Fotobaires.comEl entrenador argentino está encontrando el funcionamientoBUENOS AIRES -- Sentarse a escribir sobre Leo Messi, después de su actuación frente a Uruguay, resulta realmente tentador. Sin embargo, en un acto de sinceridad, es preferible admitir que difícilmente se pueda decir algo innovador sobre el crack del Barcelona.
Lo declaró Alejandro Sabella en la conferencia post 3-0: "La Real Academia Española debe buscar un adjetivo distinto para Messi".
Por eso, en esta ocasión el foco del Blog es precisamente el técnico de la selección argentina. Sí, sabemos que un entrenador no corre, no cabecea, ni mete goles. Pero así como suele ser indicado como el culpable en las malas, es justo reconocerle mérito en las buenas.
Y la seriedad de este momento de la selección argentina comienza justamente por Sabella. Un conductor que pondera a sus jugadores, prioriza el "grupo humano", tiene contracción al "trabajo", apela a la "solidaridad", busca "equilibrio emocional" y vive con un "moderado optimismo".
Desde el mensaje es irreprochable. Dirán que no se gana con palabras ni discursos que endulcen los oídos. Y es cierto. Pero es evidente que en los últimos tiempos, el equipo nacional se fue alejando de los conflictos para dedicarse solamente a jugar.

Podrá gustar o no su estilo. También que piense en cinco defensores en los amistosos contra Brasil, o que convoque permanentemente a exjugadores suyos que no tienen un buen presente. En rigor de la verdad, todos los seleccionadores siempre hicieron lo mismo: rodearse de gente de confianza.
La comparación con Barcelona es peor que odiosa. Para Sabella, la perfección es quitar rápido, tocar hasta cansar al rival y hacer goles. Probablemente nunca se alcance ese nivel, pero no se resigna: "Las utopías son imposibles. Lo importante es luchar por ellas porque nos ayudan a mejorar".
Se puede desarticular fácilmente el argumento de minimizar el trabajo del ex-DT de Estudiantes por el gran momento de Messi. Si bien la madurez del 10 es notoria, técnicos anteriores no pudieron exprimir al mejor jugador del mundo, hoy capitán de la Albiceleste.
Ajeno a los escándalos, en los últimos días Sabella fue víctima de un rumor que se expandió rápidamente. Se decía que debía alejarse de la Selección por una enfermedad y que ya estaba elegido su reemplazante. "Si tuviera una distracción, estaría deshonrando a las personas que me contrataron y defraudando a los jugadores y al pueblo argentino. Estoy bárbaro de salud", respondió con su elegancia habitual.
En este "sistema perverso", en términos de Sabella, tuvo que salir a desmentir una versión que incluso llegó a oídos de su madre de 87 años. Nos debemos un replanteo.
Estas líneas no buscan describir al mejor técnico de la historia del fútbol argentino, ni mucho menos. Sinceramente, tampoco creo que lo sea. Mientras reinan los nervios, las urgencias y la locura, la intención es reconocer al conductor de una Selección que goza de buena salud.
Por su forma de ser, Sabella esquiva los halagos. Sabrá disculpar este Blog.
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BUENOS AIRES -- Aunque la foto que acompaña a esta nota es elocuente, en este Blog no se hablará de semanas de gestación, nombres de nene o nena, o cuestiones similares.
Lionel Messi celebró su gol con el balón debajo de su camiseta y la imagen recorrió el mundo. Los programas de espectáculos ya se ocupan del asunto. Bah, por la magnitud del personaje, no habría que descartar a los deportivos, políticos, infantiles o de cocina.

"No escuché bien la pregunta, estaba pensando en otra cosa", le respondió pícaro Leo a una cronista que lo interrogó por el embarazo de su mujer Antonella, en una conferencia previa al partido frente a Ecuador.
El 10 del Barcelona, de perfil subterráneo, siempre "habló" dentro de la cancha. Por eso prefirió confirmar su paternidad en el campo de juego, al festejar de esta manera tan particular su gol, el tercero del equipo albiceleste.
Más allá de esta "noticia del corazón", el 4-0 en el Monumental dejó otra sensación. Seguramente, el del sábado haya sido el nacimiento del idilio entre el público de Argentina y Messi.
Fue el propio Leo el que apeló a la seducción en la previa: "Es bueno que la gente otra vez empiece a acercarse a la selección, y que la selección haga que la gente se acerque con juego y con resultados".
Que lo hayan aplaudido a rabiar cuando la voz del estadio anunció las formaciones, que sea ovacionado después de los himnos o que arranque suspiros ante su primera gambeta, ya se percibió en otros estadios donde jugó la selección argentina.
Lo significativo surgió cerca de los 25 minutos del segundo tiempo, cuando se escuchó el canto de la tribuna: "Vení, vení, cantá conmigo. Que un amigo vas a encontrar. Que de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar".
Por primera vez se notó esa química entre el público y la figura. Un Messi más maduro, con la cinta de capitán en el brazo, suelto para jugar y hasta para protestarle al línea. Lo que hizo frente a Ecuador quedó a la vista. Es probable que a algunos todavía no les conforme y sigan esperando más. Para ellos, Sabella dejó un mensaje: "En vez de exigirle, hay que agradecerle. Somos mejores si lo tenemos a él".
Mientras todos hablan del embarazo, nació el romance con el crack.
Al padre de la criatura, muchas felicidades.
