¿por qué en Italia hay tan poco interés para la selección? Al fin y al cabo somos los campeones del mundo y la clasificación, es decir el derecho de defender ese título, no se ha logrado todavía. Quizás algunos piensen que eso será casi automático, que una visita en Georgia y recibir a Bulgaria no puede implicar peligros de ningún tipo para la Azzurra, pero la experiencia me enseñó que es justamente en este tipo de ocasión cuando Italia logra complicarse la vida.

Yo creo que, más allá de la sensación de que no haya peligros a la vista, el público haya quedado bastante desamorado con la selección. Desde el Mundial, el equipo no ha jugado bien y, si bien superó brillantemente un difícil grupo de clasificación para la Eurocopa, luego en la fase final no dejó una buena impresión, más allá de haber obtenido el "mejor de los peores resultados", es decir eliminado por penales sin caer derrotado en la cancha por parte de quien luego se coronó campeón.

Lippi no tiene feeling con el público italiano (AP)

Luego, la vuelta de Marcello Lippi, que sigue siendo un hecho muy conflictivo. Como la gran mayoría de ustedes sabe muy bien, a Lippi se le echó, a pesar de haber ganado el título mundial, porque sospechado de convocar a la selección a los jugadores representados por su hijo y por los socios de él. De hecho, el hijo fue condenado por eso y recibió una dura sanción, pero Lippi volvió igualmente al frente del equipo nacional y ahora otra vez aparece la sospecha.

En efecto, no puede dejar de verse que en la última convocatoria hay ocho jugadores de Juventus, otros dos que siguen siendo propiedad de la Vieja Señora a pesar de jugar en otro lado y por lo menos otros dos que por Juventus pasaron y que están representados siempre por la misma gente.

En suma, el mismo técnico que no se hace dramas dejarlo afuera al mejor jugador italiano del momento, vuelve como si nada a actitudes que, por más limpias que puedan ser en la realidad, no dejan de llamar a la memoría una época triste y corrupta que todos en Italia quieren olvidar.

Por encima, todo se puede perdonar si las cosas marchan bien, pero luego del estruendodo papelón sufrido en Sudáfrica en junio, con los cachetazos recibidos en el marco de la Confederations Cup, es mucho más difícil fingir de no ver y de no saber nada. Por eso, honestamente no me extraña advertir que hay desamor de la gente hacia la selección, algo que como quedó dicho queda reflejado muy claramente en los medios de comunicación, que no le dejan espacio a algo supuestamente tan importante.

No me extraña porque el italiano puede soportar cualquier cosa, muchas veces ha sido víctima de corrupción y engaños, pero si hay algo que no tolera es que lo tomen por tonto y le vuelvan a vender la misma porquería como si nada hubiera pasado, como si su memoria fuese tan corta de no llegar ni siquiera al día anterior.

Por eso, en la piel me quedó una sensación muy rara, con Kempes y Barril preocupados por su Argentina así como Marocco y Puccetti sufrían con Colombia, mientras que por mi parte no podía sino reflejar una casi absoluta falta de interés del público italiano hacia la selección campeona del mundo. Raro, pero verdadero: porque con la lógica se puede razonar, pero si el problema es de "piel", entonces no hay arreglo posible. Y me parece que la gente, con esta segunda etapa de Marcello Lippi, no tiene para nada piel.



Un cambio de rol

publicado: sábado, 29 de agosto de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Vito De Palma

En los últimos días, los más fieles entre mis lectores deben haberse sentido un poco abandonados, puesto que en el mes de agosto el ritmo de aparición de este blog se frenó sensiblemente. Deben haber pensado: bueno, en este verano, sin Mundiales ni Eurocopa, aprovechó para tomarse unas largas vacaciones.

No, no fueron vacaciones de agosto: simplemente, aproveché de este mes casi sin fútbol para mudarme, puesto que decidí volver a América del Sur, a Buenos Aires para ser exactos. Luego de casi nueve años trabajando en Italia, decidí que había llegado la hora de volver al que considero mi verdadero hogar.

Eso, naturalmente, también va a implicar un cambio de rol en mi trabajo en ESPN: por lo pronto, mi tarea para este website, si bien tendrá continuidad, sufrirá un cambio de impostación importante. Ya Vito De Palma no será más el corresponsal desde Italia: ese puesto será cubierto, a partir del primero de setiembre, por otra persona. Su humilde servidor trabajará un poco más en la televisión, participando en un programa temático de fútbol internacional y en los noticieros.

Entonces, este blog seguirá publicándose, pero ya las experiencias que podré contarles a ustedes no tendrán que ver exclusivamente con mi querida Italia, sino tendrán horizontes un poco más amplios; lo mismo podría decirse con respecto a la chat semanal, aún cuando en este caso, por lo menos, se mantendrán día y horario sin cambios.

Espero que ustedes, mis queridos amigos, entiendan que se trata, desde el punto de vista profesional, de un avance importante: todos, en la vida, queremos seguir creciendo y mejorarnos constantemente, y cuando tenemos ocasión de hacerlo, la cosa nos llena de satisfacción y orgullo.

Estoy muy feliz, entonces, claro, pero al mismo tiempo confieso de sentir un poco de melancolía: estos años, escribiendo para todos ustedes desde la península, pero también interactuando con mis lectores vía foros, comentarios y chat misma, me han regalado mucha emoción y también me han enseñado muchísimo. Podría parece una frase retórica, pero yo lo siento realmente así: probablemente sin ustedes, o por lo menos algunos entre ustedes, este cambio de rol, este progreso profesional no hubiera sido posible.

Me gustaría nombrar los nicknames de algunos de ustedes, pero sería injusto, porque en primer lugar seguramente me olvidaría de algunos, pero aún más porque, de todas maneras, cada uno a su modo ha sido un interlocutor digno, apasionado e importante para mí.

Bueno, volviendo al tema principal, está claro que mi trabajo seguirá girando esencialmente al rededor del Calcio, obvio, aún cuando realmente no se si será simple tratar de transmitir, desde una pantalla televisiva, los mismos conceptos que busqué comunicar desde este website.

Por ejemplo, tengo enorme curiosidad respecto a la posibilidad de incluir en las transmisiones un poco más de táctica, mostrando imágenes y esquemas y contando con la invalorable presencia de compañeros con enorme experiencia y profesionalidad.

En fin, será un trabajo nuevo pero con el mismo Vito De Palma de siempre. Espero que no se sientan traicionados por este cambio y que me sigan con la misma fidelidad (a veces un poco severa, pero siempre muy cariñosa y simpática) en esta nueva etapa de mi carrera.

Al final, creo que algo siempre nos mantendrá unidos: nuestro amor común para el Calcio, con todas sus calidades pero también sus defectos. Desde detrás de un teclado o en una pantalla de televisión, se los prometo formalmente: eso jamás cambiará.