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BUENOS AIRES -- Después del bochazo largo, la corrida solitaria con pelota dominada, la gambeta que desparramó a Valdés y el toque de derecha a la red, Fernando Torres trotó hacia el córner, brazos en alto, y se arrodilló. La sonrisa de su cara contrastaba con la furia de los hinchas catalanes, testigos indeseados del festejo de su Bestia Negra.
Se abrazó con Lampard y Ramires y se dejó caer en el césped, quizás tratando de caer a la realidad, mientras el resto de sus compañeros se abalanzaban sobre él. "Es un día muy importante para mí y espero que sea un nuevo comienzo", declaró el Niño luego del 2-2 en Camp Nou, que clasificó al Chelsea a la final de la UEFA Champions League.

¿Por qué un nuevo comienzo? Luego de meses con más frustraciones que alegrías, el delantero de 27 años volvió a ser tapa de diarios y revistas por el gol que le marcó a Barcelona, al que ya le anotó 8 tantos en 11 partidos (siete gritos con el Atlético de Madrid). Sin embargo, en el caso de Torres, parece que no siempre es positivo llegar a la portada. El diario sensacionalista The Sun publicó lo siguiente: "Terry expulsado, Messi falla un penal, el Chelsea alcanza la final de la Liga de Campeones, pero lo más increíble de todo... Torres marca".
La historia se remonta al 31 de enero de 2011. El cierre del mercado se sacudió con la transferencia más cara de la historia de la Premier League: Torres pasó del Liverpool al Chelsea en 58 millones de euros. El Niño superó el registro español (Gaizka Mendieta fue de Valencia a Lazio por 45 millones de euros) y protagonizó el 6º traspaso más importante del mundo, detrás de Cristiano Ronaldo, Zidane, Ibrahimovic, Kaká y Figo.
En su presentación confesó que Chelsea "era uno de los grandes trenes que sólo pasan una vez en la vida". De poco sirvió que declarara que no podía decir "nada malo" sobre su exclub, ni que aclarara que en caso de marcarle, no pensaba celebrar porque "los aficionados del Liverpool merecen todo el respeto del mundo".
La reacción en Anfield Road no tardó en llegar. La quema de camisetas con el número 9 demostraron el fin del idilio con el jugador que llegó en 2007, para jugar 142 partidos y anotar 82 goles (récord de 33 en la primera campaña) con la casaca red.
"Por suerte o por desgracia", como confesó el propio Torres, le tocó debutar en Chelsea justamente contra sus excompañeros. A seis días de su arribo, Chelsea cayó 1-0 ante Liverpool en Stamford Bridge, por el gol de Raúl Meireles, actual futbolista de los blues. Apenas dos chances de gol y 66 minutos en cancha marcaron su primer partido. En el momento del cambio, la gente de Liverpool le cantó: "Deberías haberte quedado en un club grande". Por su parte, la prensa inglesa también lo castigó: "El perdedor de 50 millones de libras" (The Independent), "Torres siente el desprecio de los ganadores" (The Times) y "Torres es un fracaso de 50 millones" (The Sun).Pasaron 14 partidos para que pudiera gritar por primera y única vez en la temporada. Fueron 903 minutos de sequía que rompió ante West Ham, al entrar a jugar el último cuarto de hora en lugar de Drogba. "Doy las gracias a mis compañeros que me apoyaron. Ahora tengo un poco menos de presión. Espero que la cosa cambie", dijo tras el partido. No sucedió.
En septiembre protagonizó un conflicto extra futbolístico. En una entrevista con la página oficial de la Liga española, Torres se mostró contento con la llegada de su compatriota Mata, porque dijo que el prototipo de jugador del equipo londinense es "más viejo" y "juega muy despacio". Su DT de entonces, el portugués André Villa-Boas, le exigió una explicación y el Niño respondió que sus palabras no fueron bien traducidas. El hecho quedó finalmente archivado.
"Mi inglés se limitaba a las clases que me habían dado en el colegio de Fuenlabrada. Te crees que sabes un poquito para poder defenderte pero en cuanto llegas a Inglaterra te das cuenta muy pronto de que no tienes ni idea", había admitido Torres, quien progresó en el idioma por sus profesores Rob y Alan, y una noche se animó a "encargar comida por teléfono".
Las cosas no le terminaban de salir del todo bien al nacido en Fuenlabrada, ciudad que lo distinguió con la medalla de oro. Su 1º gol en la nueva temporada se lo convirtió nada menos que al Manchester United, pero en aquella derrota 3-1 en Old Trafford, falló una chance insólita que no tardó en tener su réplica en un popular videojuego, a modo de burla. En la jornada siguiente, le marcó rápidamente al Swansea y al rato se fue expulsado.

En los últimos tiempos, tampoco pudo demostrar su potencial en la selección española. Una lesión en la previa del último Mundial lo condicionó. Se fue de Sudáfrica 2010 con la medalla de campeón del mundo, pero sin goles en su haber, en 7 partidos.
Recién en agosto de 2011, volvió a ser titular en la Roja, en el amistoso contra Italia. Pero el autor del gol a Alemania en la final de la Euro 2008 no tuvo fortuna en Bari. Tuvo que salir a los 15 minutos de juego por una "conmoción cerebral". En febrero de 2012 quedó afuera de la lista para enfrentar a Venezuela. Del Bosque justificó su decisión: "Sabemos que es un jugador carismático, pero en este momento tiene un comportamiento irregular. Pero que nadie piense que es imposible que vaya al Europeo".