Vuelve la fantasía

publicado: miércoles, 5 de agosto de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Vito De Palma

En tiempos de vacas magras, hay que usar el ingenio para encontrar esas soluciones tácticas que puedan permitir seguir compitiendo con los más poderosos. En este sentido, los clubes italianos tienen una gran tradición y de hecho, luego de la revolución propuesta por los holandeses del Ajax a comienzo de la década de los Setenta, casi todas las innovaciones salieron de la gran caldera que es el campeonato italiano, el "torneo más difícil del mundo".

Sin lugar a dudas, este es un momento de gran dificultad desde el punto de vista económico, puesto que hasta Moratti, hasta ahora el presidente más gastador y generoso, tuvo que resignarse a perderlo a Ibrahimovic; Silvio Berlusconi, por su parte, a pesar de ser el hombre más rico de Italia, por razones de "decencia política", hizo lo mismo y lo dejó ir a Kaká.

Sin embargo, la necesidad amplifica el ingenio, como reza un antiguo dicho italiano, y de hecho lo que estoy notando es una búsqueda, bastante generalizada por parte de la gran mayoría de los entrenadores del Calcio, de mayor calidad y fantasía en el armado del juego.

Eso se materializa en el resurgir de una figura que parecía definitivamente muerta y sepultada, el enganche (que en Italia suele ser llamado fantasista o "trescuartista", para indicar que se mueve en las "tres cuartos" de cancha, es decir entre las líneas rivales mediana y defensiva). Claro que eso me pone muy feliz, porque como mis más fieles lectores saben muy bien, yo soy decididamente un gran estimador de esa función, al punto de estar convencido de que no pueda haber realmente un buen equipo sin un "diez" de categoría.

Juventus, por ejemplo, venía de una campaña bastante buena pero en la que, en repetidas oportunidades, había denunciado su falta de variantes y de creación. Lo mejor, en ese sentido, lo habían ofrecido Camoranesi y Nedved, las pocas veces que Ranieri decidió moverlos detrás de los delanteros y con libertad para moverse.

Ferrara lo quiere a Diego
como su enganche (AP)

Sin embargo, ellos no son ni serán nunca enganches y, entonces, ahora llegó el brasileño Diego, que también puede ser considerado una segunda punta, es cierto, y que sin embargo Ciro Ferrara decidió emplear de manera inequivocable en posición de "diez" clásico. Como será que, aún cuando el brasileño no estuvo disponible, el joven entrenador mantuvo el esquema básico, con el ingreso de Giovinco en esa misma posición.

¿Qué decir de Inter, entonces? Cambió totalmente la delantera, sumó experiencia valiosa atrás y en el medio (Lucio y Motta), pero José Mourinho acaba de declarar que el equipo estará completo sólo cuando llegue un enganche, con dos candidatos en primera línea de sus preferencias, es decir Sneijder y Deco. El portugués afirmó que, en la temporada anterior, Inter nunca tuvo reales posibilidades de luchar por la Champions, mientras que, con la llegada de ese jugador, estaría en condiciones de competirles de igual a igual a todos los demás candidatos.

El discurso de Mourinho es muy claro: antes estaba Ibrahimovic, quien se encargaba de rellenar el vacío de creatividad de los volantes nerazzurri. Puesto que el sueco desaparecía en los compromisos decisivos, de ahí que Inter no tuviese chances reales en Europa, mientras que en Italia le alcanzó para dominar de punta a punta el torneo.

Ahora, con una pareja de delanteros como no la hay al mundo, Milito y Eto'o, y con una solidez defensiva aún incrementada, lo único que falta es quien sepa atar las diferentes fases del juego y abastecer con una buena cantidad de balones jugables a los delanteros.

Leonardo quiere que Dinho dirija la orquestra (Getty Images)

El mismo Milan de Leonardo, que tuvo que desprenderse del mejor enganche disponible, Kaká, abandonó muy pronto la idea de un tridente similar al de Barcelona, para ubicarlo a Ronaldinho como "fantasista" detrás de dos delanteros, y eso explica el apuro de conseguirlo a otro delantero de área y como el club haya virado abruptamente de Luís Fabiano hacia Huntelaar, quien garantiza más peso en el área rival.

Pero esta vez el discurso no vale sólo para los grandes, porque hasta la Fiorentina de Prandelli, con la llegada de Marchionni, jugará un 4-2-3-1 en el que Mutu, ubicado centralmente detrás de Gilardino, será más bien un enganche que un segundo delantero, sin olvidar que los violetas tienen a uno de los mejores jóvenes para ese puesto, Jovetic.

También estoy muy curioso de ver que pasará con el Nápoli de Roberto Donadoni: la gran ventaja de la defensa a tres es justamente la de poder tener a un hombre más en ataque. En mi opinión, Hamsik jugará con libertad de moverse entre líneas, lo que hará de él un "aprendiz" de enganche, pero como local inclusive Lavezzi podría cumplir esa función, ubicándose detrás de dos delanteros.

Pero hay mucho más, porque un poco todos están en esa misma "onda": Genoa, por ejemplo, que siempre jugó con tridente, lo trajo a Kharjá que cumplió de mil maravillas la función en Siena y fue una de las revelaciones del torneo anterior; Siena, a su vez, para remplazarlo está buscando arrebatarle el hondureño León a Parma o, en alternativa, piensa en Brienza; Chievo luchó fuertemente y al final logró retenerlo a Pinzi, quien cubre el puesto de manera realmente diferente a todos los demás.

Además, Atalanta y Sampdoria comparten el esquema 4-4-1-1, con Doni y Cassano respectivamente jugando detrás del único delantero; Catania lo tiene a Mascara, que evolucionó de segunda punta a enganche bajo las ordenes de Walter Zenga que ahora, al frente de Palermo, parece decidido a entregarle el "bastón de mando" del equipo al joven argentino Pastore, y eso que lo tiene a Simplicio; Livorno lo baja a Diamanti para moverse detrás de Tavano y Lucarelli, mientras que Allegri asombró a todo el mundo, al timón de Cagliari, justamente por la explosión de Cossu como enganche (pero también Lazzari, cuando le tocó, lo hizo muy bien).

En suma, queridos amigos, parece que todo el mundo en Italia está entendiendo de que la solución se encuentra en la búsqueda de mayor calidad. Luego, el esquema de cada equipo funcionará o no, los hombres elegidos para el puesto pueden triunfar o fracasar, claro, pero la tendencia es evidente y me llena de alegría, porque el fútbol más lindo siempre surge de los pies de un gran "diez".

Un verano triste

publicado: jueves, 30 de julio de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Vito De Palma

Como todos los veranos, acá estoy para hablarles de la crisis de abstinencia que golpea fuerte a los aficionados de fútbol en épocas veraniegas: sin embargo, en este verano se aprecia un clima algo diferente de lo acostumbrado.