En Chelsea seguía torcido. Lo quiso el multimillonario club ruso Anzhi, pero se quedó. En su primer año en Chelsea, jugó 42 partidos y marcó apenas 5 goles. Villas-Boas siempre hizo público su apoyo hacia Torres, e incluso salió al cruce de su antecesor Ancelotti, quien aseguró que "a Fernando lo devora Drogba". El DT portugués expresó su miedo a que el Niño repita las experiencias de Shevchenko o Mateja Kezman, quienes brillaron lejos de Stamford Bridge. A los pocos días fue despedido.
En el debut de Roberto Di Matteo en el banco, Chelsea vencía 2-0 al Birmingham por la FA Cup, cuando Torres fue víctima de falta en el área. Mata le ofreció la ejecución a su compañero, quien la desechó: "No soy el primer lanzador". "El problema de Torres es más psicológico, sólo él lo puede desbloquear", consideró el flamante entrenador en The Sun.
Con el técnico italiano comenzó la levantada de The Kid. El 18 de marzo de 2012, frente a Leicester por la FA Cup, hizo un doblete con el que cortó una racha de cinco meses sin festejos, desde el 19 de octubre ante Genk, por la Champions. Desde entonces, recuperó su nivel y le sumó asistencias a su faceta goleadora. Y hasta se animó a jugar de lateral izquierdo en Camp Nou, cuando ingresó por Drogba.
"Después de que Messi falló el penal, pensamos que este podía ser nuestro día", admitió el esposo de Olalla y el padre de Nora y un nene casualmente llamado Leo. "El gol nos aseguraba el pase a la final así que estoy muy contento por haberlo marcado", agregó Torres en UEFA.com. Su compañero Mata lo elogió: "Fernando se lo merece todo".
Sin sacar los pies de la tierra, admitió que "el fútbol es así. No siempre gana el mejor". En aquella 1ª conferencia en Chelsea, Torres había dicho que "la Champions League es lo principal".
El 19 de mayo tendrá la chance de ganarla. Algo impensado hace algunos días...
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BUENOS AIRES -- El personaje en cuestión genera amores y odios. Con él, es blanco o negro. Aunque en el trato evidencie respeto y buenas costumbres, y en sus equipos apueste por la armonía, quizás no le desagrade tanto la dicotomía. Digamos que al hombre que le puso nombre a un estadio lo hace sonrojar tanto reconocimiento y consenso favorable.

Sus detractores le reconocerán su trabajo, pero le criticarán su obsesión. Le elogiarán su actitud ganadora, pero le cuestionarán su estilo. Le reconocerán sus campañas, pero le recordarán (hasta el cansancio) su fracaso deportivo en Corea-Japón 2002.
Sus defensores, llamados despectivamente "viudas", privilegiarán su honestidad. Rescatarán su compromiso con el trabajo, su espíritu amateur y la defensa de sus ideas. Ponderarán su lucha contra el sistema. Se reirán de sus locuras.
Para los contras, será uno más del montón, un entrenador sobrevaluado que no le aporta nada al juego, o básicamente un tipo con suerte. Para sus fanáticos, el mejor exponente de su generación, un ejemplo a seguir. Se lo ve "rubio y de ojos celestes". Como Brad Pitt.
Sí, Bielsa se parece a Brad Pitt. A pesar de que el actor de Hollywood no usa joggings ni consume chupetines, y el Loco sería incapaz de cruzar la alfombra roja o vestir de traje, la comparación no es antojadiza. Porque a decir verdad, el DT argentino tiene mucho de Billy Beane, el personaje que interpreta Brad Pitt en el film Moneyball, traducida como El juego de la fortuna y basada en una historia real (los que aún no la vieron, pueden abandonar las siguientes líneas).
Partamos de la base que el protagonosta de la película dirigida por Bennett Miller es gerente general de un equipo de béisbol, Oakland Athletics. Mientras que en la actualidad, Bielsa es entrenador del Athletic...de Bilbao.
Otra similitud es la carrera que tuvieron como deportistas. Beane desistió de aceptar una beca completa en una prestigiosa universidad, cuando recibió una oferta para ser profesional. Nunca pudo plasmar el talento que lo llevó a ser la primera elección del Draft. Pese a su brevísimo paso por la selección argentina, Bielsa sólo jugó cuatro años en Primera y no logró destacarse.
Ya como gerente, Beane muestra rasgos de obsesión. Llama de madrugada al que finalmente se convertirá en su asesor estrella y visita en Navidad a quien pretende fichar en el club y le lanza una bola. Ya es conocida la historia de Pochettino. Bielsa se enteró que el joven estaba a punto de firmar en Central y llegó a su casa cerca de la medianoche, junto a Jorge Griffa. El en su momento delantero dormía y el DT pidió levantar la frazada, porque quería confirmar que medía 1.85 m.
A Beane se lo ve afeitándose en su oficina. Algo que seguramente hizo Bielsa en Juan Pinto Durán, el complejo de la selección chilena donde vivió el entrenador. También se asemejan en la forma de vivir (y sufrir) los partidos. Mientras el mánager de los A's prefiere no asistir a los encuentros y dedicar el tiempo a descargar energías en el gimnasio, el rosarino camina para un lado y para otro, contando los 13 pasos que se detectaron recientemente.

Ambos también recorrieron un camino similar en el trato con sus dirigidos. De un primer intento por no desarrollar relaciones con los jugadores, a un contacto igual de respetuoso, pero más descontracturado, pedagógico, fraternal.