En realidad, se habla mucho menos de fútbol que en otras ocasiones. Yo estoy en Italia desde finales del 2000, es decir que este es mi noveno verano aquí y nunca había tenido tanta paz y tranquilidad. En efecto, para uno que hace el periodista deportivo, es muy raro poder estar sin que nadie venga a requerir de sus "servicios", como le pasa también a cualquier médico o abogado en las playas, no poder tomar un poquito de sol sin que alguien le pida algun consejo profesional.

¿Qué está pasando? Yo creo que las ventas de Ibra y Kaká golpearon muy fuerte. Todos se sienten afectados, aún auqellos que, como juventinos o romanistas, que abundan en las playas de Anzio donde descanso yo, deberían gozar con la desgracia ajena y sentir como sus chances de ganar hayan aumentado.

Sin embargo, todos entienden, o mejor dicho sienten, advierten en su propia piel, que esas ventas han golpeado a todo el movimiento futbolero italiano y que son una señal pésima respecto a la salud del Calcio.

Arrigo Sacchi fue un
innovador (Empics)

Yo, que me crié en la Argentina, máxime desde el punto de vista profesional, me pregunto que debería pensar entonces un hincha sudamericano, de aquellos que ven todos los años, o para peor cada seis meses, como sus equipos son saqueados y despedazados por el embiste de los clubes europeos, que buscan en la otra orilla del océano ese talento que, evidentemente, no logran producir en medida suficiente en su casa.

Por otra parte, me cuesta un poco ser tan pesimista, porque el momento que está viviendo el fútbol moderno, con esa importancia excesiva que se le da a las estrellas, responde más a criterios promocionales y de imagen que a realidades técnicas y deportivas. El fútbol, queridos amigos, es y seguirá siendo un juego de equipo y, en la historia, la acumulación de estrellas sólo creó problemas y confusión.

Lo que realmente necesita Italia en este momento es una renovación táctica: la época de oro para el Calcio a nivel internacional comenzó con Arrigo Sacchi y siguió con Fabio Capello, Marcello Lippi y Carlo Ancelotti, todos ellos varias veces ganadores y finalistas de Champions League, pero siempre con las armas de la novedad y de la sorpresa táctica.

Sacchi cambió realmente el fútbol moderno, Capello perfeccionó esa escuela agregándole mayor rigidez defensiva, Lippi hizo incapié en la dinámica, Ancelotti en la técnica y en la asociación de talentos, pero todos le aportaron algo original y novedoso al juego.

Ciro Ferrara pertenece a la nueva generacion y
busca emular a su maestro Lippi (Getty Images)

En este sentido, la aparición de jóvenes entrenadores como Ferrara y Leonardo, que se suman a los varios Donadoni, Gasperini, Allegri, Ballardini, Marino, Zenga y hasta Delio Rossi, es la mejor garantía que tiene el Calcio de poder volver a la gloria y a los éxitos que supo tener no hace mucho tiempo atrás.

El juego italiano, en estos últimos años, perdió algo de velocidad pero, aún más, de capacidad defensiva, que siempre había sido su característica distintiva. Estos jóvenes técnicos parecen tener la capacidad para recuperar ciertas facetas tácticas, sin desandar el camino recorrido mientras tanto: especialmente Gasperini y Allegri, en este sentido, representan la frontera y, sinceramente, nos habría gustado realmente mucho si Allegri hubiese tenido una chance en un equipo importante como Milan, por ejemplo.

De cualquier manera, lo que está pasando es parte de los normales ciclos históricos: España desde 1960 hasta 1992 no pudo ganar la máxima competición continental, Inglaterrra estuvo en ayunas desde 1984 hasta 1999 y a Italia le pasó lo mismo entre 1969 y 1985. También Alemania tuvo su época negra, de 1983 a 1997, mientras que a Holanda le tocó esperar de 1973 a 1988.

En suma, el fútbol evoluciona constantemente, pero su espíritu más profundo sigue sin cambios y es justamente por eso que este deporte es tan atractivo y tan apasionante. Lo más importante, volviendo a este (supuesto) mal momento italiano, es tener las ideas claras y saber en que dirección moverse.

Juventus, por ejemplo, con su excelente política de divisiones inferiores (hay una cantidad enorme de pibes formados en el semillero bianconero que dan vuelta por la Serie A) y su proyecto ya en fase ejecutiva de un estadio de propiedad, está marcando el camino y yo no tengo dudas de que, muy pronto, también los demás comenzarán a recorrerlo.

Mientras, el fútbol sigue siendo un juego de conjunto y nadie puede negarles la posibilidad a Ferrara, Mourinho y hasta Leonardo de dar el batacazo y levantar la Copa en la cara de los propios madrileños, el 22 de mayo. ¿O acaso nadie de ustedes escuchó alguna vez hablar del Maracanazo? Nada es imposible en fútbol, absolutamente nada: lo pude comprobar personalmente en el Mundial de Alemania.

Calcio pobre pero campeón

publicado: lunes, 20 de julio de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Vito De Palma

En la primera plana de la Gazzetta dello Sport, el diario deportivo más importante de Italia, en la mañana de ayer (lunes) hasta había quien tenía ganas de bromear. En efecto, en un pequeño recuadro, estaba esta frase: "Hay una traba en el trueque entre Ibrahimovic y Eto'o: el camerunés quiere ganar diez millones, Moratti quiere pagarle catorce".

El chiste sería gracioso, claro, si no se estuviese hablando de otro terrible cachetazo, de otro golpe mortal recibido por el Calcio, en el marco del mercado de pases que seguramente será recordado como el más triste y desastroso de los últimos cincuenta años.

En efecto, si bien envuelto en en una evidente crisis económica y organizativa, hasta la temporada que finalizó en junio, el fútbol italiano mantenía entre sus alfiles a dos de los cinco mejores jugadores del mundo y por lo menos a cuatro titulares de un supuesto "once" ideal.

Ibra cerró su paréntesis italiano (Getty Images)

Bueno, todavía no se acaba julio y los dos mejores, Kaká e Ibra, ya se han ido, mientras que de los otros dos sólo Buffón se quedará seguramente, puesto que es muy probable que Andrea Pirlo se marche también, para seguirlo a su mentor Carlo Ancelotti al Chlesea. En suma, en lugar de reaccionar, el fútbol italiano se enrosca en torno a sus propios límites y problemas, en un camino descendiente que parece llevar hacia el abismo de la intrascendencia internacional. Por ahí el torneo italiano puede seguir siendo el "más difícil del mundo", inclusive porque todo deja pensar que en el futuro la paridad y el equilibrio aumentarán, pero de eso a ser el más atractivo y espectacular hay cada vez más distancia.