Ni hablar del "panquequismo" que sufrieron por parte de la prensa. En Moneyball se ve el paso de las críticas despiadadas en la mala, a los elogios desmesurados ante el récord histórico de 20 triunfos consecutivos. En el caso Bielsa, se recuerda lo que ocurrió durante las Eliminatorias 2002 y luego de la Copa del Mundo.
Gracias a un trabajo estadístico, Beane y su asistente Peter Brand logran encontrarle un valor oculto a jugadores ignorados por el mercado y le hacen fuerza a presupuestos altamente superiores. De más está decir lo estudioso que es el ex DT de Newell's, Vélez y el Espanyol. Basta con apreciar la presentación que hizo sobre su conocimiento del plantel del Athletic, antes de asumir, y el jugo que le saca.
"Odio perder más de lo que deseo ganar", deja en claro Beane durante el film. "Yo me muero después de cada derrota. La semana siguiente es un infierno. No puedo comer con mi hija, no puedo ir a comer con mis amigos. Me siento inhibido de la felicidad", dijo alguna vez el Loco.
Quizás lo más importante de los personajes sea el mensaje que dejan. "No aspiro a un récord o a un anillo. Así se lastima a la gente. Si no ganamos el último juego nos van a descartar. Si nosotros ganamos, habremos cambiado el juego. Y eso es lo que quiero", declara el personaje de Brad Pitt en una clara muestra de principios.
"No se evalúa la forma, el merecimiento. No importa si se hicieron las cosas bien para ganar. Todo es inmediato, se consume. El fenómeno publicitario se devora el fenómeno deportivo. Gana uno solo y los demás pierden todo. Sólo sirve el que es campeón. Este fenómeno reclama mostrar al que sufre- Por eso, todos reclaman a un Bielsa que sufra, que le duela", expresó Marcelo en 2004, meses antes de renunciar a la selección argentina.
Para unos, el demonio, la cara de la derrota. Para nosotros, simplemente Marcelo Bielsa. Único, distinto. Una marca indeleble en el fútbol. Un tipo de película.
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APBUENOS AIRES -- Cuando a fines de agosto de 2010 rechazó la convocatoria de Farías, parecía esfumarse definitivamente la chance de verlo con la camiseta de su país de origen.
En realidad, su ausencia en los amistosos frente a Colombia y Ecuador era otra piedra de un camino cargado de obstáculos. Fernando Amorebieta esperaba el momento justo para cumplir con su objetivo de ser Vinotinto.
Una casualidad lo hizo nacer en Cantaura, de Estado Anzoátegui (Venezuela), el 29 de marzo de 1985. Su padres son vascos. Víctor jugaba cesta-punta y María Pilar lo acompañó a Orlando. En esa estadía nació el pequeño Fernando, hoy de 1.92 m. y 85,5 kg.
Cuando Fernando tenía dos años, la familia Amorebieta se reinstaló en España, más precisamente en Iurreta, del municipio vizcaíno. Mientras se divertía con el billar y la esku pilota, el más chico de los hijos comenzó a patear la pelota en el Colegio San Miguel. Desde los 11 se formó en la cantera de Athletic Club, donde arrancó como lateral y pasó por el medio, hasta llegar a su actual puesto de defensor central.
Una fractura de tibia demoró su debut en Primera, que finalmente se concretó el 2 de julio de 2005, en la derrota 1-0 frente al Ecomax rumano, en Cluj, por la Copa Intertoto. Desde entonces, disputó 195 partidos y anotó sólo un gol para el León, el que le marcó el 31 de enero de 2008 al Racing de Santander (3-3), en San Mamés, por los cuartos de final de la Copa del Rey. ¿Cómo lo hizo? Sí, de cabeza.
Su participación en el Campeonato Europeo Sub 19 en 2004, en el que se consagró con España, le cerraba las puertas de la Vinotinto. De hecho, Vicente Del Bosque lo citó para el amistoso del 20 de agosto de 2008 entre La Furia y Dinamarca, pero Amorebieta no entró en acción en Copenhague.
El destino quiso que enfrentara y le ganara a Venezuela, en dos de las tres veces que representó al País Vasco. En la vuelta a su país natal, después de 20 años, disputó los últimos 22 minutos del 4-3 en San Cristóbal. Aquel 20 de junio de 2007, Torrealba y Arango, en dos oportunidades, anotaron para la Vinotinto. Y el 29 de diciembre de 2010, Amorebieta jugó el primer tiempo del 3-1 de la "Euskal Selekzioa". Su actual compañero Vizcarrondo marcó el gol sudamericano en San Mamés.
No fue el sentimiento de "culpa" el que lo impulsó a defender los colores de Venezuela. César Farías lo venía siguiendo hace tiempo y el punto de inflexión se produjo con el cambio de normativa FIFA. Gracias al expediente Argelia, Amorebieta estaba en condiciones de solicitar el cambio de selección, más allá de haber cumplido los 21 años.
Superado el aspecto legal, se le abrió un frente interno. Joaquín Caparrós, su por entonces DT en Athletic Club, opinó en 2010 que sería "un trastorno" que Amorebieta fuera convocado en Venezuela. En esa época, el defensor ya había expresado su deseo de "recuperar el tiempo perdido".