Ojo, no quiero parecerles demasiado pesimista, pero estoy sinceramente preocupado, porque a frente de esta crisis económica no se aprecian intenciones serias de trabajar para resolver los que son los verdaderos problemas que llevaron hasta este punto, es decir la violencia en las canchas, los estadios antiguos y obsoletos y el olvido de las divisiones inferiores por parte de los grandes clubes.

Bueno, en realidad este último punto es el que de alguna manera parece estar encontrando una solución: Inter, por ejemplo acaba de sacar a dos jóvenes muy interesantes a primera, Santón y Balotelli y además, como vimos en entregas anteriores, están surgiendo valores interesantes, especialmente desde esos clubes (Atalanta, Udinese, Lecce, Roma) que nunca dejaron de ponerle atención a ese sector vital.

Pero por el resto estamos aún muy lejos. Por ejemplo, hace unos días salió la sentencia para el policia que, hace unos meses atrás, asesinó a un hincha disparándole de un lado a otro de una autopista, por encima con el riesgo enorme de provocar un estrago: bueno, le dieron seis años, lo cual implica que por ahora ni siquiera está preso y, aún cuando la sentencia fuese ratrificada en las instancias de apelación (donde normalmente baja, por cierto), no estaría más de un par de años en la cárcel, realmente muy poco en comparación de la vida humana que quitó.

Resultado, en la noche hubo incidentes en Roma (el hincha asesinado era de Lazio), con muchos daños y varios detenidos. En suma, en lugar de pacificar y prevenir, aplicando la ley con severidad y rigor, acá se sigue jugueteando con el fuego y alejando cada vez más a las personas civiles de las canchas.

Volviendo al argumento inicial, el caso de Ibra es aún más grave del de Kaká, por una simple razón: mientras que el brasileño se fue simplemente por plata y porque Milan no quiso (o pudo) retenerlo, en este caso el sueco se va porque en Italia se aburre y hasta estaría dispuesto a ganar menos dinero para vestir la camiseta del Barça.

Ojo, tampoco Moratti puede rechazar semejante ofrecimiento (Eto'o más 40 millones y el préstamo de Hleb), máxime considerando que su empresa petrolera está dispidiendo gente todos los días, pero acá la verdad es que Ibra se quiere ir porque en Italia no se divierte y no cree poder ganar lo que más desea, la Champions League.

Desde que llegó en Italia, el sueco ganó siempre, pero fijense que los dos títulos con Juventus le fueron quitados y los dos primeros con Inter estuvieron viciados por varias circunstancias (la ausencia de rivales, los regalos arbitrales). Ahora que ganó uno realmente valioso e inobjetable, listo el pollo, el delantero considera cerrada su experiencia italiana y se quiere ir: si esto a ustedes no les parece una razón suficiente para preocuparse, bueno, entonces evidentemente el Calcio no les importa tanto como me importa a mí.

Eto'o abrió el marcador en la final de Roma (AP)

Algunos dicen que Eto'o es también un gran jugador, y yo no tengo inconvenientes en clasificarlo como uno de los mejores delanteros del mundo, que acaba de ganar la Champions destrabando el marcador con un gol que fue, de hecho, una extraordinaria genialidad individual. Pero no puedo dejar de ver que llega porque el Barça, y su entrenador Guardiola, no lo quieren más y que los azulgranas pagan una diferencia enorme para quedarse con Ibra, lo cual implica sin posibilidad de dudas que ellos consideran al sueco mucho más fuerte que el camerunés.

Que, por encima, quiere ganar más de lo que ganaba su antecesor, sin fijarse en que su valor de mercado es más o menos la mitad. Eso, me parece a mí, es otro efecto de la locura desencadenada por Real Madrid a comienzos del verano, pero ya no quiero aburrirlos con eso. Sí les puedo asegurar algo: la fiesta está a punto de acabarse, tengo información muy contundente al respecto. Es muy posible, hasta diría que es sumamente probable, que el festín de hoy les cueste a algunos un reverendo dolor de cabeza, a muy corto plazo.

Mientras tanto, a lamerse las heridas y a desempolvar la vieja y querida garra italiana: al final, si siempre ganaran los mejores, el fútbol no sería tan divertido, ¿no es cierto? En lo personal, ganar "de pobre", con más voluntad, ingenio y astucia que recursos, me parece no sólo mucho más valioso, sino también absolutamente más placentero. No hace mucho que ganamos un Mundial así, ¿se acuerdan?, y yo todavía disfruto de ese incomparable sabor.

Contracorriente

publicado: jueves, 9 de julio de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Vito De Palma

Si hay algo que realmente no soporto, eso son las personas que nunca están conformes con nada, siempre tienen algo de que quejarse y, como consecuencia directa de su enfermedad, nunca disfrutan realmente con las cosas buenas que la vida les regala.

Por eso, por estos días estoy realmente muy molesto con los "tifosi" de Milan: por lo menos en su enorme mayoría, se pasan el día quejándose por el mercado de pases de su equipo y hasta llegan a pedir que Silvio Berlusconi se vaya.

A pesar de 23 años de triunfos, algunos hinchas
de Milan quieren que Berlusconi renuncie (AP)

Yo quisiera relajarme en la playa, cargándome las pilas con el calorcito del sol, la briza marina y el desfile constante de chicas en bikini, pero no: ellos saben de mi trabajo y vienen a presentar sus lamentos, como si yo fuese cuñado de Galliani o de Braida, los dos que hacen el mercado de Milan.

Para peor, no hay nada que yo pueda decir o hacer que los calme o los consuele: su dolor es incontenible y absoluto, de un tamaño tan grande que sólo es comparable con la molestia que me provocan a mí, porque realmente no hay nada peor que el hincha desagradecido y que quiere ganar siempre.

Algunos de ustedes recordarán a Nico y Federico, los dos hermanos de inquebrantable fe rossonera que se divierten a cocinar y, por cierto, lo hacen muy bien: es como si entre ellos hubiera una constante competición culinaria y hasta una comida de "apuro" termina siendo una ocasión para chuparse los dedos.

Así, cuando hace un par de días me invitaron a cenar, tuve un rápido conflicto interior, entre el miedo a otra noche de lamentos y el deseo de no perderme sus manjares: al final, obviamente, ganó la "gula" y acepté gustoso la invitación, decidido a no prestarle atención a los discursos y a concentrame en la comida.

Sin embargo, esta vez los hermanitos me sorprendieron gratamente, porque la cocina fue exquisita como siempre, pero el discurso futbolero fue totalmente contracorriente respecto a los demás milanistas y se transformó en el postre más delicioso que los chicos hubieran podido ofrecerme.

En efecto, la comilona comenzó sin que se tocara el tema fútbol, al punto de que fui yo el primero que lo sacó a flote, preguntando casi tímidamente que opinaban de lo que estaba pasando.