Caparrós no fue el único. Su actual entrenador, Marcelo Bielsa, también habló al respecto: "Cuando me enteré de su decisión, mi reflexión fue que a lo mejor la evolución que uno le atribuye a un jugador de su edad y experiencia, que entra en el periodo más floreciente de su carrera, a lo mejor eso le hubiera ofrecido alternativas en España". El Loco aclaró rápidamente: "Presumí que podía tener opciones, sin que eso signifique que opine sobre un área de decisión del seleccionador español. No me parece mejor España ni Venezuela, ni al revés".
"Yo tengo un pensamiento, Bielsa tiene otro pero sabe cuál es mi decisión y la apoya", sentenció un convencido Amorebieta. La decisión estaba firme, como la fecha del debut con la Vinotinto: 2 de septiembre de 2011.

Su presentación terminó 0-1 en el amistoso contra Argentina en Calcuta, India. Más allá de la derrota, el zaguero se llevó elogios, incluso del técnico rival: "Por primera vez vi un jugador que pudo parar a Messi: ese chico, Fernando Amorebieta. Felicitaciones para él y para su selección". Desde aquel día, el avatar de su cuenta de Twitter (@la_grulla5) lo muestra ganándole posición y pelota al mejor jugador del mundo.
Se dice que el fútbol da revancha, pero nadie imagina que sea tan rápido. Su segundo partido con la camiseta de Venezuela lo jugó frente al mismo rival, esta vez por los puntos, el 11 de octubre, por la 2ª fecha de las Eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial de Brasil 2014.
El final es conocido. Arango ejecutó el córner desde la derecha y, tras invertir los roles con su compañero Rondón, Amorebieta metió el cabezazo goleador, a los 61 minutos de partido, con el que Venezuela logró el primer triunfo de su historia ante Argentina.
"Había personas que tenían dudas sobre mí y el compromiso con la selección. Quería demostrar que siento esta camiseta y que vine a dar lo mejor de mí", contó después de su noche soñada en Puerto La Cruz, en la que el hombre de los tres tatuajes (en la pierna, en el codo y en el cuello), sumó una marca indeleble que quedará en los libros.
A nivel de selecciones, nunca vestirá de rojo, ni será ordenado por Casillas, Piqué o Puyol en defensa. Quizás nunca integre un equipo capaz de anotar después de más de 40 pases, ni levante jamás una Copa del Mundo.
Como confesó en "El Larguero" de Cadena Ser, poco a poco trata de aprenderse el himno, que "es muy largo". Sabe que acumulará millas y cansancio, producto de los viajes. Pero está dispuesto a asumir el reto.
No es casual que su película favorita sea "Braveheart" (Corazón valiente). Así vive en la cancha y fuera de ella. Adentro impone rigor y afuera lo dejó claro con una decisión, para muchos disparatada, que salió de lo más profundo del corazón.
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BUENOS AIRES -- "Feliz día papás. De regalo les llevamos la 15". La bandera celeste, con letras blancas y borde negro, era mostrada con orgullo por sus creadores en las inmediaciones del estadio Monumental. El motivo de la ausencia de los hijos en el Día del padre uruguayo estaba totalmente justificado.
Ya dentro de la cancha, se levantó otra bandera, la del gol. Y uno de sus protagonistas, Diego Forlán, también le pudo rendir un gran tributo a su padre.
Después de los gritos, los abrazos, la vuelta olímpica y el festejo íntimo en el vestuario, donde grabó un video para Twitter besando la Copa, el goleador apareció por zona mixta para expresar sus sensaciones.
"Ya lo había dicho, si no hacía ningún gol y era campeón, también me iba feliz. Aunque la verdad es que el delantero siempre quiere hacer goles. Es una felicidad inexplicable", confesó el atacante de Atlético Madrid, que rompió por partida doble su sequía de 12 partidos sin tantos y de paso alcanzó a Héctor Scarone como máximo artillero histórico de la Celeste (31 goles).
Su último gol con la selección había sido el 10 de julio de 2010, en el partido por el 3º puesto del Mundial de Sudáfrica (2-3), mediante una volea de sobrepique que dejó parado a Butt. Aquella noche el pase se lo dio Arevalo Ríos, mismo asistidor que en el Monumental.

Hay más coincidencias en esta historia. Porque Diego logró emular a su abuelo materno Juan Carlos Corazzo (DT campeón en 1959 y 1967) y a su padre Pablo (1967), consagrándose campeón del torneo de selecciones más importante de Sudamérica. "El apellido quedará en la historia del fútbol", admitió orgulloso.
De las 9 finales de Copa América disputadas en Argentina, el dueño de casa se impuso en 6 y Uruguay en 3 (1916, 1987 y 2011). Aquel 12 de julio de 1987, también en el Monumental, el conjunto charrúa le ganó por 1-0 a Chile con gol de Pablo Bengoechea. Casualidad, o no tanto, también ese domingo se festejaba el Día del Padre en Uruguay.
La anécdota que contó Tabárez en conferencia es más que oportuna: "El dueño de un local le contó a mi hija que, cuando tenía 12 años, lo llevaron a ver la final de Libertadores entre Peñarol y América. Hoy, junto a un grupo de amigos que tienen hijos de esa edad, decidieron venir a la Argentina para ver el partido con los chicos y sus abuelos. Ellos dicen: 'Si las cosas salen bien, vamos a darles algo que no le pueden dar otras cosas'. Que hayan podido compartir un sentimiento y que el pueblo uruguayo haya estado unido al menos por esta noche, a mí me emociona. Quizás desde afuera no se comprenda".
El conjunto del Maestro logró el 15º título a nivel continental y convirtió a la Celeste en el "Padre" de Sudamérica. Forlán, uno de sus hacedores, le mandó un mensaje al suyo.
"Mejor regalo que una Copita no podía darte. Te quiero mucho y feliz día".
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CÓRDOBA -- Aquella tarde de julio, decidí hacer una pausa en la larga espera rumbo al partido soñado. Nada mejor que una hamburguesa y una gaseosa para paliar la ansiedad. En el Soccer City de Johannesburgo, faltaba una hora para la gran final del Mundial 2010 entre España y Holanda.
Duré poco tiempo solo. De repente vino él para hacerme compañía. Sólo quería fumar un cigarrillo. Dudo que para combatir los nervios. Él supo vivir una final de Copa del Mundo, pero desde dentro de la cancha.
En cinco minutos, desfilaron una decena de hinchas por la mesa. Todos querían una foto con él. Con gran predisposición respondió a todos los pedidos. Un hincha serbio le contó que nunca lo vio jugar, pero su padre le habló muy bien de él. Tuve que abandonar la comida para transformarme en fotógrafo.
Justo un año después también me tocó estar en una cancha de fútbol. La "final" la jugaba solamente Argentina, en el cierre de la primera ronda. Él se paró frente a todos los micrófonos durante un buen rato. Le contestó a medios de TV y radio, sin distinción. Con la misma humildad de aquella tarde en la lejana Sudáfrica, pero en la entrada del estadio que lleva su nombre: Mario Alberto Kempes.

En la previa de Argentina-Costa Rica, pasaron David Nalbandian y el siempre ocurrente Fabio La Mole Moli. Sin embargo, el que acaparó la atención de los periodistas, más allá del Matador, fue Víctor Hugo Morales, una referencia en el periodismo. ¿El tema? El maltrato a Messi.
"Estoy avergonzado, abochornado. Está muy mal el periodismo. Porque a los periodistas deportivos y a nuestros defectos, que siempre los tuvimos, se suma un periodista no deportivo, pero que usa el deporte por marketing. Entonces tiene que vender la euforia o la decepción. Cuando no se juega bien, se vende la decepción a cara de perro, y en ella lo incluyen a Messi, al que han convertido en un jugador común y corriente, siendo el mejor del mundo. No podemos disfrutar ni de eso", arrancó VHM con su firmeza habitual al hablar.
La defensa hacia el crack del Barcelona continuó: "Hay una actitud de miseria que es sorprendente. Creo que lo tendríamos que tener entre algodones, y de vez en cuando un reprochecito, porque es un fenómeno".
"El periodismo tiene que vender. Los canales de cable, cuando hay un crimen lo usan como si fueran 700. Tienen que llenar sus horas porque no tienen producción, no tienen creatividad. Implantan un tema y lo dejan durante horas. Ahora sumaron el tema de la Selección, con desconocimiento y con ganas de vender títulos con esos zócalos que tienen de vergüenza en todo sentido, estética y éticamente, y ahí machacan con eso de que Messi no sabe jugar", prosiguió.
-¿Cuál cree que será el zócalo si la rompe contra Costa Rica?
- Y si la rompe, pondrán que "Messi volvió a ser Messi".
El final de la historia es conocida. Leo se lució en Córdoba. No tuve la posibilidad de revisar los títulos de la TV. Pero supongo que fueron más o menos así, ¿no?
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SANTA FE -- Arribar a Santa Fe es llegar a una tierra futbolera por naturaleza. "Cuna de la pasión", como reza el slogan de una de las ocho sedes de la Copa América 2011.

Basta comenzar a recorrer sus calles para toparse a cada paso con referencias a la pelota. Por ejemplo, hinchas de Colón que le muestran al continente sus camisetas, más allá de la brisa fresca, y un remisero simpatizante de Unión, capaz de reconocer lo lindo que quedó el estadio de su archirrival después de la refacción.
Una cancha que en 1946 estaba lista para abrir sus puertas, pero una terrible inundación alteró los planes. El Río Salado volvió a hacer de las suyas el 29 de abril de 2003 y el Brigadier López sufrió sin piedad el impacto del agua. En este estadio cayó el histórico Santos de Brasil (2-1), con el mismísimo Pelé, el 10 de mayo de 1964, día que comenzó a nacer la leyenda de "Cementerio de los Elefantes".
Hoy por hoy la ciudad se aboca a recibir la Copa. Pero a partir de agosto, la gente de Colón y Unión ya tiene planes. Sin Boca-River ni San Lorenzo-Huracán, uno de los clásicos más importantes de Primera lo protagonizarán sabaleros y tatengues. Otra vez.
La peatonal San Martín luce banderas de las 12 selecciones participantes. En la zona del puerto, donde se encuentra un centro comercial, no hay rivalidad. Cada persona con camiseta diferente a la propia es elegido para una foto. Todos posan.
A lo largo de la costanera, familias locales y turistas hacen una pausa. El sol ayuda a frenar el ritmo de caminata. Y tanto el mate como el café son aliados perfectos.
En el Boulevard Galvez, la recuperada estación de ferrocarril Gral. Belgrano no pasa inadvertida. Con entrada libre y gratuita, los chicos disfrutan de actividades recreativas, con la pelota como factor común. Metegol tradicional, metegol gigante, partidos de fútbol y la posibilidad de ver los partidos en pantalla gigante.