"¡Bárbaro!", contesto al toque Federico, mientras que Nico agregaba "Estamos realmente muy contentos". A mi pedido de mayores explicaciones, los dos se miraron en los ojos, como para decidir silenciosamente quien de los dos se encargaría de responder: el elegido fue Fede.

"Fijate, nosotros veníamos diciendo hace rato que Milan necesitaba un cambio. Ancelotti respetaba demasiado a los jugadores, a "sus" jugadores, y ellos no tenían estímulos para dejar todo en la cancha. Lo hacían en los partidos importantes, claro, ¿quién no se pondría las pilas en un clásico ciudadano o una semifinal de Champions ante el Manchester?, pero a la hora de ir a visitar a Atalanta o algún otro equipo de provincia, éramos un desastre y pasábamos vergüenza seguido".

"Los números hablan claro" se sumó Nico, quien no se aguantaba sin meterse en la conversación. "Milan perdió dos puntos en Lecce, partido que ganaba faltando minutos, dos en Turín ante el Toro, también en ese caso alcanzado en el final, y otros dos en casa ante Reggina, los tres equipos descendidos, sin olvidarse los otros tres dejados en San Siro en la primera fecha ante Bologna, que se salvó en la última fecha. Es decir que, con esos nueve puntos perdidos antes los cuatro últimos de la tabla, Milan hubiera podido luchar el Scudetto hasta el final".

Milan vendió Kaká al Real Madrid para sanear
el déficit del balance económico (Getty Images)

"Bueno, eso es cierto, pero ahora vendieron Kaká y, sin el brasileño, difícilmente puedan competir con Inter y hasta con Juventus, me parece", contesté yo, condicionado sin dudas por el hecho de haber escuchado mil veces ese mismo lamento en los últimos días.

"Yo no estaría tan seguro", afirmó convencido Fede. "Fijate que en los últimos tiempos Kaká, que tiene una rodilla a la miseria, jugaba muy poco y, cuando lo hacía, raras veces era desequilibrante. En realidad, pretendía jugar de segunda punta, para no tener que bajar y, si me permitís, para esa función lo prefiero a Pato, que hace mucho más goles. Yo al "arbolito de Navidad" ese ya no me lo bancaba más, pero Ancelotti lo empleaba para que Kaká estuviese conforme".

Otra vez, Nicolás no se aguantó y se metió de prepo: "La verdad es que Ancelotti hacía lo que Kaká quería y eso explica porque Ronaldinho jugó muy poco en la segunda rueda, luego de un excelente comienzo. A parte, quiero ver como se la arregla con Pellegrini en Real: el chileno se peleó con Riquelme porque no trabajaba la fase defensiva, tengo mucha curiosidad de saber que va a decir ahora, con todos esos delanteros juntos...".

"En suma, ¿ustedes me quieren hacer creer que no están molestos?", pregunté mirándolos atentamente en las caras, sin por otra parte poder encontrar en sus ojos el más mínimo rastro de dudas.

"¿Molestos? ¡Estamos felices!" gritó Federico. "Berlusconi tiene perfectamente razón: Milan pudo pelear el título si hubiese encarado mejor los partidos, especialmente los tramos finales, porque como juego y plantel Inter no le fue superior nunca. Leonardo ya dijo que quiere dinámica, intensidad, pelarse la colita, y esas son justamente las armas con las que triunfaron Sacchi y Capello. Luego se puede ganar o no, pero sufrir con los equipos chicos, eso es una vergüenza que no creo que ocurra más".

"Además  agregó Nicolás  fijate que si Ronaldinho vuelve a tener confianza, con Pato y un buen centrodelantero hay un tridente espectacular. La línea de volantes es excelente, con la calidad de Pirlo y Seedorf y los pulmones de Gattuso, Flaminí y Ambrosini, atrás llegaron Thiago Silva, el yanqui ese (Oguchi Onyewu, NdA), al final vas a ver que también lo de Cissokho se hará pero lo que más cuenta es que Nesta está recuperado, que estando bien es el mejor central del mundo: en suma, tenemos equipo para pelear y ganar todo".

Luego de un buen café, me fui tranquilamente hacia mi casa, reflexionando sobre todo lo hablado. La cena estuvo riquísima y por encima me llevé material para este blog: nada mal para una aburrida noche de verano sin nada de fútbol que ver.

Por ahí estos chicos pecan por demasiado optimismo, pero la suya me parece la manera mejor de encarar una situación como la actual de Milan: luego de todo lo que ese grupo de dirigentes ganó en los últimos 20 años y con la enorme experiencia acumulada, ¿cómo no tenerles un mínimo de confianza?

Luego, por ahí las cosas no resultarán, pero ese es el fútbol, señores: en lo personal, estoy absolutamente convencido de que, con todos los millones gastados, tampoco el Real de Florentino tiene la seguridad matemática de ganar algo.

Con la diferencia de que los merengues están prácticamente obligados a hacerlo, mientras que si lo lograra Milan sería realmente un batacazo, además de una nueva demostración cabal de la enorme capacidad de sus dirigentes. Si me dieran a elegir, seguramente me quedaría con esta segunda apuesta, más atractiva porque mucho más valiente.

Un gran futuro asegurado

publicado: jueves, 2 de julio de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Vito De Palma

Debo confesarlo: pocas veces últimamente me he emocionado tanto con un equipo como con la Selección italiana Sub 21, que acaba de ser eliminada en semifinales (injustamente, creánmelo) en el Campeonato Europeo de categoría, derrotada por 1 a 0 por esa Alemania que, a la postre, se quedó con el título, al vencer a Inglaterrra en la instancia decisiva.

Posiblemente esa emoción también se debió al hecho de que la hermana mayor, la Azzurra de Marcello Lippi, venía de sumar un papelonazo en Sudáfrica, eliminada por Estados Unidos en la primera fase, luego de haber sido derrotada por Egipto y goleaeda por Brasil.

En efecto, luego de haber visto ese equipo pasar vergüenza y para peor, lo que más me parece relevante, no jugando absolutamente a nada, el fútbol espumoso y alegre de los chicos de Pierluigi Casiraghi fue un bálsamo para los ojos y para el corazón, más allá de la increíble mala suerte de perder un partido dominado (desde cualquier costado se lo quiera analizar) por el único remate al arco del adversario.

FIGC renovó el contrato
de Pierluigi Casiraghi (AP)

Como será que hasta en un país resultadista como sin dudas es Italia, el presidente de FIGC (Federación Italiana) Giancarlo Abete decidió renovarle el contracto al entrenador, porque realmente el equipo les "llenó los ojos" a todos los italianos y sería difícil encontrarle algún error al pobre Casiraghi, quien tenía las lágrimas a los ojos luego de la eliminación.