A más de 20 cuadras del estadio ya se palpita el clima. Los vendedores ambulantes disfrutan del momento más esperado del año. Las camisetas celestes y blanca colgadas en sogas, gracias a un par de árboles, tiene un solo apellido en la espalda: Messi. No es casual. Más allá de su innegable calidad, Leo es santafesino como Batistuta y otros cracks.
Crece la expectativa. Gran cantidad de público a cuatro horas del arranque. El "Creo en América" de Diego Torres suena y otra vez. Pero de repente, el DJ musicaliza con el "Waving flags" de David Bisbal y el inolvidable "Waka Waka" de Shakira. A propósito, los colombianos se hacen notar. Coloridos, alegres. Cantan por motus propia e influenciados. Omar, con jean, buzo azul de su selección, rastas y lentes negros, arenga sin cesar.
"Vamos a cantar los 90 minutos, porque somos colombianos. Hay que ir a la tribuna a alentar. Acá cayeron los elefantes, hoy caen las estrellas. ¡Vamos! Los quiero escuchar...". Camina sonriente entre sus compatriotas. Charla con todos. "Si no los regaño acá, adentro no me hacen caso", me explica.
Un chico, vestido íntegramente de celeste y blanco, se acerca algo temeroso y le dice a Omar: "Argentina va a ganar 1-0. Gol de Messi". El efusivo hincha colombiano lo palmea al nene, ahora más relajado, y le responde: "Ustedes son los mejores anfitriones y nosotros los mejores visitantes".
Miles de hinchas argentinos se metieron el martes en la cancha de Colón para presenciar la práctica "a puertas cerradas" del equipo de Batista. Se espera un lleno total para la 2ª fecha del Grupo A. A esta altura, sólo se consiguen entradas en una cara reventa.
En Colombia también se nota el fervor. Lo describió el propio Radamel Falcao en su cuenta de Twitter (@R9FALCAO): "Estimados seguidores: muchas gracias por los constantes mensajes d apoyo para el partido d esta noche Vs. Argentina. Los sentimos cerca...".
Es cierto que definen los futbolistas. Pero la gente también juega su partido.
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BUENOS AIRES -- En las últimas horas un tema volvió a acaparar la atención de los medios deportivos, y extradeportivos también. La pelea en una práctica entre Fernando Gago y Pedro León, compañeros en Real Madrid, hizo escandalizar a varios.
La suma de patada, insulto, discusión y manotazos dejó como consecuencia la salida de ambos de la lista de convocados para el partido ante Sevilla, en la revancha de semis de Copa del Rey. El "disciplinado" Mourinho no deja pasar una...
Claro que no fue la primera ni será la última situación semejante. Pese a la notable diferencia de altura, Tevez se tomó a golpes con Marquinhos en un entrenamiento de Corinthians. El chileno Beausejour discutió con el brasileño Rosineri en América. En Manchester City también los ánimos estuvieron caldeados: en diciembre Balotelli se peleó con Boateng y en enero, antes de partir a Real Madrid, Adebayor se agarró con Kolo Touré. En Milan también hubo duelo de gigantes entre Ibrahimovic y Onyewu.
Si se le da tanta trascendencia a un cruce en una práctica, no hace falta aclarar lo que genera una pelea durante el partido. De hecho el pasado sábado ocurrió entre Arjen Robben y Thomas Müller, jugadores de Bayern Munich.

Todo comenzó con un tiro libre a favor de Bayern. Tanto Müller como Robben quisieron apoderarse de la pelota y el holandés ganó la pulseada. La mala ejecución del ex Chelsea y Real Madrid le generó un indisimulable fastidio al alemán. Los ademanes no le gustaron para nada a su compañero: lo tomó del cuello y casi lo trompea.
Aunque nuestro nulo conocimiento del alemán nos impidió comprobar si en los programas de espectáculos de Deutsche Welle le buscaron al asunto una trama secreta (pelea por polleras, por ejemplo), es indudable que el incidente le dio de comer a la prensa sensacionalista.
Sin embargo, es más común de lo que muchos piensan. Hasta el Barcelona de los sueños tiene pesadillas. Piqué y Dani Alves se cruzaron por cuestiones defensivas recientemente frente a Betis, pero el hecho quedó ahí. Distinto fue el caso de Renato Civelli y Pablo Pintos, defensores de San Lorenzo. Se insultaron al término del 1º tiempo, pasaron a la agresión y el árbitro echó al lateral uruguayo. Peor es el antecedente en Palmeiras: Obina y Mauricio se trenzaron en el entretiempo y los dos fueron expulsados. El equipo no sólo perdió el partido ante Gremio, sino gran parte de sus chances de pelear por el título. Ah, como castigo el club los despidió.
Muchos podrán decir que es una vergüenza o una falta de profesionalismo. Que los futbolistas deben ser ejemplos para la sociedad. Que ganan millones y no deben comportarse de esa forma. Y bla, bla, bla.
Lo cierto es que este hecho, tan antiguo como el deporte mismo, habría que dejarlo bajo la jurisdicción de los códigos del fútbol. No es la intención hacer apología de la agresión. Que en todo caso se apliquen las sanciones en cada caso.
El que alguna vez se puso los pantalones cortos sabe que de vez en cuando puede saltar la térmica. Si ocurre a nivel amateur, sin demasiadas preocupaciones más que ganar, ¿cómo no va a pasar a nivel profesional con todo lo que hay en juego? De hecho existe una frase, de las más casseteras por cierto, que aplica a la perfección: "Todo queda en la cancha".
Más allá del papelón público, para Robben y Müller fue una bendición que el incidente haya ocurrido en suelo germano. No hay nada que una cerveza alemana bien fria no pueda arreglar.
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BUENOS AIRES -- Pasaron 1 año y 13 días. Trece, el número de la mala suerte. La que tuvo aquel 6 de enero de 2010 cuando cayó desplomado al césped, tras protagonizar un choque de cabezas con Sebastian Pellicier, durante el partido entre Inter y Chievo Verona por la 18ª fecha de la Serie A italiana.
Al principio todo fue confusion, miedo, preocupación. El diagnóstico de Sergio Turazza, cirujano de la Universidad de Verona Borgo Trento, detallaba "una lesión en la cabeza en la región parietal derecha que ha causado fracturas del cráneo hacia el interior, con baches y sangrado". La intervención quirúrgica fue inmediata y exitosa.
Fue trasladado al Hospital Neurológico Carlo Besta de Milán, donde a la semana recibió el alta por parte del Dr. Giovanni Broggi. "He sentido el afecto y el cariño de todos y esto me ha hecho sentirme bien", agradeció el ex jugador de Universitatea Craiova y Ajax.
Con un casco protector, reapareció como titular el 24 de marzo de ese año y jugó 77 minutos en el 3-0 de Inter sobre Livorno. "¿Si he tenido miedo? No, pero tengo que admitir que me he emocionado, más de los normal. La última vez que me sentí de esta manera fue en la Euro del 2000, mi debut con la selección", declaró el rumano en Sky.
El primer desahogo llegó justo un mes después, el 24 de abril, cuando anotó su primer tanto en 65 encuentros con la nerazurri, en el 3-1 frente a Atalanta, mediante un zurdazo fortísimo desde afuera del área. En el festejo, se sacó el casco y corrió hacia el banco donde fue levantado por sus compañeros. "Cuando marqué, pensé en mi mujer, a ella le dedico el gol, es la persona más importante de mi vida", confesó el nacido en Resita el 26 octubre de 1980.
Tiempo después llegó la suspensión por sus gestos obscenos hacia los simpatizantes de Roma, su ex club, en la consagración en la Copa Italia y la vuelta olímpica en el Bernabéu, donde el temperamental Chivu jugó 68 minutos y vio la amarilla en la final de la UEFA Champions League contra Bayern Munich.
Pasaron 1 año y 13 días para que aquella imagen impactante, que él mismo pidió ver por televisión después de la operación, se haya vuelto a cruzar por la cabeza. Y fue precisamente con la cabeza, protegida con el casco, con la que marcó el último gol de Inter para el triunfo 3-2 sobre Cesena en San Siro, este 19 de enero de 2011.
Luego del preciso centro desde la derecha de Maicon, tomó carrera y metió el salto para anticipar a Von Bergen y marcar con la testa. Se escapó del abrazo grupal, corrió hacia la cámara de la TV y mientras se besaba el anillo formuló la dedicatoria. Al volver a su mitad de cancha, se tocaba la cabeza, con una enorme sonrisa en la boca.
Al término del partido, habló con Inter Channel: "Dedico este gol a mi mujer y a toda mi familia. No es mi primer gol de cabeza, pero sí el primero con la cabeza nueva".
Chivu es un ejemplo de fortaleza en su "segunda vida", como el mismo describió. Adelina, otra vez protagonista de la dedicatoria, debe sentirse orgullosa. Lo que aún no puede evitar es ponerse pálida cada vez que ve la cicatriz de su marido.
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Carta de Papá Noel a la Selección

BUENOS AIRES -- Como la Navidad siempre es un momento de balance y reflexión, Papá Noel aprovechó su viaje a la Argentina y, además de llenar el arbolito de juguetes para los más chicos, le dejó una nota a la familia de la Seleccion con buenos deseos de cara al 2011.
Palabras más, palabras menos, el mensaje dice lo siguiente:
*Ojalá el año próximo dejemos los egos y las vanidades de lado y pensemos en el bien de todos.
*Tratemos de repetir el buen clima que se percibió, por ejemplo, durante las primeras semanas en Pretoria.
*Elijamos a las personas más idóneas para cada cargo, así como la abuela se encarga del pan dulce y el tío de los vinos.
*Por más "chamuyo" que parezca, nunca subestimemos a los otros. Tiremos los fuegos artificiales recién a las 12.
*Por mucho que se equivoque, no seamos ingratos y jamás le faltemos el respeto al integrante de la familia que nos dio tantas alegrías.
*La "mentira" y la "traición" no tienen nada que ver con nuestros valores.
*No es bueno que un "patrón" tome todas las decisiones sin consenso. Cada integrante de la familia es importante.
*Los trapitos sucios se lavan puertas para adentro. Hacer públicas las criticas y las acusaciones sólo genera más conventillo.
*Definamos nuestra identidad como familia para recuperar el prestigio perdido.
*No carguemos de presión al niño Lionel. Démosle contención a Carlitos. Acompañemos a Gonzalo. Pensemos a largo plazo para rodearlos de chicos con los que puedan divertirse en 2014.
*Tengamos planificacion. La improvisación no es buena consejera. Es como salir a comprar los regalos el 24 a la tarde.
*Pongamos la casa en orden. En 2011 llegan nuestros hermanos sudamericanos, más los invitados México y Japón, y es una gran oportunidad para armar una fiesta.
Hasta el año que viene.
Felicidades. ¡Salud!
Papá Noel / Santa Claus.
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