Que, lo repito, fue sumamente injusta: los chcios crearon varias ocasiones de gol, dominaron el match por completo, se vieron negar el grito por los leños en tres oportunidades, por salvadas sobre la línea de sentencia de defensores, por atajadas milagrosas del arquero, para luego ser derrotados por un remate desde unos 30 metros que se le coló a Consigli, quizás el único error en todo el torneo del joven guardavalla de Atalanta.

De cualquier manera, máxime cuando se habla de chicos, ser resultadistas es una reverenda estupidez, porque los jóvenes representan el futuro de un movimiento, lo que vendrá. En este sentido, realmente en Italia se puede estar tranquilos con respecto a los próximos diez años, porque estos muchachos han demostrado tener excelentes condiciones y varios de ellos podrían perfectamente estar en el grupo de la selección mayor.

El arquero, obviamente, es el puesto que menos nos preocupa, porque por varios años el titular seguirá siendo Buffón, luego de la generación siguiente está Amelia y unos años más joven es Marchetti, otro excelente arquero. Este Consigli, quien le quitó la titularidad a Coppola en Atalanta, tiene mucho para crecer, pero arrancando de una base que parece realmente muy buena.

Un dato preocupante de los últimos años era la falta de buenos defensores, pero en este caso estamos en la abundancia: en esta Sub 21 jugador Andreolli, Bocchetti (¡como me gusta ese pibe!), Motta (uno de los que ya podrían estar con los grandes), Criscito, Pisano, Marzoratti, pero falta sumarles Santón que estaba en Sudáfrica, Darmián, Ariaudo (1989), Astori, sin olvidarse de Canini, que es un poco más grande pero estuvo dos años parado por una grave lesión.

También nos encantó la cantidad de talentos disponibles para la zona central de la cancha. El mejor elemento es sin duda Cigarini, pero muy buenos son también Candreva, Morosini, Abate, Dessena, sin olvidarse obviamente de Marchisio e De Ceglie, quien por encima también puede jugar como externo defensivo.

En ataque, Acquafresca tiene todo para alargar la gran tradición de centrodelanteros de área que tiene la Azzurra: un jugador técnico y veloz, potente y ágil, con el arco entre ceja y ceja pero también capaz de levantar la mirada para asistir a los compañeros. A su ladolo tenemos a Paloschi, un jugador que, por sus características físicas, necesitará de un par de años más para acercarse a su máximo potencial, pero que nos recuerda de cerca el olfacto goleador de un gran delantero como Filippo Inzaghi.

Luego hay dos casos problemáticos, que si se resolvieran positivamente podrían entregar un potencial realmente enorme al futuro del fútbol italiano. Me refiero a Balotelli y Giovinco, dos talentos purísimos que, sin embargo, por diferentes razones amenazan con quedarse por el camino.

Comenzamos por Giovinco, a quien muchos quieren ver desde ahora mismo en la selección mayor. Lamentablemente, ya en este nivel el chico resulta ser demasiado liviano en el enfrentamiento físico con sus adversarios. Por encima, eso lo lleva a exagerar con ciertas características técnicas (el amague, la gambeta, los toques sutiles), algo que a veces acaba siendo negativo en el juego del equipo.

En primer lugar, el pibe deberá trabajar para fortificarse físicamente; pero la tarea más difícil, en su caso, será la de hacerle entender como, con sus características, la única manera para poder jugar en alto nivel es la de aprovechar el talento para jugar en velocidad, a un toque, con la pelota que tiene que permanecer el menor tiempo posible entre sus pies. En cambio, el chico a veces tiene el clásico "valde" en la cabeza y se pierde en inútiles gambetas. Además, necesita mejorar en la definición.

Motta convenció, Balotelli un poco menos (Getty Images)

Aún más complicado es el caso de Balotelli: el partido con Suecia, en la primera fase, es un ejemplo perfecto de sus problemas. Veamos: Italia venía de empatar por 0 a 0 en el debut ante Serbia y necesitaba o sí o sí un triunfo, para no exponerse a un posible arreglo en el tercer partido entre suecos (locales) y serbios. Bueno, Balotelli hizo un golazo espectacular, pero luego se hizo echar de manera infantil, realmente increíble, por una falta de reacción absolutamente sin sentido, comprometendo seriamente las chances del equipo (por suerte, Acquafresca aumentó con un cabezazo y luego el descuento de Suecia no cambió las cosas).

También en este caso, se suma otro problema al de la indisciplina: el chico tiene apuro de sobresalir, quiere ser protagonista a toda costa y, entonces, a veces parece jugar por sí mismo. Además, se pone de mal humor cuando las cosas no le salen, desapareciendo por largos tramos del juego. Esperemos que Mourinho, entrenador y hombre de enorme inteligencia, encuentre la manera de corregir esos defectos, entregándonos a un jugador que podría fácilmente apuntarle al Balón de Oro.

En suma, yo soy muy optimista para el futuro de Italia, a medio y largo término. Lamentablemente, lo soy bastante menos en función del próximo Mundial, porque creo que se hicieron mal las cosas y se perdió tiempo muy valioso: como decía en el blog anterior, se extravió una generación en el medio.

Pero, por suerte, también era bastante pesimista en el 2006 y acabamos levantando la Copa que, como algunos de ustedes recordarán, luego fue mi compañera en el viaje de vuelta, en auto hacia casa. Así que, puesto que soy el peor del mundo a la hora de los pronósticos, no me hagan caso y sigan haciendo lo que todo apasionado tiene que hacer: creer y esperar lo mejor para su equipo, hasta las últimas consecuencias.

La generación perdida

publicado: jueves, 25 de junio de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Vito De Palma

El sorpresivo pero merecido triunfo de Estados Unidos ante España, en la primera semifinal de la Copa Confederaciones, de alguna manera sirvió para revaluar mínimamente también la performance de la Azzurra, que a su similar norteamericana había vencido con cierta claridad.

Más allá de ese consuelo de tontos, está claro que el tema selección nacional sigue siendo extremadamente actual y sensible para el apasionado italiano, máxime en estos momentos en los que la Azzurra Sub 21 se clasificó brillantemente para las semifinales del campeonato Europeo de categoría, instancia en la que enfrentará mañana (viernes) a Alemania.

No se trata de un detalle menor, porque el campeonato Europeo siempre fue un trampolín importante para los colores italianos: por ejemplo, en el plantel mundialista de Berlín 2006, el setenta por ciento de los integrantes venían de ganar una o más ediciones del torneo juvenil continental.

En efecto, a la hora de examinar el desastre italiano en Sudáfrica, escribí en mi columna que la única justificación que se le puede conceder a Marcello Lippi tiene que ver con la imposibilidad de llevarse a algunos de esos interesantes jovencitos, porque está claro que el futuro de Italia está ahí.

Sin embargo, en el medio parece faltar una generación: si a un Mundial hay que llegar con una edad promedio de 27 o 28 años, son los muchachos 1981, 82 o 83 los que deberían ser protagonistas. Ahora bien, en el plantel de Juventus no hay ni uno de esa generación que pueda estar a nivel de selección, lo mismo que en Inter, mientras que Milan tiene a dos candidatos, Borriello y Bonera.

Cassano reza para volver, Lippi no afloja (EFE)

No que en los otros equipos haya muchos más: Gilardino, Donadel, Cassano, Foggia, Maggio, Quagliarella, D'Agostino, Pepe, Bovo, Balzaretti, Pasquale, Bianchi, Barzagli y paren de contar. De estos, en la selección que vimos en Sudáfrica sólo hubo tres, Gilardino, Quagliarella y Pepe (y Amelia como tercer arquero).

Lo que quiero decir es que, para tener una selección equilibrada, no puede faltar esa generación mediana, que tiene que constituir la base del plantel. Luego, se suman algunos de los mayores que estén en mejores condiciones (Pirlo, Gattuso, Iaquinta, desde ya Buffón, De Rossi) y algunos más jóvenes (Motta, Chiellini, Aquilani, Montolivo, Pazzini, Rossi, Rosina) y ahí tenés un plantel competitivo.

Ese en mi opinión es el gran error de Lippi, quien sigue confiando en la generación anterior y, cuando mucho, mira a la siguiente, saltando de lleno a la que debería ser, por razones de edad, la verdadera protagonista.

Vamos a hacer idealmente una lista de 23: Buffón, Amelia y Marchetti; Chiellini, Barzagli, Bonera, Bovo (Ferrari), Motta, Pasquale (o Balzaretti) y Grosso (o Zambrotta, que puede hacer ambos laterales); Maggio, Pirlo, Gattuso, De Rossi, Montolivo (o Rosina), D'Agostino, Pepe; Cassano, Gilardino, Pazzini, Rossi, Quagliarella y Balotelli (o Acquafresca).

Cannavaro está lejos de su época de Balón de Oro (EFE)

En mi opinión, este podría haber sido un plantel aceptable si, en los tres años siguientes al Mundial, se hubiese trabajado con los jóvenes en lugar de seguir llamando a los varios Cannavaro y Toni, sólo para hacer un par de nombres a caso. Claro que ahora ya es tarde, porque ya no quedan suficientes partidos como para realizar semejante revolución.

La verdad es que Marcello Lippi jamás debió volver a la selección. En realidad, por el escándalo GEA en el que estuvo involucrado su hijo, ni siquiera tuvo que haber estado en Alemania 2006. Con mucho criterio, el entonces interventor federal Guido Rossi, a instancias de su experto en fútbol Demetrio Albertini, decidió que un cambio de entrenador a pocas semanas del Mundial hubiera sido un desastre y acordó con Lippi su continuidad, pero a condición de que el entrenador se fuese luego del aventura alemana, sea cual fuese el resultado final, lo que excplica porque Lippi se fue a pesar de haber ganado el título.

Quizás luego fue un error haberlo elegido a Roberto Donadoni, entrenador de poca experiencia, pero hay que decir que todos los "grandes" estaban ocupados y, además, nadie quería agarrar el hierro caliente de una selección campeona del mundo, puesto que sería imposible mejorar ese resultado y, en cambio, muy fácil quemarse. De cualquier manera, el despido de Donadoni, luego de una derrota por penales en cuartos de final y ante España, que a la postre fue campeón, fue injusto y vino a cortar el proceso de renovamiento iniciado.

Pero lo más grave fue volverlo a llamar a Lippi: por un lado, las razones por las que se había tenido que ir seguían vigentes (más que eso, puesto que en el medio se realizó el juicio y su hijo fue efectivamente condenado); por el otro, inevitablemente Lippi tuvo que deshacer el camino recorrido por su más joven colega, que no había sido del todo negativo, volviendo a foja cero y agarrándose, como era lógico, de su plantel mundialista.

Además, ese regreso a pesar de todo le dio al canoso entrenador aún más arrogancia de la que ya normalmente era un elemento distintivo en su carácter: eso explica porque sigue con sus caprichos, a pesar de las protestas de toda Italia, comenzando por dejarlo afuera justamente al único que jamás podría faltar en este plantel, el jugador de mayor talento del país, Antonio Cassano.

Todos ustedes saben que yo soy estimador a muerte de Antonio, pero creanme si le digo que eso nada tiene que ver con mi análisis. Cassano, además de ser el único jugador diferente que tiene el fútbol italiano en este momento, y de pertenecer a esa generación "ideal" de la que hablaba al comienzo, resolvería también el problema táctico que tiene Italia.

En efecto, como ya dije muchas veces, el grave problema italiano es la falta de un enganche y, al mismo tiempo, de aleros verdaderos que puedan permitir un clásico 4-4-2. Claro, si Maggio y Rosina (y Foggia y Marchionni también) hubieran sido probados con mayor cntinuidad, se podría jugar el 4-4-2, pero aún en este caso no veo cual pareja de delanteros pueda ser mejor de Casasno y Gilardino.

En cambio, con el plantel actual, el único que puede jugar de enganche (simple en el 4-3-1-2 o doble en el 4-3-2-1) es Cassano, sin lugar a dudas. Por otra parte, con Pepe o Maggio por derecha, Cassano puede perfectamente, en especial ante rivales más débiles, jugar como externo izquierdo, puesto que de hecho lo que más le custa es recostarse sobre ese carril para luego hacer la diagonal hacia el medio.

Es verdad que Inglaterrra con Capello se armó muy bien y, en mi opinión, será el rival a vencer en Sudáfrica (aún cuando le faltaría una primera punta de peso que no sea Crouch), que Brasil tiene un plantel extraordinadio y es siempre favorito, lo mismo que se podría decir de Argentina, España es campeón de Europa y también tiene un plantel excelente, en suma los rivales no faltarán y lograr meterse entre los primeros cuatro sería un resultado excelente, como por otra parte en todos los mundiales.

Pero, aún así, da bastante bronca lo que está pasando porque, nombre por nombre, no me parece que Italia sea inferior a nadie en este momento. Su juego puede ser menos espectacular que el de algunos rivales, o puede que sea menos poderosa desde el punto de vista físico que otros, pero en conjunto tiene material humano para jugarle de igual a igual a cualquiera, por lo menos en mi opinión.

Ojo, la última vez que alguien pudo defender exitosamente un título Mundial está muy lejos (medio siglo atrás, Brasil 1958 y 1962): difícil que esta Azzurra pueda lograr semejante hazaña. Pero, de eso a perder con Egipto y ser humillados por Brasil, pasa un trecho largo, me parece...

Lamentablemente, como dije antes, ahora es muy tarde para llorar sobre la leche derramada. Hay que cruzar los dedos, sellar la clasificación que ya está al alcance de las manos (eso sí que sería un verdadero desastre) y luego armar un plantel con inteligencia, buscando a los que estarán mejor en mayo, al final de un largo y como siempre difícil campeonato, esperando que Lippi logre otra vez lo que mejor sabe hacer, formar un grupo que deje en la cancha el 110 por ciento de su potencial. Eso debería ser suficiente para evitar papelones, más allá del resultado final.

Una manera de ser

publicado: jueves, 18 de junio de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Vito De Palma

Luego de los cuatro partidos de la primera fecha de la Copa de las Confederaciones, me puse a mirar un poco de prensa internacional, para ver los comentarios de los colegas desparramados por el mundo.

En primer lugar, es evidente que esta es la clásica "copita" que les interesa sólo a quienes están y participan. Como en la famosa historia de Esopo, fabulista griego del VI siglo antes de Cristo, "el zorro que no llega al racimo de uva dice que está acerba".

En efecto, casi nada se encuentra en la prensa inglesa o francesa respecto a este torneo que, de cualquier manera, debería ser mirado con interés por el simple hecho de ser casi una prueba general en función del Mundial del próximo año.

Un colega italiano que está en Pretoria me había comentado, vía mail, que no hay ni siquiera un periodista norteamericano, a pesar de la presencia en el torneo de la selección de ese país, y que la conferencia de prensa prevía al match de abertura ante la Azzurra había sido realmente extraña, porque sólo había representantes de los medios "tricolores".

Así que, lo único interesante que pude encontrar estaba en la prensa española y en la brasileña. Ahora, yo no tengo nada contra los colegas ibéricos, ni mucho menos: hace unos días le reclamé mayor respeto a un lector que definía algunos diarios españoles como "pseudoperiódicos".

Pero no deja de resultarme llamativo que, luego de tanto tiempo, los colegas peninsulares sigan insistiendo con lo mismo cuando hablan del fútbol italiano, por lo menos a nivel de selección: que defensivista, que aburrido, que el máximo resultado con el mínimo esfuerzo (eso personalmente me parece más bien un cumplido, pero yo soy un vago incurable, por cuestiones genéticas), ahora hasta se metieron con el tema de Giuseppe Rossi, que para ellos es norteamericano y no italiano.

Giuseppe Rossi nació en los Estados Unidos (Getty Images)

Eso vale la pena de ser aclarado, puesto también que, entre nuestros lectores, posiblemente haya muchísimos en las misma situación de "Pepito": siendo ambos padres italianos, emigrantes en USA, para la ley italiana, que se maneja con el "ius sangris" (derecho de sangre) y no con el "ius solis" (derecho de suelo), es italiano a todos los efectos, sin posibilidad de discusiones. Sería lo mismo si sus padres hubiesen nacido también en USA pero su abuelo fuese italiano, porque la línea de sangre directa se considera válida hasta la segunda generación, como fue por ejemplo en el caso de Mauro Camoranesi.

Sin dudas el chico es italiano, lo dice él mismo: mientras Camo siempre manifestó ser y sentirse argentino, Rossi rechazó la convocatoria norteamericana porque su sueño, "ipse dixit", era el de vestir la camiseta de su país. Además, sin querer ser polémicos, Marcos Senna nació acaso en Galicia? Vamos...

Los españoles, de una vez por todas, deberían entender que el fútbol se vive de manera por completo diferente en Italia: es otra cosa, diría casi otro deporte y no me refiero tan sólo a la cancha, porque las diferencias existen y son notorias en las tribunas y hasta en la calle.

No estoy a quí para decir que el modelo italiano, que por ciertos aspectos yo mismo critico ferozmente, sea mejor o peor: es distinto, así como yo soy (y quiero ser) distinto de un español, no fuese otro que porque ellos no son capaces de cocinar una pasta sin que parezca pegamento para ladrillos.

Bromas a parte, para mí la cultura de cancha española tiene que ver más con las corridas que con el deporte. Noventa y nueve veces sobre cien, el matador gana y el toro muere: si bien eso pueda parecer algo sumamente aburrido, a ellos les interesa la calidad con la que el protagonista hace su trabajo, dando por sentado que el resultado debe ser su triunfo.

Por eso no se escandalizan tanto con lo que pasa con Real Madrid, que en su manera de ver la cosas es, junto a Barcelona, el matador: los demás son toros, o hasta novillos, y si alguna vez ganan, bueno, eso es simplemente una excepción a la regla, algo que ocurre con la misma, escasa frecuencia de un toro que logre salir vivo de la arena.

Para ellos, además, la cancha es una fiesta y todo tiene que ser espectacular, bonito, alegre. Cuando un equipo juega mal, sacan y revolotean pañuelos, cuando mucho, y eso es todo. Ojo, desde un punto de vista hasto los envidio, porque por el contrario en Italia todo es demasiado dramático, pasional, hasta violento.

La gran diferencia es que en Italia lo único que cuenta es ganar. Acá nunca hubiera ocurrido que un Fabio Capello, dos veces ganador de título al frente de un equipo, fuese en ambos casos despedido sin siquiera poder jugar la Champions League siguiente.

Fabio Capello, a pesar de ganar dos títulos, no conformó el paladar de los hinchas del Real (AP)

Eso explica, por ejemplo, la poca importancia y el mínimo empeño que los italianos les dan y les ponen a los amistosos: ni siquiera los jugadores que deberían buscar de ganarse un lugar de titulares se esmeran más que tanto. Especialmente en los torneos cortos, para el italiano la estética llega después: la cultura italiana quiere el triunfo y la experiencia enseña que raras veces gana el que juega más bonito o simplemente bonito.

En lo personal, yo nunca resultadista, por cierto: en la Argentina, en la añosa diatriba entre "menottistas" y "bilardistas", donde los primeros defienden el juego lindo y los otros la importancia exclusiva del resultado, siempre me aliesté con los primeros. Pero conozco a mis compatriotas y entiendo las razones de lo que ocurre, simplemente.

Además, yo siempre simpatizo con el pobre toro y me resulta insoportable la figura del matador. Máxime si, como les pasa a los españoles, gana bastante poco: ellos ahora pasan por un buen momento, porque vienen de vencer la Eurocopa, tienen una larga racha sin derrotas y sueñan con ese mundial que jamás vieron ni de cerca.

Pero, como siempre, le tienen miedo al toro italiano y esa es la verdadera, única y siempre vigente explicación de tanto livor en su prensa. Por el contrario, los diarios italianos, por estos días, están llenos de elogios y alabanzas del fútbol español, al que se indica como modelo a seguir. Aún cuando, de eso pueden estar seguros, ni un sólo italiano cambiaría la Azzurra por la Furia Roja, ni en un millón de años.

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